Cosas de nuestros vecinos La importancia de un desfibrilador Consuelo Blanco/José Carbonell

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Una buena campaña destinada a concienciar sobre la necesidad de instalar desfibriladores en edificios públicos  a fin de lograr salvar la vida de una persona que haya sufrido una parada cardíaca.

Bajo el lema ‘Un desfibrilador, una vida que salvamos’, insisto en la necesidad de contar con esta herramienta, especialmente en lugares donde no existen. Campos de fútbol, centros educativos en general, cines  teatros, museos, etc. 
El tiempo se convierte en el mayor enemigo de la supervivencia ante un caso de parada cardíaca repentina. Un acceso rápido a la desfibrilación (única intervención eficaz que existe para tratar esta dolencia) puede aumentar las probabilidades de supervivencia en 3 de cada 4 casos.
Algunos factores, como calles congestionadas o lugares de trabajo alejados, lleva a que en muchas ocasiones no es posible que los servicios de emergencia tradicionales lleguen a las víctimas dentro de los diez primeros minutos, por lo que la tasa de supervivencia está alrededor del 5%. Es por ello que, sería de vital importancia que también insten a que los vehículos de Policía Local y Nacional lleven un desfibrilador. “Se conseguiría que si a un ciudadano le pasara algo, un policía que, previamente haya recibido formación, podría ofrecer los primeros auxilios hasta que llegue la ambulancia. Así se salvarían muchas vidas”.
Entre la población existe un gran desconocimiento sobre este problema de salud. Según el doctor Juan López, presidente del Consejo Español de Resucitación Cardiopulmonar (CERCP), el 44,8% de la población desconoce en qué consiste la parada cardíaca, el 63,7% no sabe el número de paradas cardíacas que se producen al año en España y el 71,4% reconoce que no sabría como actuar ante una parada cardiaca súbita. Por último, más del 84% de la población mayor de 18 años afirma no conocer en qué consiste la ‘cadena de supervivencia’, según los resultados de una encuesta de opinión realizada para el CERCP
Por todo ello, la parada cardíaca es un problema de salud pública de primera magnitud que requiere la atención de las administraciones sanitarias, además de los propios políticos.
Una propuesta fantástica para llevarla a cabo, ya que el manejo de estos es bastante fácil, frente a la gran magnitud que esto significa. Salvar vidas puede ser lo más gratificante y grande que una persona puede llegar a hacer por otra.