CORTE INTERNACIONAL DE LA HAYA: CHILE NO TIENE OBLIGACIÓN DE NEGOCIAR CON /BOLIVIA Dr. Mario H. Concha Vergara, Fundación Olof Palme-Chile, Director

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Dr. Mario H. Concha Vergara Director de la Fundación Olof Palme-Chile

El Tratado de Paz y Amistad del 20 de octubre de 1904 es un tratado de paz firmado por  República de Bolivia y la República de Chile para terminar el estado de guerra luego del estallido de la Guerra del Pacífico en 1879.

Después de varios años de  disputa, debido a la persecución de los ciudadanos chilenos que eran un 90% de la población antofagastina, (la ciudad de Antofagasta, fue fundada por el gobierno boliviano en 1868) por parte de la policía y milicia boliviana; así, el 14 de febrero de 1879, tropas chilenas desembarcaron en el puerto boliviano de Antofagasta dando inicio al conflicto que enfrentaría por varios años a ambos países (además del Perú que tenía un tratado de defensa con Bolivia). Recién en 1884, Chile y Bolivia firmaron un pacto de tregua que pondría fin a las acciones armadas, mientras era negociado un tratado de paz definitivo.
La falta de definición de límites claros entre Bolivia y Chile a lo largo del desierto de Atacama fue un problema que generaría una serie de disputas entre ambos países desde la formación de estos. El conflicto comenzó a tomar mayor relevancia a medida que se extendía la explotación de sus riquezas (primero guano y luego salitre) y la firma del tratado de límites entre ambos países de 1874 no fue suficiente para evitar la escalada bélica. El 14 de febrero de 1879 estallaría la Guerra del Pacífico tras el desembarco chileno en Antofagasta. El ejército chileno ocupó rápidamente gran parte del departamento del Litoral y, luego de una serie de derrotas, el ejército de Bolivia se retiró de la contienda el 26 de mayo de 1880 luego de la batalla del Alto de la Alianza, lo que dejó únicamente a su aliado Perú combatiendo a Chile. Sin embargo, solo el 20 de abril de 1884 se firmaría una tregua entre Chile y Bolivia, que suspendería el estado de guerra y reiniciaría relaciones diplomáticas. El pacto estipulaba además la aceptación de la administración por Chile de los territorios ocupados durante la guerra, mientras se negociaba un tratado definitivo.
El Tratado de Paz y Amistad de 1904, fue discutido por varios años, especialmente debido a la cesión absoluta y perpetua de los territorios bolivianos ocupados por Chile, correspondientes al antiguo departamento del Litoral (actual Región de Antofagasta), lo que dejaba a la República de Bolivia sin acceso al océano Pacífico. El Tratado además incluye una serie de cláusulas con el fin de suplir la carencia de una salida marítima soberana, dentro de las que se destacan la obligación de Chile de construir un ferrocarril entre Arica y La Paz, la concesión de créditos, derechos de libre tránsito hacia puertos en el Pacífico y el pago de 300 mil libras esterlinas como compensación. Chile, cumplió con todos los acuerdo y es más, el Estado chileno proporciona otras salidas al mar por Arica, Iquique y Antofagasta, lo cual significa un gasto para el erario chileno de más de 100 millones de dólares al año, habiendo invertido miles de millones de dólares en áreas portuarias, carreteras, ferrocarriles, etcétera en ayuda a Bolivia.
Bolivia ha insistido por años en exigirle a Chile una salida al mar pero con soberanía a los cual Chile basado en el Tratado de Paz de 1904 se ha opuesto reiteradamente. Bolivia hace 5 años llevó a Chile al Tribunal Internacional de La Haya exigiendo que dicho Tribunal exigiera a Chile negociar una salida al mar. La Haya entregó el fallo de la demanda marítima de Bolivia, que exigía a Chile ante el tribunal sentarse a negociar una salida soberana al mar. Pero la Corte Internacional de Justicia  (CIJ) desechó los 14 argumentos altiplánicos por 12 votos contra 3 y determinó que Chile no tiene obligación de negociar mar con el país vecino.
En 2013,se inició el proceso en la CIJ;  la Corte partió con un resumen del Tratado de límites de 1904 y las instancias de diálogo posteriores entre ambos países, en las cuales no se llegó a ningún acuerdo fructífero. “Las negociaciones entre Chile y Bolivia no progresaron desde 1950 en adelante”, señaló el juez Abdulqawi Ahmed Yusuf, presidente de la Corte Internacional de Justicia. Del mismo modo, en la lectura recalcó que “una obligación a negociar no implica una negociación de llegar a acuerdo”. Aunque “si no hay obligación de negociar establecida de manera literal, hay que mirar toda la evidencia para juzgar si existe”, dijo Ahmed.
Los argumentos presentados por Bolivia (14 en total) fueron desechados uno por uno por la CIJ, la cual se planteó de la siguiente manera:
La Corte desacreditó que en 1920 haya habido un acuerdo o una promesa cierta de acceso soberano al mar para Bolivia. Según la Corte solo hubo acercamientos políticos, que no indicaron que Chile haya aceptado negociar el mar, asegura el tribunal. El segundo argumento esgrimido Bolivia, que sostenía que en 1950 Chile se había comprometido a una entrega soberana para Bolivia, también fue descartado. Luego la CIJ entregó otro punto a favor de Chile y este fue  que el acuerdo de Charaña entre Augusto Pinochet y Hugo Banzer (ambos cruentos dictadores) no implica un acuerdo que genere obligación para Chile. En cuarto lugar, la CIJ también desechó que dos comunicados de 1986 sean un compromiso de Chile hacia Bolivia. También el Tribunal desestimó la obligación de Chile, tras una declaración realizada en Portugal hace 18 años. El último argumento boliviano también fue desechado, por lo que la CIJ descartó que la agenda de los 13 puntos, suscrita en 2007, establezca una obligación para Chile.
El  tribunal fue más allá y planteó que en los acuerdos unilaterales “no hay pruebas de intención de Chile de asumir obligación de negociar”, al mismo tiempo que la declaración ONU de 1984 “no se puede considerar una base jurídica para negociar” En tanto, sobre las “expectativas legítimas” de Bolivia, el tribunal asegura que se pueden encontrar referencias de ello, pero no se sigue un principio que pueda dar lugar a una obligación fundada. En otras palabras, Chile no debe negociar ni un milímetro de su territorio con Bolivia y, este fallo, sirve para considerar que ningún país del mundo está obligado a negociar parte de su territorio por expectativas de otra nación.