“Cosas de nuestros vecinos”: El negocio del siglo XXI José Carbonell 

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La violencia de género sea quien sea quien la sufre, es un mal endémico que ha hecho que en nuestra sociedad actual, nos hayamos olvidado de que todos y cada uno de nosotros que no la sufrimos directamente, nos dejamos influir por lo que muchos nos quieren vender.

Donde no tenemos que olvidar que, este fenómeno nos puede llegar a tocar a uno de nosotros o a nuestro núcleo familiar más cercano y por eso deberíamos no juzgar. 

Tenemos una Carta Magna donde los pilares básicos que, sostienen nuestra democracia, se están viendo dañados de forma gravosa, por lo que necesitamos políticos valientes que quieran poner un poco de sentido común, algo que hoy en día brilla por su ausencia. 

Me gustaría explicar el motivo por el cual nos deberíamos preocupar por un tema de máxima importacia como es la violencia de género, si retrocedemos al año 2004 nos encontramos con la ley 1/2004 de violencia de género, donde casi todos sus artículos fueron calificados de “no orgánicos” para posterior ser modificados mediante un Real Decreto Ley. 

Donde el concepto “igualdad” se ve manipulado he introducido con herramientas jurídicas que, están atentando a la libertad de las personas y lo que es más grave, se está afectando de forma negativa al sistema Judicial y al pluralismo de ideas. 

Deberíamos hacernos las siguientes preguntas:

¿Por qué todos los partidos apoyaron la ley 1/2004 de violencia de género, cuando sus artículos eran inconstitucionales? 
¿Por qué con la salida de esta ley a la hora de sacar las partidas presupuestarias, para tal fin, se daría una inyección de dinero a las arcas del Estado?

Es curioso que después de haber transcurrido catorce años de la salida de esa ley, el 3 de agosto de este mismo año, como si se tratase de la pelicula “El día de la marmota” el gobierno del mismo partido político que gobierna a fecha de hoy, legisla sobre la misma temática con un Real Decreto Ley, donde se observa de nuevo la inconstitucional con la aprobación del mismo. 

Desde mi humilde opinión, sin ser juez ni jurista creo que flaco favor se está haciendo a una sociedad donde por el puro hecho de nacer hombre, seas castigado brutalmente por unos intereses que, se me hacen demoledores y donde nuestras hijas e hijos que, son nuestro relevo generacional, la lección que se llevan aprendida es que, la igualdad no existe. Artículo 14 de nuestra Constitución, donde reconoce que todos somos iguales ante la ley. Ley que se vulnera a diario a muchos hombres, tan sólo por haber nacido con ese género. 

José Carbonell