Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Campamentos de Tinduf Crónica de una agonía anunciada

Comienzo del fin

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

¿Qué es lo que hacemos aquí? Una pregunta que todo el mundo hace en cada instante y que ilustra el estado de ánimo de estos rehenes en este gulag argelino de Tinduf. Comienzo del fin o fin del comienzo. Ni la corrupción con el aumento de bolsas de arroz y de harina ni las nuevas y falsas promesas del Don Quijote argelino y su Sancho Panza polisarista calman las inquietudes y los deseos. Marruecos está incrustado en las mentes y en los corazones y nadie ni nada los pueden arrebatar.

La gente se pregunta. Incapaz de dar respuestas o satisfacciones, la cúpula del Polisario, tras consultar con el mentor, amo y señor argelino trae otros cuentos, otras promesas y otras alucinaciones.

Argelinos y milicianos del Polisario saben lo que quiere la gente. En dónde tiene fija la mirada y la intención y hacia dónde anhela llegar.

Tinduf no es su tierra. Argelia y argelinos no es su gente y el Polisario no les representa.

50 años de pesadillas. Medio siglo vegetando en este gulag argelino de Tinduf, reducidos a objeto de realización de sueños argelinos imposibles.

La gente se ha cansado de las mentiras. De la tergiversación. De Argelia y de su Polisario.

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