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COMUNICADO DE PRENSA DEL FÓRUM CANARIO SAHARAUI SOBRE BRAHIM GHALI (ACTUALIZADO 28 DE MAYO)

Comunicado

Foro-canario-sahraui

Siguiendo el camino de semanas anteriores, desde que se anunciase y denunciase la venida de Brahim Ghali a Logroño, con la ya consabida premeditación, nocturnidad y alevosía, y sin un ápice de transparencia ni pudor por parte de nuestro gobierno, nos disponemos a manifestar a continuación nuestro punto de vista sobre algunas de las cuestiones acontecidas durante los últimos días sobre el tema, mediante el presente comunicado.

Para comenzar, seguimos esperando —cada vez con mayor preocupación— las pertinentes explicaciones que desde el Gobierno de España, el Ministerio de Asuntos Exteriores y particularmente la ministra Arancha González Laya deben dar sobre este turbio asunto, una vez superados los momentos más delicados de la crisis en Ceuta, para lo cual reclamamos nuevamente al resto de partidos del arco parlamentario, a que exijan a través de las comisiones correspondientes, la comparecencia urgente de la Ministra de Asuntos Exteriores, Arantxa González Laya en sede parlamentaria, para dar las oportunas explicaciones y responder a las correspondientes preguntas sobre este caso. Se hace del todo imprescindible conocer su explicación de los hechos en la sede de la soberanía nacional. Y se hace del todo ineludible que el gobierno y la ministra hagan la preceptiva rendición de cuentas ante la ciudadanía a través de ese sistema, dejando de esconderse bajo el paraguas de las actuaciones judiciales en la Audiencia Nacional. Algo especialmente urgente a la vista del cariz que están tomando los acontecimientos en lo que a las relaciones bilaterales con Marruecos se refiere.

Por otro lado, denunciamos la agresión sufrida en El Aaiún por la esposa de uno de los querellantes contra Brahim Ghali, el ciudadano español de origen saharaui Fadel Breica, por parte presuntamente de saharauis afines al Polisario. Así como las represalias que familiares de miembros del Movimiento Saharauis por la Paz, opositor al Polisario, están sufriendo en los campamentos de Tinduf en lo que a la recepción de su cupo de víveres de ayuda humanitaria se refiere. Un hecho infame e inhumano que debe parar inmediatamente.

Asimismo, debemos reprobar como, una vez más, los representantes del Polisario continúan enmarañando el caso entre los medios y opinión pública españoles, con sus habituales ambigüedades y medias verdades a la hora de manifestarse. En este caso a través de uno de los hombres de confianza de Ghali, Salem Lebsir. Primero, tal y como informaron diversos medios hace unos días, negando el delegado territorial del Polisario en La Rioja, Abdalahe Hamad, la presencia de Lebsir en Logroño, cuando en realidad este se encontraba ya en el hospital visitando a Ghali. En segundo lugar, por afirmar este en tono chulesco a dichos medios en referencia a la comparecencia de Ghali ante el juez: “¿por qué va a ir, porque se le ha antojado a unos promarroquíes?”. “Es todo mentira. En cuanto se recupere, que será en 10 días, saldrá del país. No se presentará ante el juez”. Al día siguiente se supo que Ghali si comparecería vía telemática el próximo 1 de junio.

Independientemente del contenido de dichas manifestaciones, mezquino y desvergonzado hacia las víctimas que claman justicia en la Audiencia Nacional, banalizando las causas cuando no negándolas, este tipo de forma de proceder, arbitraria, unilateral e improvisada, es habitual entre los dirigentes del Polisario, donde uno nunca sabe que es verdad o mentira de lo que afirman.

No en vano, debemos recordar cual fue lamentable actitud de su aparato de comunicación con los medios y periodistas españoles, incluidos los más cercanos a sus posiciones, el día que trascendió la noticia de la llegada de Ghali a España. Desde que Ghali estaba en Argel recuperándose de Covid hasta que hizo una escala en España tras pasar por Alemania, haciendo de la mentira un arte.

Sobre el reciente fallecimiento por Coronavirus de uno de los querellados junto a Ghali en la Audiencia Nacional, Sidahamed Batal, a la sazón otro de los históricos del Polisario en lo que su crónica negra se refiere, y ya que nos ha dejado tras eludir a la justicia, debemos poner de relieve su abominable perfil. Reconocido como uno de los principales torturadores del Polisario, como así figura en la misma causa contra Ghali, es considerado por algunos saharauis consultados como “el equivalente saharaui al Duch de los Jemeres Rojos”. Años más tarde, Batal pudo arreglárselas a través de sus influencias para conseguir pasaporte español, el país al que tanto castigó, e incluso beneficiarse de una pensión por discapacidad visual.

Eso sí, el alcance de su poder no llegaba para recibir el mismo trato que su jefe Brahim Ghali, ya que mientras este se recupera satisfactoriamente del Covid (y puede que otras dolencias) cómodamente en un hospital riojano, Batal fallecía en los campamentos de Tinduf. Batal no pisaba España por la misma causa judicial que Ghali, pero en el Polisario aún hay clases y clases. En ese sentido, al calor de estos hechos, asistimos una vez más al fracaso de la pretendida sociedad igualitaria que preconizaba el Polisario desde sus orígenes, en detrimentos de las desigualdades tribales y el perenne trato de favor hacia los dirigentes del Frente Polisario. Todo esto ocurre mientras su gente pasa infinidad de penurias en el infierno del desierto, ahora más si cabe con el agravante del Covid-19, donde unos tienen más probabilidades que otros de sobrevivir en función del cargo que ostentan o de su posición en el escalafón social.

Por otra parte, y hablando de privilegios, estos días se ha conocido la contratación por parte de Ghali del letrado Manuel Ollé como su representación legal en su próxima comparecencia ante la Audiencia Nacional. Sin duda produce sonrojo leer sus manifestaciones al respecto de las causas pendientes de Ghali, refiriéndose a ellas con el mismo, o incluso mayor desprecio que el antes referido Lebsir. Con un tono más propio de un militante o activista que de un profesional del derecho.

Sin entrar en profundidad en las faltas de respeto del señor Ollé a las innumerables victimas originadas por su representado, como por ejemplo las derivadas de los ataques a los pescadores canarios y trabajadores de Fos Bucraa asesinados durante la década negra bajo el mando del citado Ghali, y poniendo como ejemplo la querella más reciente, la interpuesta en la Audiencia Nacional por Fadel Breica por detención ilegal, torturas y lesa humanidad cometidos en los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia), tal vez debiera saber el señor Ollé cuando dice que “los querellantes, subidos a ese desleal carro de la justicia, relatan hechos pero huérfanos de cualquier sustento mínimo probatorio”, que los hechos descritos en la querella de Breica, no solo fueron denunciados por entidades del calado de Human Rights Watch, a través de su directora adjunta de Medio Oriente y Norte de África, Lama Fakih, sino que el Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre Detención Arbitraria (GTDA/ONU) del Consejo de Derechos Humanos, en su “opinión núm. 7/2020, relativa a El Fadel Breica” (A/HRC/WGAD/2020/7), detalla, entre otras conclusiones a lo largo de diez páginas, que el señor Breica “ha sido secuestrado, sin que se le presente ninguna orden de detención, tampoco sin ser informado de las razones de su detención, y no fue llevado ante un juez durante los 4 meses de su detención”.

También afirmaba el señor Ollé en sus recientes manifestaciones, entre todo tipo de dislates, que “este tipo de querellas son infundadas porque obedecen a denuncias sin fundamento alguno (…) y fueron archivadas por la Audiencia Nacional”. A estas alturas, no debería el letrado confundir a su “militancia” ni tomarla por necia, ya que es de sobra conocido que la denuncia de Breica es de reciente admisión a trámite, y la de ASADEDH, tal y como relatamos en anteriores comunicados, estaba en situación de archivo provisional, es espera de una comisión rogatoria enviada a Argelia que nunca iba a llegar cumplimentada, debido al padrinazgo de estos para con el Polisario.

Estas manifestaciones como las del señor Ollé, no hacen sino poner de manifiesto una vez más los obtusos e incondicionales apoyos —todo por la causa, incluidos los Derechos Humanos— que tradicionalmente ha tenido el Frente Polisario en España, desde diversos ámbitos (político, académico, etc.). Una cuestión, la de las violaciones de derechos humanos, que tanto el Polisario como sus amigos y acólitos españoles suelen negar u omitir aquí, aprovechando el amplio desconocimiento de la opinión pública al respecto, y sobre cuyo relato el Polisario tiene ganada la batalla en España desde hace décadas.

Al respecto de ello, debemos poner en evidencia que en los campamentos de Tinduf han sucedido violaciones de derechos humanos desde que estos existen, por parte de aquellos que lo gobiernan hacia su propia población disidente. Pero la opinión pública española no se enterará nunca, porque la construcción del relato sobre la cuestión del Sáhara en España impide asumir esta realidad, donde el marco en este tema está bien delimitado en la otra contraparte, algo que impide siquiera plantear que aquellos que históricamente se han presentado como víctimas, sean también verdugos. Cuestión asimismo que facilita que medios y opinión pública española en general, siquiera se pregunten por algo que directamente creen que no existe. Pero que no por ello hace que no exista. Y donde convendría aclarar que Frente Polisario y pueblo saharaui no son la misma cosa. También conviene recordar por otra parte que los campamentos de refugiados de Tinduf son opacos a un escrutinio sobre esta cuestión (Amnistía Internacional: 2014, 2020), pese a la insistencia a la hora de denunciar transgresiones ajenas en materia de derechos humanos (en este caso de Marruecos) por parte de sus dirigentes. Doble rasero, doble moral.

Las Palmas, a 28 de mayo de 2021

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