América LatinaCrónicasFeatured

¿Cómo salvar a África? Dr. Mario H. Concha Vergara, PhD. – Docente – Chile

Tribuna infomarruecos.ma

 

 

Dr. Mario H. Concha Vergara, Ph.D. – Docente, Chile

Quiénes han talado los árboles africanos fueron criminales. Éstos que dieron frutos, fueron la base para muchas medicinas y crearon sombra, fueron talados vilmente. ¿Negocio? ¿Ignorancia? ¿Desidia? ¿Corrupción?  Muchos suelos ricos fueron convertidos en polvo.

La tierra que solía conocer como bosque ya no lo era”, dice. Tabi Joda, un consultor de negocios camerunés, que al regresar a su país, se puso a trabajar, recurriendo a los conocimientos locales transmitidos de generación en generación.

Tabi Joda creció en el bosque, pasando horas jugando con sus amigos entre los árboles que se alineaban en la meseta de Mambila entre Camerún y Nigeria. Pero a medida que envejecían, había menos árboles para trepar en medio de una deforestación generalizada y ruinosa que convirtió los árboles en madera y las tierras agrícolas en desiertos. “La escala de la deforestación fue impactante”, dijo. « La tierra estaba desnuda, el nivel freático bajo, la vida silvestre había disminuido y las especies invasoras se habían apoderado de él ».

Joda vio como sus compañeros y amigos emigraron al norte de África en busca de trabajo. Ante esto el  personaje recogió semillas, inició un vivero de árboles y lanzó una iniciativa agroforestal que reclutó a la población local para plantar árboles. A través de la forestación decidió crear fuentes de trabajo. Su idea: plantar un billón de árboles en África: ¿sueño o realidad?

Para su sueño Joda eligió especies que proporcionaban alimentos y madera, apoyaban los medios de vida y ayudaban a prosperar la vida silvestre. Joda finalmente se convirtió en un defensor vocal de un sueño aún mayor: la Gran Muralla Verde, cuyo objetivo transformar la vida de unos 100 millones de personas plantando un mosaico de árboles, arbustos y pastos a lo largo de un corredor que se extiende unos 8000 kilómetros a través de África, cuestión que piensa lograr para el 2030.

En 2007 la Unión Africana lanzó por vez primera la Gran Muralla Verde, la iniciativa ha tenido dificultades para avanzar pues  esfuerzos locales en 11 países, ha alcanzado solo el 16% de su objetivo general plantar 150 millones de hectáreas. El proyecto, se estima tendrá un costo de US.$ 30 mil millones, recibió, una promesa de $ 14 mil millones en financiamiento durante los próximos 5 años de una coalición de bancos de desarrollo y gobiernos internacionales entre los cuales sobresalen Francia y Marruecos. “El dinero servirá para acelerar el esfuerzo para mantener los medios de vida, conservar la biodiversidad y combatir la desertificación y el cambio climático”, anunció el presidente francés, Emmanuel Macron, al anunciar los compromisos el 11 de enero.

Obviamente, los especialistas en restauración ambiental así como desarrollo comunitario dieron la bienvenida a la noticia. Pero, muchos están preocupados porque en los últimos años, la investigación realizada por ecólogos, economistas y científicos sociales ha demostrado que muchos proyectos forestales en todo el mundo han fracasado porque no abordaron adecuadamente los problemas sociales y ecológicos fundamentales. Esto ahora se ve entorpecido por la pandemia del Coronavirus y el Ébola en el continente africano.

Los líderes del no preguntaban a las comunidades locales qué tipo de árboles querían, no plantaban especies en lugares a los que no pertenecían y no hacían mucho para ayudar a los árboles jóvenes a sobrevivir. “La plantación de árboles se considera a menudo como el simple acto de cavar un hoyo”, informaron científicos forestales como Pedro Brancalion de la Universidad de São Paulo, Piracicaba, y Karen Holl de la Universidad de California, Santa Cruz, en una revisión de proyectos agroforestales, en el Journal of Applied Ecology. « Pero esta visión ingenua a corto plazo ha dado como resultado que se gasten grandes cantidades de dinero en … esfuerzos que han fracasado casi por completo ».

En países como Chile, por ejemplo, durante la dictadura pinochetista se comenzó a destruir el bosque nativo para plantar eucaliptus, álamos y pinos plantas de rápido crecimiento y usada fundamentalmente para su exportación como maderas. Estos árboles, además, dañan el medio ambiente y liquidan la fauna autóctona: aves, ciervos, y otros ya que se daña el nivel freático del terreno.

Estos problema no solo Joda los conoce bien. Él dice: “He viajado por toda África y lo he visto en todas partes”. “Los árboles se plantan, pero no se cuidan y por eso nunca crecen”. La cuestión ahora, es si los proyectos de la Gran Muralla Verde alimentados por la nueva explosión de dinero prestarán atención a esas lecciones aprendidas con tanto esfuerzo.

No hay dudas de que las iniciativas agroforestales bien hechas puedan generar importantes beneficios económicos y ecológicos. En Brasil, por ejemplo, en la Amazonía, Brancalion y otros investigadores han documentado proyectos que han ayudado a restaurar plantas nativas, mejorar la capacidad del suelo para almacenar carbono y mejorar la calidad del agua potable. Los residentes locales informan que los proyectos de restauración incluso han fomentado el turismo y esto a pesar de que el gobierno central se ha opuesto a los cambios.

Cuando en 2007, la Unión Africana propuso sembrar un mosaico de árboles, arbustos y pastos a lo largo de un corredor de 8000 kilómetros de largo a través del continente para que el proyecto finalizara el 2030,  el avance ha sido modesto desde entonces pero, los nuevos fondos podrían ayudar.

El rey de Marruecos Mohamed VI en reunión con 12 países de África Central (Angola, Burundi, Camerún, República Centroafricana, Congo, República Democrática del Congo, Gabón, Guinea Ecuatorial, Ruanda, Chad, Tanzania y Zambia), presentó un proyecto que tiene como objetivo preservar el medio ambiente de esta cuenca del Congo, al tiempo que permite el desarrollo económico sostenible, alrededor del agua con el salvamento de la flora y fauna de la región.

La iniciativa de Mohamed VI generará ingresos alternativos para la agricultura de tala y quema, así como para la producción de carbón, que tiene una gran demanda en los principales centros urbanos pues  el uso del carbón es una de las principales causas de la deforestación en la región (República Democrática del Congo, Congo-Brazzaville …). Los bosques en la cuenca del Congo son algunos de los  más vulnerables a la deforestación: la electrificación de los centros urbanos podría, por ejemplo, reducir la demanda de carbón, plantea el proyecto real.

Marruecos trabajará implacablemente y con determinación para la realización de grandes proyectos estructurales en África, dijo SM el Rey Mohammed VI en la 1ª Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de la Comisión del Clima y el Fondo Azul de la Cuenca del Congo, en Brazzaville, realizada en 2018.

La Princesa LallaHasna, Presidenta de la Fundación Mohammed VI para la Protección del Medio Ambiente, ha sido nombrada Embajadora de Buena Voluntad de la Comisión del Clima y el Fondo Azul para la Movilización de Recursos Financieros. La Cumbre también fue una oportunidad para movilizar donantes internacionales y socios financieros para cumplir sus compromisos.

El principal instrumento financiero de la Comisión del Clima de la Cuenca es El Fondo Azul de la Cuenca del Congo, la iniciativa Fondo Azul se planteó durante la COP22 22ª Convención Mundial sobre el Cambio Climático que tuvo lugar en Marrakech del 7 a 18 de noviembre del 2016. En la Cumbre del Clima en Marrakech se reunieron 196 países de este órgano para buscar soluciones para disminuir la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

En África, el enfoque, llamado regeneración natural gestionada por agricultores (FMNR), se le atribuye el reverdecimiento de una parte notable del Sahel, que es la región semiárida al sur del Sahara. La técnica de restauración de bajo costo y baja tecnología despegó en Níger en la década de 1980 y desde entonces se ha extendido a otras naciones.

El  FMNR ha llevado a una mayor cobertura de árboles y otros beneficios ecológicos, como un mayor contenido de carbono en el suelo, según han descubierto los investigadores. También aumentó el rendimiento de los cultivos y mejoró la diversidad de las dietas de los hogares, así como se logró mejorar los ingresos económicos.

Lamentablemente, los agricultores muchas veces están ocupados y tienen sus propias prioridades;  « no … manejarán árboles que no valoran », concluyó el especialista forestal Abayneh Derero del Instituto de Investigación Forestal y Ambiental de Etiopía y sus colegas en un estudio de proyectos de plantación de árboles en Etiopía publicado el año pasado en Agroforestry Systems. Los muchos esfuerzos, en particular, los que no están dirigidos por comunidades locales, fracasan. Esto es debido a que los árboles recién plantados pueden morir por negligencia cuando los planificadores que muchas veces actúan como burócratas no involucran a las comunidades desde el principio en discusiones sobre qué especies plantar, Ni discuten como los residentes están dispuestos y son capaces de proporcionar  agua,  fertilizantes y la protección contra los animales de pastoreo que necesitan los árboles jóvenes.

Según una encuesta de proyectos agroforestales en 66 países publicada en 2020 por un equipo dirigido por el científico forestal Markus Höhl del Instituto Thünen de Ecosistemas Forestales concluyó que la falta de participación de la comunidad es una de las principales causas de los fracasos. “Lo más importante es que las partes interesadas locales estén involucradas”, dijo Holl, “y que se ubiquen las especies adecuadas tanto para el objetivo del proyecto como para el sitio”.

Otro de los pecados de los burócratas,  por ejemplo, es que muchos han utilizado especies de rápido crecimiento fácilmente disponibles que no son nativas de los sitios del proyecto, como el eucalipto y el pino sin considerar los que se hizo en Chile, lo cual fue nefasto para su agricultura. En algunos casos, los resultados han sido contraproducentes: los árboles jóvenes mal adaptados se marchitan o se convierten en malezas invasoras que desplazan a las especies nativas y absorben la escasez de agua.

« Vemos una brecha allí… en términos de plantar el árbol correcto para el propósito correcto en el lugar correcto », dice Ian Dawson, científico principal del Centro Agroforestal Mundial. Con demasiada frecuencia, dice, « el énfasis está en los números, no en la calidad ». Al parecer, la equivocación, como la llevada a cabo por la dictadura en Chile entre los 70 y 80 del siglo pasado, es creer que solo es importante el dinero inmediato sin pensar en el futuro.  Elvis Paul Tangem, quien coordina la Iniciativa de la Gran Muralla Verde para la Comisión de la Unión Africana, está de acuerdo. Él dice que las promesas de plantar una gran cantidad de árboles a bajo costo, por ejemplo, a $ 1 por plántula, pueden distraer la atención del verdadero desafío. « Puedes plantar un árbol por $ 1 », dice, « pero no puedes cultivar un árbol por $ 1 ».

La Princesa LallaHasna, Presidenta de la Fundación Mohammed VI para la Protección del Medio Ambiente, tiene una ardua tarea por delante y deberá luchar por el buen uso de los fondos para la replantación del continente africano. Los analistas dicen que hay modelos prometedores. Uno está en Etiopía. Llamado PATSPO, por Provisión de una cartera adecuada de semillas de árboles, tiene científicos que trabajan con instituciones y comunidades locales para identificar especies de árboles deseables que se adapten bien a las condiciones locales.

El objetivo PATSPO es expandir la producción, distribución y siembra de semillas de alta calidad de las variedades deseadas, muchas de las cuales escasean ahora, dijo el investigador principal de PATSPO, Lars Graudal, un ingeniero forestal del World Agroforestry Center. Esto es “un ejemplo que queremos ver ampliado y ampliado en toda la Gran Muralla Verde”, dijo Dawson. Las instituciones que financian la Gran Murala Verde, incluido el Banco Mundial, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación y la Convención de las Naciones Unidas para Combatir la Desertificación, dicen que están comprometidas a evitar errores del pasado, lo cual es esperanzador para el continente africano.

« Cuando comete un error, no es el [financiador del proyecto] quien va a pagar por ese error », dijo Jens-Peter Barnekow Lillesø, investigador forestal de la Universidad de Copenhague que participa en PATSPO. “Es el plantador de árboles. Estos pequeños agricultores pagarán el precio « .

E-mail: [email protected]

Afficher plus

Articles similaires

Uno Comentario

Laisser un commentaire

Votre adresse e-mail ne sera pas publiée.

Bouton retour en haut de la page