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CPLATAM Argel, Tinduf y Pretoria en una carrera por la posición más irracional Clara Riveros*

Anàlisis

Clara Riveros es politóloga, consultora y analista política en temas relacionados con América Latina y Marruecos y directora en CPLATAM -Análisis Político en América Latina

El Consejo de Seguridad de la ONU ha reiterado, esta semana, que la solución al contencioso del Sahara occidental solo es posible a través de la negociación y en el marco de los procesos de mesa redonda que involucran a Marruecos, Argelia, Mauritania y al Frente Polisario. La posición del Consejo de Seguridad reitera la Resolución 2494, emitida el pasado 30 de octubre (2019), y las que le preceden, a saber: 2414, 2440 y 2468, que instan a las partes implicadas a negociar para alcanzar una solución política.

Los hechos: Los encuentros de mesa redonda con las partes implicadas cara a cara, tuvieron lugar en Ginebra, en diciembre de 2018 y en marzo de 2019. Al concluir la segunda reunión, Marruecos, Argelia, Mauritania y el Frente Polisario acordaron reunirse nuevamente en el mismo formato. En mayo de 2019 renunció el enviado personal del secretario de la ONU para el Sahara occidental, Horst Kohler, por problemas de salud. Todavía no se ha designado a un nuevo enviado personal en su reemplazo. El Consejo de Seguridad ha expresado en sus sucesivas resoluciones que la solución para el Sahara debe ser realista, pragmática, mutuamente aceptable y basada la avenencia de las partes. De igual manera, ha reiterado en sus resoluciones la seriedad y la credibilidad de la propuesta marroquí de autonomía para el Sahara bajo soberanía marroquí que permitiría alcanzar una solución definitiva al diferendo.

Las reacciones: Argelia, que pretende posar de simple observador cuando es parte directa en la controversia, así como el Frente Polisario y su socio sudafricano, han reaccionado con indignación e irracionalidad. Sudáfrica, en oposición a los otros 14 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU que apoyan el proceso, expresó su posición, resistente e impermeable a la realidad, en lo que respecta al Sahara occidental[1]. La delegación sudafricana ha lamentado el «punto muerto» en el proceso político. Los otros miembros acogieron con beneplácito el ímpetu derivado de las reuniones de diciembre de 2018 y marzo de 2019 entre las partes interesadas. Lo que resulta más incoherente por parte de Sudáfrica es que haya ido en contra de su propia posición. Nótese que Sudáfrica, miembro del Consejo de Seguridad entre 2007 y 2008, expresó su posición favorable a las resoluciones 1754, 1783 y 1813 del Consejo de Seguridad que instaron a las partes a participar en el proceso político y describieron los esfuerzos de Marruecos, para resolver el conflicto, como serios y creíbles, según recoge Morocco World News. Sudáfrica también alegó esta semana que la misión de la ONU en el Sahara debe organizar un referéndum de autodeterminación, pero omite que el Consejo de Seguridad renunció a esta opción definitivamente en 2004 ante la imposibilidad de determinar quiénes debían participar del mismo. Pretoria, carente de toda noción de realidad, ha signado su delirio al pedir el alto el fuego en el Sahara. El alto el fuego se alcanzó en 1991. La representación sudafricana, no contenta con sus exabruptos sobre la cuestión del Sahara, intentó instrumentalizar la crisis generada por el COVID-19, a pesar de que ese país es el más afectado del continente africano a causa de esta pandemia. El Consejo de Seguridad, no obstante, habría rechazado los excesos del país austral.

De otra parte, con sus reacciones, Argel confirma aquello que pretende negar: que es una de las partes implicadas en la disputa territorial del Sahara occidental. Y, a quien lo dude, baste recordarle que ese país acoge en su territorio al movimiento armado Frente Polisario. La declaración del Consejo de Seguridad, como es de suponer, también ha enfurecido al Polisario que reclama la independencia del Sahara occidental marroquí. Las reacciones airadas desde Argel este abril se suman a las de enero, febrero y marzo cuando, autoridades enfurecidas, reaccionaron en contra de diferentes países africanos que han fortalecido sus relaciones bilaterales con Marruecos en los últimos años. Diez Estados del continente africano han abierto consulados en las ciudades de Dakhla y Laâyoune. La furia argelina continuará. Otros socios africanos de Marruecos abrirán nuevos consulados en las provincias del sur. Esta es una zona estratégica que conecta a Marruecos con su continente y con sus raíces africanas, que tiene considerable potencial para promover un intercambio profundo entre africanos a diferentes niveles: bienes, servicios, capitales y personas. El Sahara occidental marroquí puede ser un centro de operaciones para impulsar el desarrollo y mayores oportunidades para África.

El Polisario, por su parte, ha dicho que: “no negociará el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y a la independencia”. ¿A quién le habla? El Polisario se comporta como una horda delirante: ¿Realmente cree que le da órdenes al Consejo de Seguridad? Probablemente le habla a sus auspiciantes argelinos, pero más allá de esto, esas palabras no tienen ningún asidero en la realidad actual. Suponiendo que esa entidad (el Polisario) al menos represente a la población que retiene en Tinduf, lo cual también habría que cuestionarlo —¿O cómo se explica que la gente que está hoy en los campamentos argelinos regentados por el Polisario trate de escapar por diferentes medios hacia Europa, Marruecos e incluso Mauritania? En cambio, no se sabe de población que esté huyendo desde Marruecos hacia Tinduf—, pero suponiendo que el Polisario tuviera la representatividad de una cantidad minoritaria de saharauis estimada en unas decenas de miles que habitan el desierto argelino y otros más en el Sahara marroquí: ¿Cómo pretende darle a la comunidad internacional el que a su juicio debe ser resultado del proceso?

Las resoluciones del Consejo de Seguridad respaldan la autodeterminación de la población del Sahara, nadie lo ha puesto en duda. Lo que no puede aceptarse como razonable, es la exigencia del Polisario en cuanto a que ese proceso deba concluir en la independencia. Esta posición pretende excluir la voluntad y el deseo de la que puede ser una considerable mayoría de la población del Sahara que reivindica su ciudadanía y nacionalidad marroquí. Es decir: El Polisario omite deliberadamente y con el ánimo de confundir que la autodeterminación no necesariamente conduce a la independencia.

Argelia y el Frente Polisario, pasados casi 50 años, prefieren mantener sus posiciones y sus ideas obsoletas. Hay novedades: El mundo cambió en estos años. ¿Qué debería haber hecho Marruecos en estas décadas de diferendo? ¿Sentarse a esperar a que algún día sus vecinos cambien de actitud y, mientras tanto, condenar al Sahara y a su gente al atraso y a la miseria? Eso no es razonable. Marruecos ha hecho, en este contexto, lo que debía hacer: modernizar el territorio, llevar instituciones, brindar condiciones a la ciudadanía para que alcance una vida digna. La población del Sahara tiene los mismos derechos que el resto de marroquíes. Por ello no extraña que haya saharauis dispersos por todo Marruecos, de norte a sur, trabajando, estudiando, haciendo sus vidas con normalidad. ¿Qué incidencia tiene sobre ellos el Polisario? Ninguna.  A los nostálgicos que hicieron de ciertas ideologías caducas y totalitarias una cuestión de fe, solo resta recordarles que la era revolucionaria es un asunto del pasado. Lo que hoy está plenamente vigente es apostar a la institucionalidad y al Estado de derecho en oposición al Estado de excepción, a las libertades y a la democracia en oposición al totalitarismo que signa la cotidianidad de Tinduf, a la racionalidad en las acciones y a la sensatez en las palabras, eso es hoy lo deseable. ¿Lo saben en Argel, en Tinduf, en Pretoria?

[1] El Consejo de Seguridad se compone de 15 miembros. Los cinco miembros permanentes: China, Francia, Federación de Rusia, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, los Estados Unidos de América. Y 10 miembros no permanentes (indicando el año en que termina su mandato): Alemania (2020); Bélgica (2020); Estonia (2021); Indonesia (2020); Níger (2021); República Dominicana (2020); San Vicente y las Granadinas (2021); Sudáfrica (2020); Túnez (2021); Viet Nam (2021).

Clara Riveros es politóloga, consultora, analista política en temas relacionados con América Latina y Marruecos y directora en CPLATAM.

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