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CHILE, LOS ESCLAVOS DEL SIGLO XXI Dr. Mario H. Concha Vergara, Ph.D. – Director del Centro de Estudios del Magreb Para las Américas

Opinión

 

Los peores salarios de la OCDE, con mayores horas de jornada laboral, se pagan en Chile, país que no evoluciona con el resto de la humanidad.

El tiempo de trabajo, la jornada laboral, o la jornada de trabajo son los nombres que se le dan a las horas que laboran los seres humanos para una empresa, oficina pública, u organización local. En definitiva es el trabajo efectivo de un trabajador en un día, una semana, un mes o un año. El tiempo de trabajo u el horario debe diferenciarse de la jornada. De acurdo a nuestra información en casi todos los países del mundo las horas de trabajo están en torno a las 40 horas diarias, estableciendo las horas de entrada y salida. Esto desafortunadamente no se da en Chile país en donde los gobiernos, los ministros y algunos partidos políticos están casi convencidos de que los trabajadores son esclavos pagados; es decir, como en el antiguo y milenial  Egipto.

Con el fin de aliviar un poco las jornada laboral de los chilenos, los que pierden no solamente gran parte de sus salarios en el mal sistema de transporte de la ciudades del país sino que pierden innumerables horas de descanso por viajes, pierden horas junto a sus familias, etcétera, la diputada del partido comunista de Chile, para en parte aliviar estos problemas presentó ante la Cámara de Diputados un Proyecto Ley para reducir la jornada laboral que legalmente está en 45 horas pero que en realidad son 48 horas  según encuestas, a 40 horas diarias, lo cual ha creado una gran controversia pues han aparecido “expertos” (que seguramente trabajan menos de 40 horas diarias), incluyendo a los Ministros de Hacienda, del Trabajo y otros, que plantean que habrá una merma en la productividad, habrá un aumento en el desempleo (¿) y que afectaría a los salarios. Muchos de estos “expertos” actúan como profetas del desastre.

Rodrigo Valdés, ministro de Hacienda del Presidente Piñera negó totalmente su respaldo al Proyecto porque según él recaería una inmensa carga negativa sobre la economía; obviamente el Ministro al Parecer no estudió a Milton Friedman. Valdés manifestó que: “es bien importante reconocer que trabajamos muchas horas en Chile, pero lo que hay que hacer es ser más productivo para trabajar menos horas”. Obviamente, Valdés no explicó qué significaba para él el ser más productivo.

Para muchos economistas, la demanda de trabajo al disminuir las horas laborales aumentaría entre un 5% y 10%, lo cual es lógico porque hay que llenar los espacios laborales dejados por la disminución de la jornada.

La relación entre la disminución de la jornada laboral y la productividad laboral no es como la que plantea el ministro Valdés. Existe la teoría wage efficiency hypothesis (hipótesis de salarios de eficiencia)

teoría creada y comprobada por un premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, y el economista Carl Shapiro, quienes plantean que la productividad de los trabajadores en realidad depende de los salarios recibidos, y como se sabe, en Chile los salarios son de esclavos, cuestión que no ignoran los oficialistas. Las firmas chilenas, si fueran realmente más competitivas y no se colusionaran en verdaderos oligopolios, o monopolios como las empresas eléctricas o de agua, pagarían salarios más altos para equilibrar la oferta y la demanda. “Según esta hipótesis, no solo aumentos salariales resultarían en mayor eficiencia, sino que las mejoras en las condiciones laborales derivarían en aumentos de productividad laboral”. Todos los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), tienen jornadas laborales de 40 horas o menos pero no así Chile.

Pareciera que en el gobierno chileno no imperara la razón ni el modernismo y que le tuvieran miedo a la evolución de la sociedad.  No entienden lo obvio. Con mejores salarios, habrá trabajadores más satisfechos y éstos entregarán un mayor esfuerzo en sus trabajos lo cual significará, obviamente, una mayor productividad laboral. Basta solamente regresar al pasado y revisar a Henry Ford, quien revolucionó a la industria productiva con los mejores salarios de EE.UU., creando, además, la línea de producción para abaratar los costos, dando vacaciones largas a sus trabajadores, etcétera.

La jornada laboral de 40 horas no creará desempleo, por el contrario ésta creará más fuentes de trabajo y al mejorarse los salarios se mejorarán la productividad, lo cual significará que la empresa obtendrá más productividad con menores costos. Pues al  liberalizarse el número de horas de trabajo para el ocio o para disfrutar en actividades familiares, junto con un mayor salario por hora, aumentará los efectos sobre la mejor productividad que tanto preocupa a las firmas chilenas, a los políticos de sectores industriales, a los dueños de las grandes empresas intermediarias del mercado y otros que lo único que tienen en mente es la explotación de los trabajadores exigiendo mayor productividad y pagando salarios de hambre.

e-mail:conchamh@gmail.com

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