Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Campamentos de Tinduf: Un negocio llamado Sahara Occidental

Ayida humanitaria: La madre del borrego

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

Con el sagrado mes de Ramadán y el Covid-19 la gente en este gulag argelino de Tinduf no tiene otro tema de discusión que la malversación por la cúpula del Polisario en complicidad con algunos mandos militares del mentor argelino de la ayuda humanitaria internacional. “La vemos llegar, pero nunca a nuestras tiendas de campaña”. El testimonio es de F.M. OI mujer que ha pasado a la cincuentena que con sus dos críos lo dice casi llorando antes de en lazar después de una breve pausa: “No sabemos lo que hemos hecho para merecer tan cruel destino polisaristas”. Y al recordarle a lo que se expone, responde con una mezcla de tristeza e ironía “¿Y quién te ha dicho que estamos viviendo?”. Una voz desde atrás suelta: “ellos, los de la dirección del Polisario sí que viven y muy bien en Las palmas y en otros puntos de Europa con nuestra ayuda humanitaria”. Vuelve la v oz de F.M. OI: “¿Pero ¿qué puede hacer el condenado ante su verdugo?”. “Mucho… muchísimo, responde una joven, comenzado por pensar en enderezar nosotros mismos este drama”.

La gente ya no soporta tanta injusticia. Los que apoyan, ayuda, y son cómplices con el Polisario en sus crímenes tienen cita con la historia. La verdadera y no la que ha tejido el régimen argelino. “Con el actual estado de los precios del petróleo y dependiendo en más del 90% del crudo, los gobernantes argelinos necesitan esta ayuda humanitaria internacional y hasta créditos del FMI y del banco mundial para alegar que se destinan a la población de los campamentos…

Un negocio llamado Sahara Occidental.

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