“Cosas de aquí y de allí” El mes de Ramadán: buena ocasión para purificarse

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Pocos días faltan para el sagrado mes de Ramadán (mes de ayuno) en el que los musulmanes del mundo se abstienen a comer y beber y de todo contacto físico (sexsual) desde el alba hasta la puesta del sol.
Joulnar Khaldi

Como sabemos todos, Ramadán suele ser una ocasión para mejorarse no solo en lo que se refiero a la adoración divina: salmodiar el Corán, meditar, rezar oraciones nocturnas que sea en Mezquita oen casa, sino incluye lo de actuarse como un verdadero musulmán: tolerante, paciente, afable, grato y agradable…

Desgraciadamente mucha gente se pelea en pleno día de Ramadán por la menor razón y por cosas fútiles, intercambiándose insultos (palabrotas), sobretodo en las tardes o a minutos de la hora de la ruptura d el ayuno.

Pues, en vez de estar a la altura de la prueba en que Allah Todopoderoso se le pone, luchando contra sí mismo  y contra sus tentaciones, a pesar de todas las circunstancias, de las cuáles el calor dado que en los últimos años Ramadán cae en verano,  las horas largas del ayuno, cambios de costumbres diarias pero nada justifica lo de perder el control, profanando la importancia del mes sagrado.

Asimismo, entre las conductas malas durante Ramadán la de comer en exceso; todo tipo de comida, como si se sufriera de una inanición, además de que los alimentos nutritivos son de bajo valor y pocos saludables.

En sintesis, Ramadán es para purificarse por dentro, convivir tranquilamente en la sociedad; el rico ayuda al pobre.