Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Coronavirus en Campamentos de Tinduf Derecho a callarse

Tribalismo

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a   llegar.

Todo el mundo sabe dónde está…. Todo, menos los rehenes de estos campamentos argelinos de Tinduf. Saber es un derecho y saber lo que nos concierne es un deber. El coronavirus está causando enormes estragos en todo el mundo, incluidos países muy avanzados, lo que indica que entre una milicia podría ser mortal.

La gente se pregunta sobre las medidas que se han tomado para con los “fugitivos” de España que nadie sabe si han regresado a los campamentos contaminados y si pueden contaminar a los demás. Peor que el Covid-19 el tribalismo, el favoritismo y el “este es nuestro, aquél, no” …

La gente comenta con tristeza, irritación, pero con impotencia como familiares de “este o de aquél” han regresado precipitadamente de España sin que fuesen sometidos a ningún control sanitario aquí, en estos tristes campamentos argelinos.

Sabiendo que en el Sahara marroquí no hubo, hasta ahora, ningún caso, no pocos “solidarios” españoles del Polisario comienzan a sentir una fuerte tentación de “afincarse” aquí en los campamentos de Tinduf…

País es país, milicia es ¡milicia. La perennidad de un país soberano por nada se puede comparar con los peregrinos sueños de una banda.

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