Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Campamentos de Tinduf: Las intrigas de Argel

Peor serà manaña

 

 
Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

De nuevo corren persistentes rumores de que los generales argelinos buscan un sustituto de su Brahim Ghali, aun en estado crítico en un hospital argelino donde no se ha logrado curar hasta a los argelinos.

El presidente Tebboune ya no busca ni país que pueda acoger a su ex policía territorial franquista. Nadie quiere de esta “patata caliente”, pero él, por instrucciones de sus jefes militares, insiste en desterrar al incomodo « huésped ».

Los “leales” al “presidente” gravemente enfermo, que temen por su vida en el hospital argelino donde se encuentra, valoran muy negativamente lo que algunos de ellos califican de “torpeza de Argel”.

Para Sid M. OI “desde ahora en adelante no se debe descartar ninguna eventualidad”.

Juego peligroso de los mentores argelinos que ponen en muy serio peligro la vida de las poblaciones de su gulag en Tinduf. Muchos temen por la vida del “presidente” en el hospital argelino donde se encuentra.

“La guerra de sucesión no trascurrirá como desea Argelia”. Sid M. OI, uno de los no pocos que nunca han apreciado a Ghali y sus sanguinarios métodos ni el respaldo argelino a sus crímenes, sabe por la experiencia de sus 41 a os de ejercicio del “poder” o de privilegios de éste, lo que dice y difícilmente puede equivocarse en su pronóstico.

Los campamentos atraviesan el momento más nervioso y más critico de su turbulenta existencia.

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