CARTA AL LECTOR “LA DISCAPACIDAD ES HUMANIDAD”, Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón (Argentina)

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Jorge Bernabé Lobo Aragón Poeta y escritor

He dedicado mi vida al derecho, al servicio público y a la defensa de los más vulnerables. Hoy escribo no solo como abogado, ni como asesor de la Comisión de Salud de la Legislatura, sino como hombre que carga desde niño con una dificultad que me marcó, pero nunca me venció. Por eso, lo que está ocurriendo con las personas con discapacidad me duele en carne viva. Mientras el Gobierno celebra el “ahorro” eliminando más de 110 mil pensiones no contributivas  – escudándose en supuestas “truchadas” sin debido proceso ni auditorías claras – , miles de familias quedan arrojadas a la intemperie. ¿Se puede llamar “austeridad” a lo que es, en verdad, crueldad? ¿Puede un Estado lavarse las manos invocando irregularidades sin garantizar la defensa mínima de quienes dependen de esa ayuda para sobrevivir? Como si esto no bastara, algunos convierten la discapacidad en un agravio político. Lo vimos con los ataques contra el senador Luis Juez y su hija Milagros, una joven con parálisis cerebral. Ese exabrupto no es solo una ofensa personal, es una bofetada contra todos los que convivimos día a día con una condición que nos desafía, pero también nos fortalece. No hay ideología ni grieta que justifique semejante vileza. Quienes hoy critican la Ley de Emergencia en Discapacidad porque “hay demasiados truchos” desconocen una verdad elemental: la existencia de abusos no puede jamás justificar el desmantelamiento de un derecho. Es como cerrar los hospitales porque un médico cometió una mala praxis. Es una trampa retórica para invisibilizar a quienes más necesitan del amparo del Estado. La Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, con rango constitucional en nuestro país, nos recuerda que la dignidad y la igualdad no son concesiones, sino derechos inviolables. Quitar pensiones, vetar leyes, o permitir que se nos ridiculice en la arena política es incumplir con ese compromiso. Permítanme entonces cerrar con la voz de nuestros poetas, que siempre nos enseñaron que en la vulnerabilidad se esconde también la fortaleza. Almafuerte nos dijo: “Los que no quieren que seamos, quieren que seamos menos”. Y yo les respondo: aquí estamos, enteros, firmes, exigiendo que se nos mire, que se nos respete y que nunca más se nos utilice como chivo expiatorio del ajuste. La discapacidad no es un gasto. La discapacidad es humanidad. Y la humanidad no se recorta con decretos ni se denigra con insultos. Se defiende, se cuida y se honra. Porque como escribió Borges: “Nadie rebaje a lágrima o reproche esta declaración de la maestría de Dios”. En cada ser distinto late un universo, y en cada dificultad se esconde una forma secreta de belleza. Los poetas lo saben, los pueblos lo sienten, los políticos deberían recordarlo.

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