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CIVILIZAR, Elias D. Galati (Argentina)

Reflexiones

Civilizar significa sacar del estado salvaje a pueblos y personas y también

educar e ilustrar.

La civilización es la raíz común de una serie de culturas unidas por un

denominador histórico-geográfico.

La denominación fue presentada por Turgot en el siglo XIII para designar la

forma social superior a la que la humanidad tiende desde su aparición sobre

la tierra.

Desde el punto de vista psicológico se entiende por cultura el grado de

avance del individuo o del grupo social en conocimientos generales y en

conducta social coordinada, debido al progreso continuo de la organización

social que se acompaña de un aumento de conocimientos y de evolución de

las costumbres.

Son costumbres, creencias y actos y formas sociales integradas que practica

un grupo determinado.

Para la filosofía constituye la parte más alta de la vida de un pueblo, en

especial la religión, el arte, la ciencia, que se consideran señales claras del

grado de formación humana o espiritual lograda por el pueblo.

La preferencia de estos valores expone que la única y verdadera civilización

sería la del Occidente cristiano, porque en dichos pueblos se ha gozado de la

religión, el arte y el saber desinteresado de la ciencia en su más relevante

favor.

Pero a partir de Spengler y del relativismo histórico se ha cuestionado la

noción, señalando que las culturas nacen, crecen y mueren tal como los

organismos.

Entonces se habla de culturas como sistemas históricamente derivados de

proyectos de vida implícitos y explícitos que tienden a ser compartidos por

todos los miembros del grupo.

Es evidente que a pesar de la crisis del término y de las diferencias y

derivaciones que pueda tener, una forma de civilización y una cultura general

es necesaria en toda comunidad organizada.

Debe tenerse en cuenta, vista la realidad que muta a pasos agigantados, que

la posibilidad de éxito en la comunidad dependerá de la capacidad de

autocorrección, de su adaptabilidad a circunstancias nuevas y variables.

Por lo tanto la noción de progreso y crecimiento está implícita en la

existencia y el ser cambia para mejorar o se sostiene para quedar

desactualizado o muta para empeorar.

Si bien en un primer momento se opuso la noción de naturaleza a la de

cultura, siendo famosa la dicotomía Natura – Nurtura, hoy en día hay

consenso en la comprensión interactiva, en la determinación del

comportamiento humano de las influencias biológicas, hereditarias, innatas

y genéricas y de las influencias adquiridas, ambientales y sociales.

Ellas pueden ser en ambos aspectos positivas o negativas y la función de

civilizar, es manifestar una cultura social que permita a partir de ambas, el

progreso y la mejora de la comunidad y del individuo.

Sin embargo en todo el tiempo histórico se han manifestado actitudes innatas

violentas y agresivas, como formas adquiridas de relación social,

autoritarias, discriminatorias, perversas, que han ocasionado trágicas

consecuencias tanto individuales como sociales.

El consenso social, en especial los núcleos de poder, tanto político, como

económicos y culturales han sido impotentes para cambiar dicha situación, o

en muchas casos han sido cómplices por generar poder o riqueza.

La evolución del mundo en especial los adelantos científicos y técnicos

muchas veces han servido más para profundizar la violencia y la

discriminación que para pacificar y unir las comunidades.

Hay una gran responsabilidad de la educación, en ambas ramas, en la familia

y en la educación sistemática de las escuelas, para generar un elemento

civilizador que permita que el mundo cambie para mejor.

Para ello hay que tener en cuenta que se deben enseñar, profundizar y

ejemplificar, en particular con la propia conducta, los valores esenciales para

que ello ocurra.

La bondad, el amor, la empatía, la solidaridad, el equilibrio y la misericordia

se aprenden por ser vistos y actuados por quienes son nuestros educadores,

en especial los padres y los maestros.

También es una gran responsabilidad de la clase dirigente, en especial dar al

pueblo seguridad, garantías y dignidad, pero en la comprensión de su

compromiso de trabajo, de generosidad y de consenso con los demás.

Civilizar es educar, ilustrar, pero sobre todo dar valores, enseñar un

comportamiento bueno y adecuado y una conducta acorde con la dignidad

del ser humano.

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