Cosas de nuestros vecinos: España : « Trabajar para malvivir » José Antonio Carbonell

0

Sin entrar en datos, estadísticas y porcentajes, en España hay un desempleo bestial y encima  la mayoría de los trabajos a los que se puede acceder (tengas estudios o no) es en el sector de la hostelería. Sector muy explotado y mal pagado, donde las jornadas se hacen interminables y donde la conciliación de la vida familiar, brilla por su ausencia.

Vergüenza les debería dar a nuestros gobernantes (me da igual el color o siglas a las que representan, son todos iguales) cuando al empezar el verano, salen por televisión diciendo que :”nosotros hemos hecho descender significativamente el desempleo, así que no lo olvidéis cuando vayáis a las urnas próximamente”.
De verdad, he llegado a la conclusión de que o no tienen vergüenza, o simplemente jamás la han conocido. 
Tengo experiencia en el mundo de la hostelería y lo conozco a la perfección y he de decir que, los salarios rara vez superan los mil euros, trabajando seis días a la semana, turnos partidos y con mil y una funciones inacabables. 
Así es imposible sacar los pies del plato, a lo que me refiero es, a que vivimos para trabajar y trabajamos para sobrevivir.
Otro punto fuerte del sector de la hostelería es el de las Camareras de Pisos, mujeres (yo no he visto hombres y si los hay que, me disculpen) que trabajan ocho horas diarias por 700 u 800 euros con un día libre. Jornadas muy duras donde tienen a su cargo la friolera de dieciocho habitaciones o incluso más en ocasiones. Habitaciones a las que entran corriendo, sin perder ni un segundo porque deben estar acabadas en quince ó veinte minutos como mucho.
Estas mujeres, acuden diariamente a sus puestos de trabajo, con contracturas desde el hombro hasta el dedo meñique del pie izquierdo, pero ahí están cobrando una miseria y sin rechistar, porque nuestros políticos pasan de todo y los sindicatos, tres cuartos de lo mismo, sabiendo que los convenios son una auténtica basura, ellos callan, porque no va con ellos y reciben ayudas y/o ayudas del Gobierno. Todos miran hacia otro lado, mientras estas trabajadoras se dejan a diario la piel hecha trizas entre habitación y habitación.
No quiero olvidarme de esas personas mayores de cuarenta años de las que nadie habla. Hombres y mujeres, capaces, muy capaces de ofrecer lo mejor de sí mismos. En el recuerdo quedan porque nadie quiere darles la oportunidad de demostrar su valía, su experiencia y disponibilidad. Viven o mejor dicho, malviven de las ayudas que, el Gobierno ofrece como migajas, para resarcir su ego. Personas que quieren trabajar, pero no se les deja, porque ya no hay hueco en el mundo laboral para ellos, porque ya no son jóvenes.
Personas honradas que, en el siglo XXI pasan necesidades, acuden a los comedores sociales, los echan de sus casas porque no pueden afrontar los gastos, e incluso en algunos casos se han optado por quitarse la vida, suicidios de los que nadie habla, porque esta es la verdadera España, esta es la vergüenza de nuestro país. 
¿Qué se pretende? Mientras el país pasa hambre y muchas más necesidades. Son cada vez más los casos de corrupción en el ámbito político los que llenan de tinta nuestros periódicos. Pero “España va bien”, como dijo aquel. 
Es cierto que, entre las pocas oportunidades existentes a las que podemos acceder y los sueldos tan miserables que tenemos, este país se va a pique.
Necesitamos cambios urgentes.
Queremos dejar de malvivir.
Queremos ofrecer una vida digna a nuestros hijos e hijas.
Queremos vivir dignamente, con trabajo. Trabajo de calidad.