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CONFLICTOS ARMADOS TERRORISTAS VERSUS PANDEMIA DEL COVID-19 Dr. Mario H. Concha Vergara PhD – Docente – Chile

Tribuna

 

Dr. Mario H. Concha Vergara, PhD –Docente-Chile

Históricamente las pandemias han asesinado a más personas que las guerras. Pero, los pseudo líderes de los grupos en conflicto no entienden que sólo la paz salva vidas…

La pandemia del COVID-19 más popularmente conocida como coronavirus, estaría asesinando más personas que los conflictos armados alrededor del mundo, en especial en Siria, Yemen, Libia y otros. Esto nos retrotrae a la pandemia de la llamada gripe española en 1918 la cual no pudo parar la Primera Guerra Mundial, produciendo esta pandemia más muertes que el propio conflicto mundial, matando a 50 millones de personas, mientras que el conflicto mundial produjo entre 10 y 30 millones de muertos entre civiles y militares.

Antonio Guterres, Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) hizo un llamado al “alto del fuego mundial” (como lo reseñáramos en un artículo anterior) para que los países se concentren en detener la pandemia del coronavirus. “Necesitamos poner fin al mal de la guerra y luchar en contra de la enfermedad que está devastando a nuestro mundo”, cuestión, que al parecer, muchos fanáticos e ignorantes no entienden.

Según el Council on Foreign Relations[1] el llamado de Guterres tuvo un efecto positivo en 33 focos de conflictos bélicos, pero aún existirían 13 de alto impacto. Por ejemplo en la guerra civil de Siria el cese del fuego no ha sido efectiva toda vez que  Rusia que respalda al régimen de Bashar Al Assad y Turquía que apoya a los rebeldes en la provincia de Jalib que, según se dice, es el último reducto rebelde aunque eso no está realmente muy claro.

A pesar de un supuesto acuerdo entre Turquía, Rusia y Siria para un alto al fuego esto parece muy limitado en tiempo y espacio pues han surgido nuevos conflictos en Doraa y en áreas ocupadas por Turquía. Según el Observatorio de DD.HH. de Siria, el mes de marzo finalizó con 508 muertos (casi todos civiles), siendo esta cifra, desde que estalló la guerra civil en 2011, el mes con menos fallecidos en el conflicto.

Siria tiene graves problemas de salud como consecuencia de su guerra civil pues el 70% de los trabajadores de la salud se exiliaron y solo 64% de los hospitales están operativos después de unos 494 ataques  a centros médicos lo cual ha significado que Siria ha confirmado solamente 30 casos de COVID-19 por temor a que el brote cause estragos en su sistema de salud, lo cual obviamente es negligente, estúpido y cobarde pues si no se sabe de los contagios menos posibilidades existen de proteger a la población.

Cuando la pandemia irrumpa con su verdadera fuerza letal, será imposible de contener pues en Siria hay 6 millones de desplazados internos lo cual para ellos es imposible mantener la distancia social y les es imposible lavarse las manos, continuamente, por carecer de agua y jabón, tal como sucede en Argelia en los campamentos del Tinduf en donde además de morirse gente por la pandemia se mueren por la dictadura del Polisario.

Otro de los países con problemas bélicos es Yemen, considerado uno de los países más paupérrimos del mundo, tanto como Haití en el continente americano, entrando en su 5to. Año de guerra regional y civil. Allí en Yemen existen los rebeldes hutíes que controlan Saná, la capital del país, siendo respaldados por Irán país que piensa que aún puede recobrar el imperio persa. Arabia Saudita  apoya, mediante una coalición, al gobierno y sus fuerzas. Turquía y Arabia Saudita, llegaron a un acuerdo de cese de hostilidades debido al coronavirus pero, ambas partes se acusan mutuamente de continuar con las operaciones militares.

Yemen, al 18 de abril había denunciado 1 solo caso de coronavirus confirmado, lo cual evidencia una falta total de control sanitario pues, allí el 80% de los habitantes (24 millones) necesitan ayuda humanitaria para seguir viviendo y en donde más de 100 mil personas han fallecido debido a la violencia militar, enfermedades,  y hambre. El país no tiene ningún instrumento para prevenir la pandemia por lo cual se espera que ocurran miles de muertes más.

Libia, un país del Magreb, logró una tregua de apenas 48 horas y las tropas del general Jalifa Hafter, que controlan el este del país continúan hasta hoy asediando la capital Trípoli en donde se asienta un gobierno de unidad nacional. No se sabe ciertamente cuantos contagiados por el COVID-19 hay, mientras las partes se acusan mutuamente de llevar el virus al país.

Para algunos analistas internacionales la pandemia podría  intensificar los conflictos armados pues,  en muchas zonas de conflictos armados los distintos grupos buscan apoyos locales  en el combate al coronavirus. Grupos terroristas como los existentes en Afganistán, como el Estado Islámico, Al Kaeda, Boko Haram como el FNL y las FARC en Colombia (y sur de Venezuela), realizan algunos tests  de diagnóstico y algunas campañas de salud apoyadas en Latinoamérica por Nicolás Maduro,  presidente de Venezuela y el gobierno de Cuba, solo con fines políticos.

El mayor problema de estas sociedades  es el descalabro económico que produce la pandemia la cual debilita la respuesta social de algunos gobiernos ya que los grupos de ultra izquierda y/o ultra derecha aprovechan la ocasión  para debilitar a sus respectivos gobiernos creyendo que con ello ganarán el apoyo de sus ciudadanos. Al respecto, el director del Brooking Intelligence Project, Bruce Riedel[2] cree que “la pandemia va a provocar estragos en todos estos países en guerra”. Y nosotros agregamos, en todos los países de débil democracia pues, el terrorismo siempre se ha beneficiado del caos”. Por eso es necesario que democracias como el Reino de Marruecos en el Magreb, la República de Chile en Sudamérica, y otros, ejerzan sus democracias con fuerza respetando siempre los DD.HH. como hasta ahora lo hacen.

e-mail: conchamh@gmail.com

[1] El Consejo de Relaciones Exteriores, fundado en 1921, es una organización estadounidense, sin multas de lucro, especializado en la política exterior y en los asuntos internacionales de los Estados Unidos. Tiene su sede en la ciudad de Nueva York, y posee una oficina adicional en Washington, DC

[2] Bruce Riedel es miembro senior y director del Proyecto de Inteligencia Brookings, parte del Centro Brookings para la Seguridad e Inteligencia del siglo XXI. Además, Riedel se desempeña como investigador principal en el Centro de Política del Medio Oriente.

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