Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Campamentos de Tinduf: Marruecos está cerca…muy cerca

 

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a   llegar.

Crece el interés en estos campamentos de la vergüenza por “desintoxicación” de las mentiras del Polisario sobre Marruecos. “Es nuestro país y tarde o temprano volveremos”.

Casi todo el mundo es consciente de que no se puede permanecer eternamente en esta tierra argelina cuando se tiene la propia: Marruecos. “La impostura del Polisario se queda sin base ni credibilidad”. Palabras de M. BCS, uno de los máximos responsables del Frente desde 1960, atrozmente “olvidado” y humillado por el ultimo “congreso”. Palabras compartidas por la abrumadora mayoría de la población de los campamentos que no espera mes que el feliz desenlace de volver al país.

Ghali y sus 40 milicianos se quedan solos. Aún quedan los que cobran comisiones en España, pero ¿hasta cuándo? Hoy es Rabat la capital de la cultura africana, mañana será Layun, capital del desarrollo africano.

La indigestión del excesivo confort y riqueza han negado a Ghali y los suyos. Saben, pero se niegan a creer. Demasiado huevo de oro pone esta gallina saharaui. “Si por lo menos nos dejaran un poco”, ironizaba M. Salem. V antes de rematar “… en vez de compartirlo con los impostores “solidarios” españoles.

En Tinduf hay una nueva realidad.

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