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Caso Amnesty-PEGASUS: La DGSSI afirma que Marruecos nunca ha sido una jungla cibernetica y considera que el informe de esta ONG no tiene razón de existir

Puntualización

“La respuesta de la Secretaria General en funciones de Amnistía Internacional, Julie Verhaar, no ha aportado las pruebas materiales que el gobierno marroquí lleva pidiendo a esta organización de Derechos Humanos, desde la publicación de un informe repleto de acusaciones infundadas contra Marruecos, y que contó con el apoyo de una campaña mediática internacional con fines de difamación y condena”.

Así de modo expreso y sin ambigüedad alguna, replicó nuevamente el jefe del gobierno marroquí a la ONG londinense. AI  va perdiendo el rumbo cada vez más ante la firmeza inesperada de la reacción del Reino alauita, respecto a una investigación que sigue careciendo por completo de rigor, incluso 20 días después de su publicación por la plataforma de periodismo colaborativo “Forbidden Stories”, un consorcio de 17 medios de comunicación internacionales.

En una rueda de prensa celebrada a principios de julio, el ministro de Asuntos exteriores marroquí, Nasser Bourita, había declarado que AI “tendrá que asumir su responsabilidad, en caso de que no disponga de las pruebas requeridas”, recordándole con perspicacia a esta ONG, que es posible probar manera científica lo que pretende sobre la infiltración del teléfono móvil de un periodista recurriendo a los laboratorios especializados.

Además, Bourita puso en tela de juicio la esencia del informe de Amnistía, al reflexionar sobre el fundamento de las acusaciones de esta ONG, “cuando el Reino dispone de instituciones nacionales que operan en la seguridad cibernética, y que avisan constantemente a todos los usuarios marroquíes de las actualizaciones que deben instalar en sus sistemas operativos tanto profesionales como personales, para protegerlos de todo riesgo de ataque por un malware”.

“Asimismo, es toda la estructura del informe de Amnistía Internacional que se viene abajo como un pésimo castillo de cartas, cuando sabemos que Marruecos, que nunca ha sido una jungla cibernética, mal que les pese a los responsables de AI, admitió, desde el 2011, que los smartphones ya forman parte de la vida de los ciudadanos. En este sentido, las autoridades no han escatimado ningún esfuerzo para adoptar mecanismos de protección y defensa de los sistemas de información cada vez más interactivos. De hecho, el Estado marroquí considera que toda alteración de estos, puede causar daños para el país ya sea a nivel económico, financiero o de seguridad”,  afirma una fuente autorizada del Centro marroquí de Vigilancia, Detección y Respuesta a los Ataques Informáticos (maCERT), homologado conforme a las normas internacionales y forma parte de la Dirección General de Seguridad de Sistemas de Información (DGSSI), que depende de la Administración de la Defensa Nacional.

Esta misma fuente, argumentó que “justamente por esa razón, la DGSSI vela por consolidar la confianza cibernética y lleva publicados, desde el 14 de abril del 2014, nada menos que 2045 boletines de seguridad, que advierten sobre los peligros de los ataques cibernéticos y sobre todas las consecuencias negativas, incluyendo el robo de datos personales”. También agregó con una sonrisa socarrona: “En fin, el Estado despliega sus esfuerzos desde el 2011, no con fines de espiar a su población, sino más bien para sensibilizarla contra todas las amenazas que podrían perjudicar los datos de sus dispositivos informáticos, ya sea un smartphone, una tablet o un PC, porque al fin y al cabo, se trata de preservar la seguridad nacional”.

Ante la pertinencia de las declaraciones de este experto de la DGSSI, la única pregunta que se plantea automáticamente, es saber si es racional que un Estado recurra al uso de programas espías para vigilar y controlar a sus disidentes hackeando sus móviles, al mismo tiempo que comunica públicamente, y con total transparencia, todo tipo de vulnerabilidades detectadas en los diferentes sistemas operativos (iOs y Android), proporcionando a los usuarios soluciones técnicas para evitar toda infección o hackeo de sus aparatos.

“La respuesta está en la misma pregunta, y es más que evidente que el informe de AI carece de fundamento, incluso de razón de existir”, insiste el responsable antes mencionado de la DGSSI, que afirma estar convencido de que “el periodista afectado en este caso, se negó a instalar la actualización necesaria para su sistema iOs, tal y como lo recomendó la DGSSI, y siguió, según él mismo reconoce, navegando por sitios web no seguros, generalmente asociados a muchos anuncios peligrosos”.

Nuestro interlocutor especialista añade que “no por ser un internauta imprudente, que puede uno acusar, sistemáticamente y de manera insensata, el Estado de espiarle”, concluyendo con ironía que “AI nunca logrará hacernos tragar esta mentira”.

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