Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Campamentos de Tinduf: Fin de otro año: ¿Dónde están los “responsables”?

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a   llegar.

Desde las pineras horas de la tarde de ayer (31/12) no quedaba en los campamentos ningún “cargo” del Polisario. Los que fueron obligados a “celebrarlo” en Rabuni con champaña de la Pierre, pasteles vascos y productos del mar canarios afirman haberlo lamentado.

Todo este “mundo” estaba en el aeropuerto de Argel con boleto ida y vuelta primera clase a Canarias, Barcelona o Madrid y una reservación e los mejores restaurantes y hoteles de las ciudades españolad. Son los “revolucionarios” de los hoteles cinco estrellas y de reservas que superan 3 000 euros.

¿Y nosotros? Nadie aquí en estas vetustas tiendas de campaña se dio cuenta del paso de un año a otro…. Exactamente como hace 44 años. Y es que, nosotros somos la razón que justifica la opulencia. Con nuestro dolor, nuestro sufrimiento y nuestra privación pagan los “hotelazos” y los restaurantes donde se come a razón de 500 raciones de la ayuda humanitaria de estos secuestrados en este gulag.

Noches viejas y buenas para unos. Resistan que dentro de un siglo o dos puede haber un “desenlace” para otros.

Los crímenes de la cúpula del Polisario y sus promotores argelinos no tienen limites.

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