Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Confidencias de M.KSD (dirigente Polisario): “Los coletazos, el nuevo folklore del Polisario”

Folclore

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más ñque sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

“Va a pasar el miércoles 28/10 y tendremos que esperar hasta el año próximo”. Más que confidencia el quejido de M.KSD nacido, crecido y educado según la doctrina del DRS argelino ilustra el estado de ánimo en el Polisario en vísperas de la apertura del debate sobre la renovación del mandato de la MINURSO pasado mañana en el Consejo de seguridad de la ONU.

Para él que “la única vez que salí de los campamentos fue para ir a Annaba, en Argelia”, “Nadie en la cúpula del Polisario ignora lo que hay detrás del apoyo de Argelia”. Otra cosa, eso lo digo yo, es perseverar en el colosal error.

Rehén de su polpotismo y “victima” de la conciencia colectiva en este gulag argelino, M.KSD comienza a reflexionar, después de sus 39 años en Tinduf, sobre el por qué no sobrepasemos los tabús y los sueños inculcados por Argelia, y optar por el realismo. “Me contó un amigo lo que es el Sahara marroquí, como viven los saharauis marroquíes y en qué grado de libertad y de progreso y la verdad es que vale la pena arriesgarse elevando la voz”.

Elevar la voz es, justamente, lo que ha desaparecido del léxico polisarista. “Los que se han atrevido no están ni estarán para contarlo”, suelta antes de enlazar “… a menos que lo hagan desde fuera de los campamentos”.

Argelia, el Don Quijote y su Sancho panza polisarista viven y hacen vivir de una falsa ilusión.

Mañana se despertarán…

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