Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Campamentos de Tinduf: ¿Quién es quién?

Vientos de cambio

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

Desde hace tiempo nadie en este gulag argelino de Tinduf sabe con exactitud quién manda aquí. Los amos y mentores argelinos a veces se dirigen al “presidente”, otras a otros y… Una acrobacia que, según muchos, presagia un claro mensaje de “alguien” en Argel de que “esto ha durado mucho más de lo necesario”.

En este clima eléctrico que vive la cúpula del Polisario, no pocos dirigentes reconocen en privado la incapacidad y la impotencia del Frente de frenar el avance popular en los campamentos hacia el Movimiento saharaui de paz. Lo que, a su vez, ha empujado a la dirección a volver a hacer uso de su arma de destrucción masiva: los extras saharauis del campamento: subsaharianos, mauritanos, argelinos, malíes, nigerianos (de Níger) etc. Un “equilibrio” y una “contrapartida perversos que está dando resultados inversos.

Y… otra vez el garrote y la zanahoria. Los que compraron ayer, hoy vuelven a su posición inicial. Al Polisario le falta tiempo. Los argelinos exigen resultados que tardan y que, a todas luces nunca llegarán. Otros tiempos, otra realidad. Los dirigentes vitalicios ya no convencen ni a los cubanos.

Buscar una solución inexistente fuera del marco de satisfacer el deseo de la población de existencia libre, de afiliación y de ser más posible de regreso al país: Marruecos.

Argel tiene razón: esto ha durado más de los suficiente y más de lo necesario”.

¿Qué hacer? La respuesta incumbe única y exclusivamente a las poblaciones de este campo de concentración.

La historia se escribe con esfuerzo y osadía.

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