Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Campamentos de Tinduf: Prohibido saber

Complicidad argelina

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

Dicen que la curiosidad ha matado al gato… pero no a las personas directamente concernidas. Aquí, en este gulag argelino de Tinduf, preguntar es peligroso y tratar de saber algo te puede exponer a perder tu vida. Depende de lo que quieres saber. Corona-19 es, aquí en estos tristes campamentos, una razón de Estado. Así lo quiso e impuso el amo argelino. Y el amo argelino manda y los demás obedecen.

Tanto es así que hacemos vista gorda sobre quién ha desaparecido, quién no ha aparecido y quién no ha reaparecido. El desinterés del mentor argelino por la vida de sus rehenes en su gulag de Tinduf puede llegar a “crimen contra la humanidad”.

¿Cuántos han muertos de coronavirus en los campamentos argelinos de Tinduf?

¿Cuántos estas infectados?  ¿Y cuantos se contaminaron sin contar con la intervención del Polisario?

Lo que pasa aquí es, así de simple y así de racional, un insulto a la dignidad humana y a la vida de los rehenes. Los muertos no hablan, decíamos ayer, aquí los vivos tampoco hablan, menos aún denuncian. Morir de otra forma, o con el virus de Covid-19 o con el virus polisarista.

La comunidad mundial se ha dado cuenta de que ha sido engañada por Argelia. Ni censo ni explicaciones ni interés por donde ha pasado la ayuda humanitaria.

El gulag argelino de Tinduf y sus pol potistas administradores polisaristas son la peor mafia nunca antes vista en los anales del crimen.

Afficher plus

Articles similaires

Bouton retour en haut de la page