Cirulo Universal de Embajadores de la Paz De nuestra embajadora Irma Droz (Argentina) Esto, nada más, pido…

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Quiero un día diferente

con su mañana limpia de revanchas, de injurias.

Limpia de noticias que hablen de despidos,

de obreros sin trabajo,

de manifestaciones, de reclamos, de niños heridos…

Quiero una tarde clara

con el cansancio sano de quien regresa a casa

y  ese valor intacto del deber cumplido.

Quiero una noche serena y la mesa compartida,

con la esperanza buena y sin miedos

por un mañana incierto, para enfrentar la vida.

Lastiman las ofensas, la violencia, la mentira.

La injusticia de todos los tiempos,

la pobreza y el hambre de ayer, de hoy, de siempre…

Argentina se parte dentro de cada pecho

y hacen falta manos limpias para izar la Bandera.

Nosotros, los del pueblo, merecemos su abrigo.

Pero hagamos silencio.

Guardemos la palabra que acusa, que reclama,

aunque sea el momento, aunque sea necesaria.

Si no nos une el Amor, al menos nos convoque el dolor,

para sabernos hermanos.

El dolor de otro tiempo, para muchos…

El dolor de este tiempo, para tantos…

Si ahondamos heridas, seremos un pueblo mutilado y vencido.

Pidamos por Justicia, como en todos los tiempos,

porque aquellos y éstos, los “dueños” del poder,

seguirán disponiendo a su antojo, llenarán sus bolsillos

y nosotros, sin saberlo, habremos consumido

del “maná” envenenado que generan los odios,

las revanchas, la prepotencia, el nepotismo.

Esos frutos cosechados a lo largo de la historia.

Salvo allá y hace tiempo, unas pocas excepciones

que se apagaron bajo las sombras de ambiciones desmedidas.

No quebremos familias, no perdamos amigos…

No enfrentemos argumentos que llevan al fanatismo.

Tal vez nunca sabremos cuánto hubo de verdad y de mentira…

Es importante abrazar un ideal y elegir un camino.

“Divide y reinarás”, dijo alguien una vez

y nos prestamos al juego, pero sólo los de “abajo”,

mientras, nos pisotearon la inocencia, aquellos, los de “arriba”.

Nosotros somos la Patria. Todos somos Argentina.

Olvidemos los insultos, acusaciones inciertas…

Tantas noticias “armadas”  para lograr dividirnos.

Siempre hubo y habrá protestas y seguiremos pidiendo por Justicia.

Pero el silencio es poderoso,

está cargado de reclamos, de voces, cantos y gritos…

Que el dolor compartido, sea la fuerza necesaria, para volver a unirnos.

No vamos a medir las penas. Todos, antes y ahora, las sufrimos.

Recuperemos la grandeza de sabernos hermanos

y seremos la Patria fuerte y soberana, a pesar de los tiempos,

los de ayer, los de hoy, los de mañana…

Cada cual con su ideal y sus sueños, pero nunca enfrentados.

Nos salvemos unidos,

a pesar de la historia que escriben con mano oscura

los que estuvieron y están…

Compartamos aquí, pero juntos, “nuestro pan y nuestro vino.”