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“Cavando nuestra propia tumba” José Antonio Carbonell Buzzian

Tribuna

Después de un montón de días confinados en casa, sin poder salir única y exclusivamente para realizar la compra o ir a la farmacia, sale el ser humano encantado de la vida a pasear o practicar deporte con su mascarilla y guantes tomando todas las medidas para frenar a este virus. Pero mirando a cualquier parte de nuestras calles, vemos esos mismos guantes y esas mascarillas tiradas por todos lados demostrando la poca solidaridad existente.

Estamos intentando huir de nosotros mismos porque somos la peor pandemia que jamás ha existido en este planeta.
Mientras estábamos recluidos en casa, nos lamentábamos y mirábamos la calle desde nuestras ventanas y balcones repitiéndonos una y otra vez como si de un mantra se tratase que, en cuanto todo esto pasara íbamos a ser mejores personas y más solidarios. Mientras los aplausos de todo un país se sumaban en uno solo, los hospitales luchaban por salvar vidas y nosotros queríamos ser mejores personas, creíamos que después de todo esto lo seríamos, pero no, no ha, sido así, somos los mismos de hace dos meses, algo más rellenitos pero los mismos; con los mismos defectos, tal y como éramos antes, porque el ser humano es tozudo y su naturaleza lo convierte en un ser incapaz de cambiar si él no se lo propone realmente. Todos aquellos buenos propósitos se han quedado en nada. Hoy ya se pueden ver esos mismos guantes y mascarillas por nuestras playas y mares. Estaba cantado.

Estamos acostumbrados a culpar de todo a las autoridades, pero cuando hacen algo bueno como por ejemplo, colocar pintadas de pasos en las aceras para indicarnos en qué dirección ir, hacemos caso omiso y vamos por donde nos sale de la entrepierna. 

Solo han bastado dos meses para que nuestra mierda lo acapare todo como siempre. Otra vez sí, porque el ser humano es de costumbres y es incapaz de cambiar. Ni con 100 pandemias se dará cuenta de que está aquí solo de paso y que este mundo no le pertenece.
Somos la peor lacra y estamos huyendo hacia ninguna parte. Nuestro tiempo aquí está contado porque somos los mayores destructores con diferencia de todo lo que tenemos por delante.
Es lamentable decirlo, pero no tenemos solución. Sólo es cuestión de tiempo. Estamos cavando nuestra propia tumba.

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