Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Coronavirus en Campamentos de Tinduf Guerra de influencia… tribal

Tribalismo medieval

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

Casi todo el mundo en estos tristes campamentos argelinos de Tinduf comenta la fuerte tirada de orejas de los argelinos a los mandatarios del Polisario.

Cuentan que, la inteligencia militar argelina se ha cansado de las chiquilladas de los miembros de la cúpula del Polisario que, aprovechando la posición tribal y la influencia familiar para exigir cargos y responsabilidades.

“Los argelinos les han dicho que así no se irá a ningún lado”, cuenta un testimonio ocular para quien “de hecho, con o sin sus chiquilladas no vamos a ningún lado desde hace 43 años”.

Aprovechando la ignorancia cuando no el analfabetismo de algunos, unos cuantos “nuevos” dirigentes tratan de despejar las vías hacia la cima.

Las espadas bien altas. Ruido de espadas. nadie sabe quién odia a quien. Se ven de reojo y preparan sus golpes.

Tanto que algunos se han atrevido “a amenazar con revelar lo que podría hacer estallar la cocina”.

Los cuentos sobre Marruecos, el Covid-19 y fantasías en la brillante Dajla no convencen a nadie.

Mañana será otro día.

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