Cronica desde TindufFeatured

Campamentos de Tinduf: argelinos sin mascara Khalil R’Guibi

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una ínfima dirección subordinada parte de los saharauis.

Son tiempos difíciles para los saharauis en Argelia. En el aeropuerto de Argel, desde el comienzo del éxodo, la verificación de los documentos de los “sospechosos” saharauis roza la indecencia. Los vuelos hacia España y, desde hace unos días, internacionales son prohibidos a los saharauis. Con o sin visado la identidad saharaui es objeto de, además la humillación, de minuciosos registros que duran, muy a menudo, horas.

En los campamentos, por instrucciones argelinas se han restringido hasta un límite surrealista las pocas facilidades de movimiento que, hasta ahora había respecto a algunas familias, anulándose, por órdenes argelinas, la inmensa mayoría de los privilegios con que disfrutaban algunos familiares de algunos responsables de la banda.

Argelia vuelve a hacerse con el control de los campamentos, procediendo a la imposición de sus leyes para frenar la hemorragia.

La gente se inquieta por sus hijos en Cuba o en África del Sur mientras que los jóvenes preguntan por el destino de sus hermanos en el aeropuerto Madrid Barajas. Todos quieren irse y todos son conscientes de que se anuncian difíciles momentos para todos.

Argelia cierra y aprieta el cerco sobre la población de los campamentos, siendo las familias de los que se han ido interrogadas mil veces.

Un clima de terror ha venido a sumarse al que había no permitiendo ni siquiera que se respire en voz alta.

En Tindouf todo el mundo es sospechoso hasta probar su inocencia.

 

 

Show More

Related Articles

Close
Close