Cronica desde TindufFeatured

Campamentos Tinduf/Niños soldados: ¿Dónde están?

Inculcando el odio y la violencia extrema

No importa quién soy ni cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar parte de ellas.

La gente se pregunta dónde están sus hijos de corta edad, arrancados por las milicias del Polisario del seno y hogar familiares para llevarlas a una muerte segura en la manipulación de explosivos o a un odio destructor.

Las familias que han perdido sus hijos buscan los medios de presentar recursos judiciales ante tribunales internacionales. Las que, sus hijos, viven aún, sometidos a un régimen militar miliciano tratan de contactar asociaciones de derechos humanos para presionar por su recuperan a sus hijos.

Inculcando el odio y la violencia: un crimen de lesa humanidad, que si es protegido hoy por el régimen argelino mañana quedará al desnudo.

No pocos  padres juran y vuelven a jurar que no perdonarán a los que han asesinado a sus indefensos pequeños y que vivirán el resto de sus vidas en espera de la venganza y del momento propicio para hacer pagar a los criminales que les han arrancado a sus hijos.

Hijos que van, otros expuestos ¿Y la comunidad mundial? Crímenes contra la humanidad. El Polisario ha sobrepasado todas las líneas rojas.

Las asociaciones y organismo competentes deben obrar. Su indiferencia significa pérdida de otras vidas de menores soldados arrancados del cariño de sus padres y expuestos al infierno inhumano de odio de la banda del Polisario.

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