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CPLATAM: ASADEDH: «Protegemos a las voces disidentes de la cúpula dictatorial y polpotiana que controla el Polisario desde hace 50 años»

Comienzo del fin y fin del comienzo

Clara Riveros, analista política y directora de CPLATAM -Análisis Político en América Latina-.

Hace tres años Ramdan Mesaud respondió una primera entrevista para CPLATAM. Mesaud es de origen saharaui y disidente del Frente Polisario. Fundó ASADEDH —Asociación Saharaui para la Defensa de los Derechos Humanos— en 1998, junto a otros compañeros. La ONG tiene desde 2014 una filial en El Aaiún. Mesaud se desempeña como presidente de la asociación. ASADEDH ha logrado visibilidad en la prensa española en años recientes por un fuerte impulso en la promoción y la defensa de los derechos humanos de los saharauis y también por la querella interpuesta contra 28 miembros del Frente Polisario y altos cargos del Gobierno argelino por genocidio, asesinato, lesiones, detención ilegal, terrorismo, torturas y desapariciones cometidas en territorio argelino. Esta semana Ramdan Mesaud respondió algunas preguntas en relación con los diferentes temas que ocupan a ASADEDH.

El Polisario se mantiene inamovible en el reclamo de un referéndum, pero ¿por qué no se celebró el referéndum y por qué esta opción fue desplazada?

El error de Polisario y su aliado o mentor Argelia ante la comunidad internacional es que mantienen la misma e intransigente postura desde el año 1.976 hasta hoy, no han comprendido que el ordenamiento mundial ha cambiado desde entonces y que ahora estamos en un mundo nuevo en el que los radicalismos pertenecen ya al pasado y habría que buscar soluciones intermedias en las que no haya ni vencedores ni vencidos, sino soluciones democráticas aceptadas por la comunidad internacional que velen por la estabilidad de nuestra región y el bienestar de la población.

El referéndum no se ha celebrado porque le ha sido imposible a la misión de Naciones Unidas en el Sahara confeccionar un cuerpo electoral aceptado por las partes y esto es debido a la complejidad de la sociedad saharaui que hasta 1.974 era en su mayoría una población nómada. Por ello, tanto la ONU como el Consejo de Seguridad hace años que han desestimado la opción de celebrar un referéndum y apelan a una solución política pacífica y consensuada entre las partes.

¿Qué ha ocurrido con esa querella que impulsó ASADEDH en contra altos cargos del Polisario y del Gobierno argelino?

La querella presentada ante la Audiencia Nacional española sigue su curso  con algunas demoras porque ha sido difícil dar con los paraderos de muchos de los investigados o imputados ya que en su mayoría hacen uso de documentación argelina con nombres diferentes a los suyos por ello desde vuestro respetable medio denunciamos a las autoridades argelinas de obstrucción a la justicia internacional y como ejemplo de ello es que aún no han respondido a la Comisión Rogatoria enviada  por la Audiencia a las autoridades judiciales argelinas para facilitar la identificación de las personas imputadas en la querella.

Hay una cuestión muy relevante que en ASADEDH deben conocer en su dimensión jurídica y legal. Si un grupo subversivo controla una población, en muchos casos raptada y, además, entrena, forma y utiliza a menores como combatientes, ¿a esa población se le puede denominar «refugiada»? ¿Se le puede otorgar ese estatus? Hasta el Consejo de Seguridad habla de «refugiados» cuando habla de los saharauis, pero en muchos casos esa población permanece retenida por el grupo que impuso un modelo comunista, según indican disidentes que dejaron Tinduf. Entonces, ¿cómo puede ser considerada «refugiada» esa población? Le planteo estas inquietudes con la intención de obtener respuestas desde una perspectiva del Derecho Internacional Humanitario que ustedes probablemente conocen bien y los lectores ignoramos. Tengo la impresión de que hay restricciones para utilizar y otorgar ese estatus de refugiados…

El problema principal es que desde que se instalaron los campamentos a finales del año 1.975 en las cercanías de la región argelina de Tinduf, tanto el Polisario como Argelia han impedido a la ACNUR que es la oficina de Naciones Unidas para los refugiados hacer cualquier censo de la población refugiada y eso ha impedido que la población tenga el status de refugiados, con esta medida principalmente se quiere limitar la libertad de movimiento ya que si tuvieran ese status se hubieran beneficiado de pasaporte o título de viaje, por otra parte también es para engordar las cifras de la población y así recibir de los organismos internacionales más ayudas o subvenciones.

Como bien sabe he visitado el Sahara varias veces, incluso hemos tenido ocasión de reunirnos más de una vez. Las últimas veces que estuve allá las autoridades fueron demasiado insistentes. Algunos académicos extranjeros que participaban en actividades culturales, ajenas al tema del Sahara, se sintieron acosados con algunas actuaciones. En mi caso les parecía llamativo o extraño que haya estado tantas veces allí. Paradójicamente, el haber estado tantas veces allí es lo que me ha permitido tener una mirada más completa del asunto y ver los cambios que se han propiciado en esa región y que son ostensibles: una creciente urbanización y modernización impulsadas por Marruecos en las ciudades del Sahara, en consonancia con la modernización infraestructural que ha experimentado el país en las últimas dos décadas. Añádanse los importantes avances en derechos políticos, sociales, culturales y económicos que se le garantizan a la población. Elecciones periódicas, competencia electoral, partidos políticos, subvenciones sociales, promoción y protección de la cultura saharaui, apoyo a emprendimientos de asociaciones o de individuos, etc. Marruecos tiene grandes logros que mostrar en el Sahara. El Estado, las instituciones, sus funcionarios, podrían honrar sus logros con actitudes más democráticas. La persistencia de comportamientos autoritarios afecta la imagen del país y la percepción favorable que muchos observadores tenemos de los procesos que allí han tenido lugar. Por su trabajo usted entra y sale del Sahara regularmente, ¿cómo interpreta o explica esas contradicciones en que incurren autoridades y agentes cuando se comportan de forma autoritaria?

Nosotros como asociación de defensa de los derechos humanos hemos denunciado y denunciamos cualquier abuso de autoridad los cometa quien los cometa.

También es cierto que esta clase de abusos que cometen algunos miembros de la autoridad desgraciadamente se cometen con mucha frecuencia en todas partes del planeta.

Lo único que le puedo asegurar —y gracias a la lucha y la militancia de las fuerzas vivas del país— es que el Marruecos del año 2020 no tiene nada que ver con el Marruecos de los Años de plomo en materia de libertad de prensa, de asociación y de movimiento, se ha recorrido un gran camino a paso lento pero firme en la implantación de un Estado de derecho que nada tiene que ver con sus vecinos y con el mundo árabe y africano en general. Desde aquí le puedo afirmar que es el espejo en el que se miran los países a su alrededor y que todavía no han podido reconciliarse consigo mismos.

El impulso del Estado marroquí a diferentes procesos que redundan en el bienestar de la población saharaui, garantizándoles el acceso a bienes y a servicios, pero también como sujetos de derechos constitucionales, en tanto ciudadanos marroquíes, ha sido y es evidente. Sin embargo, parecería que los avances en temas de derechos humanos y de libertades no han avanzado a la misma velocidad de la modernización y del desarrollo. Ciudadanos saharauis me han contactado en diferentes ocasiones expresando que, a diferencia de otras ciudades marroquíes donde hay restricciones y limitaciones para el ejercicio periodístico y la libertad de prensa, en el Sahara «no existe libertad de prensa». Los problemas para el ejercicio pleno de la libertad de prensa y expresión en los países árabes son referidos usualmente por organizaciones internacionales como Reporteros Sin Fronteras (RSF), Freedom House o Human Rights Watch (HRW), sin embargo, cuando abordan el caso del Sahara sugieren la existencia de mayores dificultades allí que en el resto de Marruecos debido al conflicto, que en realidad es un contencioso o diferendo habida cuenta del alto el fuego. Usted está en el Sahara, ¿qué puede comentar a este respecto como presidente de ASADEDH?

Según le puedo constatar sobre el terreno, si hay diferencias son mínimas, también puedo constatar que en el Sahara existen decenas de portales o periódicos digitales de diferentes tendencias políticas e independientes y hay hasta portales pro separatistas en los cuales sus miembros hacen su trabajo con entera libertad y garantías y le podría dar varios ejemplos. Lo mismo pasa con el derecho de asociación, hay asociaciones de todas las tendencias políticas, incluso hay asociaciones pro separatistas que están totalmente legalizadas con sus respectivas sedes en El Aaiún o Dajla, por ejemplo.

Pero con esto tampoco quiero decir que vivimos en un paraíso democrático porque aún nos falta mucho camino por recorrer para alcanzar las democracias consolidadas occidentales (aunque en ellas también se cometen injusticias), pero con respecto a nuestro entorno y valga la redundancia si somos ese paraíso.

La última resolución del Consejo de Seguridad —Resolución 2494 de 2019— alienta a las partes a colaborar con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), incluso facilitando las visitas a la región. El Consejo de Seguridad insiste en «la importancia de mejorar la situación de los derechos humanos en el Sahara Occidental y en los campamentos de Tinduf y alentando a las partes a que colaboren con la comunidad internacional para formular y aplicar medidas independientes y fidedignas que aseguren el pleno respeto de los derechos humanos, teniendo presentes sus obligaciones pertinentes en virtud del derecho internacional». También llama a las partes a «mejorar la promoción y protección de los derechos humanos en el Sahara Occidental y en los campamentos de refugiados de Tinduf, incluidas la libertad de expresión y de asociación». El Consejo de Seguridad acoge con beneplácito las medidas e iniciativas adoptadas por Marruecos y el papel desempeñado por las comisiones del Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en Dakhla y en Laâyoune, así como la interacción de Marruecos con los procedimientos especiales del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Las poblaciones del Sahara Occidental y de Tinduf (Argelia) viven en condiciones muy diferentes —considerando que ASADEDH monitorea constantemente la situación de derechos humanos y el clima para las libertades—, ¿cuál es la situación de derechos humanos y el clima para las libertades tanto en territorio argelino como en el territorio objeto de controversia?

Efectivamente las dos comisiones de derechos humanos de El Aaiún y de Dajla han jugado y están jugando un gran papel en la defensa y protección de los derechos humanos en el territorio. Tampoco podemos obviar a las asociaciones independientes que juegan un papel importante en la vigilancia de estos derechos respaldados por la constitución.

Y no podemos olvidar que durante la transición se constituyó la IER, Instancia de Equidad y Reconciliación, una institución única en el mundo, presidida por un histórico preso político en los Años de plomo: Driss Benzekri (1950-2007), quien logró reconciliar a las víctimas políticas de los Años de plomo con el Estado, sin venganzas ni represalias.

Gracias a esta institución de reconciliación fueron indemnizadas miles de víctimas políticas de los Años de plomo que estuvieron encarceladas en cárceles clandestinas, sin juicio previo, entre las que se encuentran cientos de saharauis que al día de hoy fueron indemnizados y recibieron un seguro que les garantiza la asistencia médica totalmente gratuita.

En cambio, en los campamentos que regenta el Polisario en tierras argelinas podemos decir lo contrario, hay cientos de desaparecidos y cientos de víctimas sin que se les reconozcan sus derechos como tales.

No hay derechos de reunión ni de asociación y el derecho de circulación está totalmente limitado.

Hace unos meses se conoció el nacimiento del movimiento saharaui de disidentes del Polisario. Este evento marca un punto de quiebre o de ruptura, ¿es el comienzo del fin del Frente Polisario?

Este movimiento a mi parecer era necesario, porque en primer lugar está constituido en su mayoría por gente autóctona del Sahara que busca la estabilidad y la prosperidad para la región en general y para los saharauis en particular.

El Polisario desde hace años está sumido en una anarquía total y, en estos momentos, es ingobernable. Esta ingobernabilidad lo convierte en un peligro para la estabilidad de toda una región que ya de por sí es convulsa al ser fronteriza con la región del Sahel donde campan a sus anchas bandas organizadas de narcoterroristas. Por todo esto el Polisario está condenado a desaparecer.

Y creo que esta iniciativa política y pacífica será observada con interés y expectativa por la comunidad internacional, pero también sumará apoyos de la población de los campamentos de Tinduf donde hay muchos que anhelan regresar a sus hogares y garantizar un futuro en paz para las próximas generaciones, para que conozcan el bienestar y la estabilidad política y económica, para que vivan sus vidas en condiciones dignas y con libertades.

¿Cómo puede convertirse el Movimiento Saharauis por la Paz (MSP) en ese tercer actor que aspira a ser tenido en cuenta para la búsqueda de una solución definitiva a la controversia territorial del Sahara Occidental?

Por lo que le he contestado en su anterior pregunta, creo que será un actor principal en la búsqueda de una solución pacífica y duradera para el Sahara que es ya un conflicto caduco que ya lleva casi cinco décadas sin solución.

Para terminar, los tres disidentes encarcelados una temporada el año pasado dejaron Tinduf y se sumaron al MSP, ¿cómo podrían proteger desde ASADEDH a los otros disidentes que permanecen bajo control del Polisario?

Como usted sabe, esta asociación, la ASADEDH, ha estado presionando e informando a la opinión pública internacional desde el mismo día de la detención de los tres blogueros. Gracias a la presión de esta asociación y de los Organismos internacionales el Polisario tuvo que ponerlos en libertad sin condiciones previas.

Y esto fue constatado en el último informe del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU que implícitamente involucró a la República de Argelia en las violaciones que se cometen en su territorio por el Polisario. El hecho de que se implique a un país soberano, firmante de las convenciones internacionales como Argelia, en las violaciones de derechos humanos contra los saharauis que ocurren en su territorio es un gran paso.

Protegemos a las voces disidentes de la cúpula dictatorial y polpotiana que controla el Polisario desde hace 50 años. Las voces disidentes están sedientas de libertad. Desde ASADEDH difundimos y denunciamos la represión sistemática que sufren día a día los saharauis en Tinduf. Asimismo, la presión interna sigue movilizando a los ciudadanos de los campamentos para que denuncien ante los ojos del mundo y, en especial, ante el régimen cómplice argelino —que está en mora de asumir sus responsabilidades— los atropellos que sufre parte de nuestra población al interior de su territorio. Cada día hay más saharauis que manifiestan su condena por todas las prácticas violatorias de los derechos humanos que se cometen en Tinduf. Atropellos que deben césar como lo vienen reclamando diferentes organismos internacionales.

*Clara Riveros es politóloga, consultora, analista política en temas relacionados con América Latina y Marruecos y directora en CPLATAM -Análisis Político en América Latina- ©

Septiembre, 2020

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