Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Campamentos de Tinduf ¡Prohibido respirar!

Reconocimiento implicito

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que, si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

Siendo milicia en suelo de su mentor, el Polisario no tiene ni la calidad ni la autoridad legales de decidir en Tinduf sobre el plano internacional.

Fue, pues, Argelia quien, miope como todas las juntas militares, bloqueo en sus campamentos el acceso a la web y el canal YouTube de MSP, reconociendo “de facto” la envergadura, el avance, la simpatía y la vertiginosa adhesión de las poblaciones de su gulag de Tindud al Movimiento saharaui por la paz.

¿Se ha acabado la historia? No. Ni mucho menos, nadie sabe cómo ni desde cuándo las poblaciones de estos tristes martirizados campamentos obtienen la web y el canal You Tube del MSP y lo transmiten a los que no tienen posibilidad de verlo.

Argelia se entera, tarde, como siempre y decide confusamente, como siempre, bloquear lo ya irreversible, contribuyendo, de esta forma, a la imagen y a la promoción del joven movimiento.

Los que no lo sabían, que no son muchos, lo van a descubrir y los que lo sabían juran no ceder terreno y entre ambos, los, hasta ahora indecisos, sienten una irresistible tentación de descubrir lo que es.

La presión y represión originan la explosión y la sublevación.

Aquí en estos popperianos campamentos la sublevación es tranquila, serena, decidida, pero inevitable.

Gracias a las mujeres y hombres del MSP la población de los campamentos tiene cita con el otro lado del telón de acero.

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