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Campamentos de Tinduf: Los centenares de desaparecidos que nadie evoca

la impaciencia...

 

No importa quién soy ni cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar parte de ellas.

A “Esto se está convirtiendo en un campo de concentración” de un joven le responde un anciano de la misma familia: “Lo fue siempre, desde el comienzo, lo que pasa algunos creían en el espejismo”.

En efecto, el espectro de un caos total planea desde hace semanas sobre este Pol potista campamento, administrado con armas y garrotes, en el que la gente pregunta por sus hijos arrestados, recibiendo como respuesta “de no cerrar tu pico arrestaremos al resto de vuestros hijos”.

Las amenazas, la intimidación, la coacción y el chantaje. La cúpula del Polisario cree que con ello puede sofocar el aire de libertad que se respira desde hace tiempo.

Pero las familias insisten, desafiando las amenazas y las advertencias. Protestan, reclaman y exigen. “O sus hijos o la prisión”.

En espera, inquietantes noticias proceden de la prisión de Dhiybia, donde, con la ayuda de cuerpo médico cubano se finge prodigar los cuidados cuando en realidad se agrava el estado de los detenidos, en un estado muy avanzado de gravedad.

Lo nuevo: Los desaparecidos sin que se conozca hasta ahora su paradero, son cien veces más que los nombres de los arrestados que se conocen.

Cada día, una familia, dos o más revelan las presiones ejercidas sobre ellas para no denunciar la desaparición de sus hijos en circunstancias obscuras.

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