Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Coronavirus en Campamentos de Tinduf Persisten e imponen

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

Cada dia… cada mañana… cada nuevo instante que Dios Hace esperamos un interés más real de la cúpula del Polisario por estos miles de inocentes, desamparados y sin remedio ante el cruel virus.

Cada día que Dios Hace esperamos un sobresalto de sentido común para dejar de obrar por los intereses geopolíticos, políticos geográficos y económicos del prójimo. Tanto más que en ello hay decenas de miles de víctimas, despojadas de su patria marroquí y arrojadas en este inhóspito desierto de Lhmada en espera de que el mentor argelino realice sus fines y obtenga lo que busca y no encuentra desde hace 43 años.

Almas perdidas entre el desmesurado apetito geopolítico de unos y la humillante servidumbre de otros.

La solución fue es y será siempre Marruecos. La gente pasa el día comentándolo. La gente pasa el tiempo evocando las informaciones procedentes de sus próximos en Layun, Smara, Dajla o Bojador. La gente se ha cansado de los discursos cubanos sahrauizados, huecos y altamente perjudiciales en una sociedad como la nuestra con su originalidad y su autenticidad.

La gente se ha cansado del espejismo, de las falsas promesas, de la humillación y de la represión.

La gente quiere volver a su país: Marruecos.

Show More

Related Articles

Close
Close