Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Coronavirus en Campamentos de Tinduf Confinados desde siempre

La "otra" verdad

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

No es fácil imaginar la psicosis de la gente cuando se informa de fuentes extranjeras del desarrollo de la pandemia en países muy desarrollados.

Aquí, en estos inquietantes campamentos argelinos de Tinduf, nadie conoce el número exacto de los infectados ni de los muertos ni absolutamente nada, como en otras partes del mundo.

Black out, tergiversaciones, manipulación y mentiras. Los señoritos no quieren acercarse a la gente. El Covid-19 como otras mil realidades son un secreto de Estado… una razón de Estado.

Mientras tanto, la gente pregunta, pide y suplica…

El Way of life de las ¡milicias. Ellos y después de ellos el diluvio… Nos preguntamos donde están los que nos bombardean los oídos con “solidaridades” con pue los y con los “derechos”. Que vengan a ver lo que está haciendo el Polisario. Que vengan a ver cómo vivimos, padecemos, lloramos y morimos. Que vengan a ver, por ultima vez, por única vez, la realidad de estos campamentos argelinos.

No obstante, tenemos a Dios. Siempre hemos tenido a Dios y no es poco

Afficher plus

Articles similaires

Bouton retour en haut de la page