Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Campamentos de Tinduf ¡Alucinación!

 

No importa quién soy ni cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar .

Cada día aporta su lote de cuentos. Pese a saber pertinentemente que nadie les cree, cada día que Dios Hace, nos traen un nuevo cuento con la esperanza de insuflar un poco de la esperanza perdida casi totalmente. “Uno de los pecados capitales de esta cúpula es tomarnos menores y sin vacunar”, se quejaba ayer el viejo Mahfud B.KO.

No obstante, nadie o casi nadie aquí, en estos tristes campamentos ignora que es el fin de la pesada, costosa y comedia.

Tampoco hay alguien, gracias a la radio macuto, que ignora la vergonzosa y escandalosa aventura amorosa entre dos altos cargos del Polisario en Paris, que, mientras que nosotros nos morimos por una bolsa de arroz, ellos pasan interminables lunas de miel adulteras y profanadoras.

En estos tristes campamentos no se habla más que de esto. “Si no son los únicos. La ayuda humanitaria les sirve para esto”, comentaba con evidente irritación el joven H.MOI para quien “por ello no quieren efectuar ningún censo de la población”.

Mientras tanto, nadie sabe dónde está ni qué hace Brahim Ghali ante tantos escándalos, tanta vergüenza y tantos fracasos.

 

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