Del norte al sur, desde el interior del Reino hasta las comunidades marroquíes en el extranjero, Marruecos vibró este viernes por la noche al unísono tras la clasificación de los Leones del Atlas a las semifinales de la Copa Africana de Naciones 2025, tras su victoria contundente sobre Camerún (2-0).
En Rabat, apenas sonó el pitido final, la capital se transformó en un inmenso escenario de celebración. Desde la avenida Mohammed V hasta Bab El Had, banderas al viento, bocinas, cánticos patrióticos y gritos de “Dima Maghrib” inundaron las calles. El tráfico se detuvo, las sonrisas se multiplicaron y los desconocidos se saludaban como amigos, unidos por la misma emoción.
La euforia se propagó instantáneamente por todas las regiones del Reino. En Fez y Meknés, pese al frío, los habitantes llenaron las principales arterias, combinando vítores, cánticos y aplausos. En Marrakech, la fan zone se convirtió en el epicentro de una celebración popular y multicultural, reuniendo a marroquíes y visitantes extranjeros en un ambiente fraternal. En Casablanca-Settat, Oujda, Tánger, Tetuán, Alhucemas, Guelmim, El Aaiún, Errachidia, Agadir y en todas las demás regiones, se repitieron las mismas escenas: calles abarrotadas, caravanas de coches, fuegos artificiales y banderas nacionales ondeando con orgullo.
En todas partes predominaba el mismo sentimiento: orgullo por un equipo solidario, disciplinado y decidido, que da un nuevo paso en la competición continental. Los goles de Brahim Díaz e Ismaïl Saibari desataron una profunda alegría colectiva, alimentada por la esperanza de que Marruecos vuelva a conquistar el título africano.
Más allá de las fronteras, la diáspora marroquí respondió con la misma intensidad. En Abu Dabi, Madrid, París y Abiyán, las comunidades marroquíes se reunieron en cafés, locales sociales o en calles emblemáticas para celebrar la clasificación. Cánticos, banderas, lemas patrióticos y escenas de comunión reflejaron el apego inquebrantable de los marroquíes residentes en el extranjero a su selección nacional.
Esta movilización excepcional, en Marruecos y en el extranjero, refleja la unidad de un pueblo volcado con su equipo y la magnitud del entusiasmo generado por una CAN organizada en casa. La semifinal aún no se ha jugado, pero una certeza se impone: los Leones del Atlas hicieron latir el corazón de toda una nación, lista para creer, unida, en un nuevo capítulo glorioso del fútbol marroquí.⚽

