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Chan y su triste apertura en Argelia: Razones de una tontería

Querer y no poder

 

Said Jedidi es periodista y escritor, embajador de la paz por el Circulo Universal de Embajadores de la Paz y presidente nacional (Marruecos) de la Asociacipn mundial de escritores en español

Del triste episodio con que se inauguró la CHAN en Argelia se ha dicho mucho y… casi nada.

No obstante, la realidad es simple y perversa. Desde más de medio siglo, la junta militar argelina y los regímenes que la precedieron experimentaron inútilmente todo… absolutamente todo para desestabilizar a su vecino marroquí. ¡En vano! Aunque en ello se han dejado muchas plumas… tantas como para quitar el sustento a sus propios ciudadanos, que se echan al mar en extraordinarias hazañas en busca de un país mejor y de un régimen más decente, y dárselo a quien se imaginaba poder hacerle “el favor” de desestabilizar a Marruecos.

¡Tampoco!

Marruecos avanza. Argelia retrocede. La riqueza de un pueblo es infinitamente más valiosa y eficaz que todos los petróleos y todos los gases.

Suicidio tras suicidio. Objetivo: implicar al pueblo argelino en una guerra que no es suya, aunque con más del 90% del público agentes de seguridad en civil.

La locura de la apertura del CHN arrastraría nefastas consecuencias para esta junta militar que ha creído inaugurar un nuevo episodio contra Marruecos, cayendo en el hoyo que ha excavado.

El mundo descubre con tristeza la verdadera naturaleza de un régimen delincuente y mafioso con fachada civil y no seria con chiquilladas como se podría combatir a un país milenario con una solida simbiosis entre la cima y la base.

En Argel los hay que creen que contra Marruecos se necesita algo màs « serio » que el Polisario, las alucinaciones de Changriha o a un pedofilo con múltiples y frecuentes condenas a causa de su adicción a  la corrupción moral e intelectual.

 

 

 

 

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