Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Campamentos de Tinduf El presente que asusta

Panico!

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

Saben que nadie los cree aún. Con las falsas promesas, desfiguración de la realidad y la mentirosa propagada a la gente no le queda otra alternativa que movilizarse para una solución.

De tal modo que crecen y se refuerzas las franjas de la población que ve en la propuesta de autonomía, no la manejar, sino la única solución a su drama y el de sus hijos.

Lo que, hasta ayer, era murmureo, hoy es tema de debate y análisis pese a que Argelia y su Polisario creen que son los únicos habilitados a aceptar, a proponer y a rechazar.

Los métodos represivos, van perdiendo impacto y efecto. Cuando se trata de la vida de la gente se debe armarse de dignidad y orgullo.

La constante movilización del aparato represivo del Polisario asesorado por los mentores argelinos no surte efecto alguno. La gente quiere su libertad. La gente quiere el otro lado del telón de acero. La gente quiere a su país: Marruecos.

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