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CHILE MARRUECOS: Una etapa superior. Juan C. Moraga D. Fundador Centro de Estudios del Magreb.

“Centro de cultura y cooperación   Chile – Marruecos”

Desde su formación, el centro de estudios del Magreb ha señalado que su objeto es dar a conocer, en Chile y el continente, la realidad de los países que lo integran, instancia a la que llegamos después de conocer el positivo proceso de cambios que encabeza el rey Mohamed VI de Marruecos. En este lapso y como centro hemos participado en diversos eventos, dentro y fuera del país donde, incluso, nos hemos enfrentado con representantes de un grupo separatista que durante años ha desinformado en Latinoamérica sobre la realidad del Sahara. El balance, sin duda, es positivo para el cumplimiento de las metas fijadas por el centro en su creación, donde concurren dirigentes sociales, políticos, académicos, hombres y mujeres del más amplio espectro dispuestos a conocer y aprender de esta cultura milenaria. Sin duda, la sola realización del encuentro, por su transversalidad, constituyó un hecho político y social de la mayor importancia. En estos años hemos establecido relaciones y firmado acuerdos de colaboración con importantes instituciones de la sociedad civil, como la adhesión en Bogotá al centro del Magreb firmada en abril de 2017 por 128 dirigentes y académicos de 32 centrales de América Latina y el caribe, representativos de 23 millones de trabajadores y académicos. En este lapso firmamos acuerdos de colaboración con la Universidad Mohamed V de Rabat y el Centro Dialogo de civilizaciones de Coquimbo, además de formalizar acuerdos con importantes instituciones culturales y sociales que sería largo enumerar. Este trabajo tuvo una expresión pública relevante en la jornada de solidaridad con el Sahara marroquí desarrollada en Santiago en junio de 2018. Sin duda, hitos importantes que nadie puede ignorar, como tampoco podemos desconocer que, al interior, han existido diversas miradas para entender el trabajo del centro y que, al ser de conocimiento público, atenta contra el objeto para el que fue creado. Junto con valorar positivamente lo realizado, no podemos ignorar que, al definir su objeto en los 5 países del Magreb, se crean confusiones y situaciones que enturbian el compromiso inicial, como dar a conocer la realidad del Magreb en general, sin considerar la situación del Sahara en particular, en cuyo contexto es válido el surgimiento de instancias nuevas y con objetivos específicos, como lo es el “Centro de cultura y cooperación   Chile – Marruecos”, en cuya acta de fundación se lee:

“Los enormes desafíos ambientales que nos tocará enfrentar como país y planeta, a propósito del proceso de desertificación de nuestro territorio y la agobiante falta de recursos hídricos, agrega una poderosa razón para fortalecer una relación bilateral entre ambos países. Necesitamos conocer la experiencia práctica de Marruecos en el desarrollo y aplicación de tecnologías para la desalación de agua de mar y su correcto uso en la agricultura y el consumo humano, también en el manejo y selección de cultivos para generar una agricultura del siglo XXI sostenible. Debemos promover un conocimiento mutuo de nuestras culturas y compartir conocimientos y experiencias para enfrentar los temas sociales y ambientales que enfrentará la humanidad, para lo cual requiere, para su viabilidad, de la creación del Centro de Cultura y Cooperación Chileno-marroquí”.

Esta nueva instancia, con una propuesta sería para elevar a un nivel superior desde el mundo de la sociedad civil las relaciones culturales y de cooperación, que no es contradictoria sino complementaria con el centro, tiene como lugar común la valoración del proceso de cambios que ocurre en Marruecos y la propuesta de autonomía regional para el Sahara, considerada como seria, justa y viable por la mayoría de países reconocidos por Naciones Unidas. En ese marco, el objeto señalado en la fundación del centro chileno de estudios del Magreb adquiere una dimensión mayor, donde todas y todos tienen su espacio para construir y desarrollar proyectos permitiéndoles, además, al adherir a esta nueva iniciativa, demostrar coherencia y consecuencia al privilegiar la construcción de puentes que faciliten la cooperación y el entendimiento, por sobre los muros, el sectarismo y la ignorancia que muchas veces distorsiona el objeto de tan noble iniciativa. Quienes hoy dirigen el centro tienen la obligación de cuidar y velar por ese legado.

 

 

 

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