Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Campamentos de Tinduf Otros tiempos, otra mentalidad

Tinduf del despertar

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

Casi medio siglo de genocidio demagógico y de inculcar el odio, la división, el tribalismo y el rencor, Argelia y su Polisario se encuentran ante una nueva, cruda e irreversible realidad: los dos son los culpables y la impotencia tiene límites.

Sin que Marruecos hiciera absolutamente nada, el capital de odio y de tergiversación ensenado y arraigado en la población desde la cuna hasta la tumba se ha vuelto contra Argelia y sus criminales apetitos territoriales y su autosugestión de liderazgo.

“Hemos pagado con nuestra vida nuestra pasividad”. Hay MP hace alusión a no levantarse contra la impostura hace décadas. “Hoy, con el advenimiento del Movimientos de los saharauis por la paz no debemos desperdiciar la ocasión, porque luego no tendremos el derecho de llorar como ahora ni de quejarse como siempre”.

El hombre de 69 años, 43 de ellos en este gulag argelino afirma haber olvidado lo que es la libertad, lo que es la dignidad, lo que es el orgullo “y en definitiva lo que es ser saharaui”. Y lo explica así: “¿Es dignidad ver a un cabo tirar las orejas de un ‘presidente’? Se refiere a un cabo argelino a Ibrahim Ghali, cada vez que hay un revés o una crítica a Argelia.

Todos se quejan de estar atados a la vida, vegetando, en espera de la caridad internacional y de una ayuda que les llega menos del 10%. “¿Así éramos y estábamos antes de este crimen argelino?”.

Conclusión de un experimentado: “ni Argelia obtendrá jamás una salida de sus minerales, gas y petróleo hacia el Atlántico ni nosotros abandonaremos nunca este campo de concentración”.

Y no es el único que piensa así.

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