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Circulo Universal Embajadores Paz De  nuestro embajador Adrian Nestor ESCUDERO Argentina

Los tiempos turbulentos

 

Los tiempos turbulentos que viven nuestros países, acuciados por la violencia y la corrupción, necesitan de auténticos mensajeros de la Paz Universal. Mensajeros a los que Cristo llamó, en su Sermón de la Montaña Sagrada, « hijos de Dios »

Mensajeros (u Hortelanos del Verbo) que comprendan a la Paz no sólo como la ausencia de guerras o la tranquilidad en el orden, sino como la plena habitación del Emmanuel en nuestras almas. Y como la Paz verdadera, a la vez de una finalidad que permite congregar y unir a los hombres bajo el supremo status de ser humanos o Ser Humanidad, y, consecuentemente, en hijos de Dios Abbá (Padre), es algo también que se construye no sin esfuerzo, pues sólo el sendero de cruz abrazada con amor desinteresado, puede conseguir el estado de plenitud gloriosa que implica la Paz. Por ello, la gratuidad de la Gracia invita al hombre a la corresponsabilidad, en conciencia y adhesión de fe en las promesas de lo Alto, de edificar y encontrar esa Paz que, en definitiva, significará la habitación del Uno y Trino en las almas de los hombres de buena voluntad.De  nuestro embajador Adrian Nestor ESCUDERO Argentina
Por ende, resulta pertinente e imperioso construirla aún reconociendo la fragilidad de la carne, la dureza del intelecto y la anorexia de nuestras ánimas golpeadas, una y otra vez, por el sin sentido del caos y la mentira que parecen envolver, como una gigantesca tela de araña, al mundo entero.

  A veces el cansancio golpea la puerta de nuestras mentes y corazones, y la fe y la esperanza se doblan y la caridad escasea. Pero estamos doblados, como Cristo mismo lo estuvo llevando la Cruz. Pero no quebrados.
Basta el soplo del Espíritu Paráclito como en este caso, para que esas mentes y esos corazones, casi transidos por la fragilidad ante la fuerza del Mal que no escatima de cualquier medio para conseguir sus fines abyectos, recobren el hálito de verdadera vida. Es que la fuerza de la Gracia Celestial será siempre superior a la fuerza del Príncipe de la Seducción Impura y la Mentira, vencido por el humilde y obediente sendero de la Verdad verdadera, recorrido ya por el Nazareno para alcanzar en la vida, la Vida Eterna.
Así, hace un tiempo solía escuchar la voz de una poeta senegalesa, Sarah Carrere (Isla de Goree), empeñada desde un continente testigo de la falta de Paz Universal como el africano, expresar que su obra urgía a « Desempeñar un papel más activo en los objetivos de paz y armonía de nuestra Planeta y contribuir a promocionar la cultura de América Latina en el mundo ». Esto es, ella, a partir de una propia, cercana y ominosa realidad, lejos de encuadrarse únicamente en ella, abría su encomiable sensibilidad a nuestra Patria Grande Latinoamericana y a sus conflictos y pérdida de la Paz.
Así entonces, en la voz y en los gestos concretos de los prosistas y poetas comprometidos con esa Paz, es posible sentir Su Presencia (« No tengan miedo; nos los dejaré solos. Yo estaré con ustedes hasta el fin de los tiempos » – Mt 28, 20, in fine y cc.).
Bienvenidos pues todos aquellos que con pureza de corazón y recta intención, aportan sus talentos en este servicio (no digo “lucha”, pues al Mal se lo enfrenta haciendo bien el Bien, sin violencias legalizadas –“patrióticas”- o de las otras, mal llamadas “revolucionarias”, “insurgentes”, “sediciosas” o “rebeldes”) por un mundo mejor. Un mundo que corre peligro apocalíptico no sólo en la inconducta de sus pueblos, sino en la forma nefasta con que aplica el indiferente distrato o rotura del contrato de convivencia responsable con el Orden Natural, haciendo zozobrar las bases del mismísimo Planeta Azul que nos cobija y alimenta.
En tal sentido, y como un visto divino, en este lado del Planeta Azul da comienzo (al menos en el calendario) el equinoccio de PRIMAVERA. Y el 21 de Setiembre se festeja con efusiva alegría, sobre todo por nuestra juventud y siendo dicha estación el tiempo de renuevo, de esperanza contra toda esperanza, de lapachos en flor y colibríes en celo… De cielos azul celeste y cálido brillar de febo sobre la tierra preñada de promesas… Tiempo de alentar en los corazones inquietos el hermoso deseo de alcanzar la santidad de vida para la Vida y de ser instrumentos de la sacralización del mundo, ordenando en valores un mundo alterado y narciso que marcha, de los brazos guerreros y adinerados del Príncipe del Caos y la Mentira, hacia su propia autodestrucción…
… Porque no se puede servir a Dios y al dinero (Lc 16,13). Así recomendará San Pablo en la reciente liturgia dominical (22-09-2019 – 1 Tim 2, 1-8): “… hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres, por los soberanos y por todas las autoridades, para que podamos disfrutar de la paz y de tranquilidad, llevando una vida piadosa y digna (…) . (…) que los hombres oren constantemente, levantando las manos al cielo con recta intención, sin arrebatos ni discusiones”.
Que el género humano encuentre la Paz verdadera, la Paz Universal, reconciliándose con Dios (Amor Ofrenda) y con su prójimo, hermano en Humanidad, amando al Todo y a todos, mas no como cada cual se ama sino como Dios ama al Mundo y al hombre. Y recordando que, la vida, es el supremo, verdadero milagro de la Paz Universal…

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