“Cosas de mi país”   Un paseo Ramadanesco por la medina de Fez

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Joulnar Khaldi

 

 Para ser sincera, no lo planeé pero como se dice ‘una casualidad es mejor que mil citas’.

Fue la semana pasada cuando mi hermano me sugirió una caminata matutina para cambiar de rutina, por supuesto, la idea me resultó un poco extraña ya que salir por la mañana no forma parte de mis costumbres, entre otras razones por cuestiones de salud, aun así, dije sí… vamos a intentarlo.
 Total, tomamos un taxi por la Batha, nuestro punto de partida que parecía fallar a su intenso ritmo habitual con grupos de turistas acompañados por sus guías hacia distintos destinos, mientras que el nuestro era las callejas de la medina que todavía laten con golpes pesados de la historia, la arquitectura de las casas que daban la impresión vde vivir en tiempos remotos, testimoniando resistencia, victorias y convivencia. Las tiendas estaban abiertas, exponiendo varios artículos y productos de artesanía, tafilete, inciensos, frutas secas.
 Esa caminata por las callejas de la medina de Fez cuyo punto final Oued Zhoun fue diferente a los precedentes como si fuera mi primera puesto que senti serenidad y paz sin ningún cansancio ni  siquiera sentí el peso del ayuno. Es cierto es que no miramos los lugares ni siquiera las cosas de la misma manera, eso lo que me pasó, además de que me di cuenta de lo maravillosa que es la medina de Fez, olorosa de la historia de los descendientes.