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CPLATAM: Dictaduras en los organismos de derechos humanos de la ONU *Clara Riveros

En la prensa

¿Debate alarmista y exagerado?

¿Qué hace un país como Arabia Saudí, siendo uno de los regímenes más misóginos del mundo, en organismos e instancias de las Naciones Unidas que deben promover la igualdad y los derechos de la mujer? ¿Hay dictaduras en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU? ¿Cuál es el rol y la función del CDH? ¿Por qué entre los miembros del CDH pueden encontrarse países como Qatar, Egipto, Pakistán, Nigeria, Cuba, China, Sudán, Libia, Eritrea, Filipinas, Argelia, RDC, Somalia, Mauritania, Venezuela, Rusia, Arabia Saudí, entre las variadas y muy polémicas membresías desde 2006 a 2020? ¿Las dictaduras miembros del CDH desvirtúan el rol y la función del Consejo de Derechos Humanos?


¿Hay un doble discurso de los países democráticos que, por un lado, hablan de derechos humanos y, por el otro, apoyan con su voto a los países más represivos que aspiran a instalarse en estas instancias? ¿Es necesario reformar los criterios y mecanismos electivos para los miembros del CDH? ¿Se debe eliminar el voto secreto para saber cómo y por quién votan los Estados al elegir a los miembros del CDH y de otros organismos? ¿Se debe relativizar el principio de no intervención en los casos de Estados que violan sistemáticamente los derechos humanos?

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU se compone de 47 miembros, a saber: 13 de África; 13 de Asia y el Pacífico; 8 de América Latina y el Caribe; 8 de Europa Occidental; y, 6 de Europa Oriental. Los miembros del Consejo se eligen por un periodo de tres años y no son elegibles para reelección inmediata después de servir dos mandatos consecutivos. Activistas sugieren y explican que los Estados miembros de la ONU, en aras de cumplir con el rol y la razón de ser del Consejo de Derechos Humanos darían prioridad a las candidaturas de países que respetan los derechos humanos y las libertades. Algo que en la práctica no ocurrió y que sigue sin suceder. El CDH hoy alberga entre sus miembros una amplia gama de pirómanos ascendidos a jefes de bomberos y sumará otros más este año.

De todas formas, el CDH no es la única instancia apetecida por dictadores y autócratas. Recuérdese, por ejemplo, que en abril de 2017 Arabia Saudí fue electa para la Comisión de la ONU sobre el Estatus de la Mujer y Bélgica habría sido uno de, por lo menos, cuatro Estados de la Unión Europea que votaron por los saudíes. Incluso hubo países latinoamericanos con sistemas democráticos que respaldaron la candidatura saudí, se sospecha que fueron Argentina, Brasil y Chile. En abril de 2018 Arabia Saudí fue electa en el Comité Ejecutivo de ONU Mujeres, también conocida como la Institución para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres en Naciones Unidas. Y, en junio de 2018, la candidata de Arabia Saudí resultó electa en el Comité para la Eliminación de la Discriminación Contra la Mujer, un órgano compuesto por 23 expertos que monitorea la implementación de la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer.

Tras la elección de Arabia Saudí circularon algunas imágenes donde el embajador saudí ni siquiera le dio la mano a la candidata de su régimen que resultó elegida para integrar este Comité de la ONU cuya razón de ser es eliminar todas las formas de discriminación contra las mujeres. Parece un chiste pero no lo es. Hillel Neuer, director ejecutivo de UN Watch, expresó en aquella ocasión que elegir a Arabía Saudí en el Comité que lucha para eliminar la discriminación contra la mujer era nombrar a un pirómano como jefe de bomberos. Los regímenes de Somalia, Irán y Yemen también han participado en instancias de Naciones Unidas que promueven los derechos de las mujeres a pesar de que son sistemas que se han caracterizado por la sistemática violación de los derechos de las mujeres.

Se conocieron algunas reacciones de Bélgica, Irlanda, Suecia y otros países de la Unión Europea que, según infieren los expertos, habrían apoyado las candidaturas de regímenes como el saudí en estos organismos e instancias de la ONU que existen para promover y defender la universalidad de los derechos humanos y la igualdad entre hombres y mujeres. Véanse las reacciones de diplomáticos europeos al ser cuestionados por su apoyo a Arabia Saudí. La canciller sueca Margot Wallstrom defendió la elección de Arabia Saudí en la comisión de derechos de las mujeres de la ONU, diciendo que «deberían estar» allí «para aprender algo sobre las mujeres». Irlanda justificó que Arabia Saudí tuviera un lugar porque las Naciones Unidas «están formadas por estados miembros con opiniones muy diferentes y antecedentes políticos muy diferentes». Bélgica justificó que: «Apoya firmemente las reuniones multilaterales con países con los que no compartimos las mismas opiniones». «No hacer parte de estos debates a los países con los que no estamos de acuerdo implica un riesgo tremendo». Y, por último, «los países occidentales están lejos de tener una mayoría en la ONU». Según estas observaciones, al no apoyar ciertas candidaturas, podrían dejar de ser elegidos en esos organismos.

De ida y vuelta, en su reciente emisión, contó con la participación de José Ayala Lasso, Fernando Petrella y Ezequiel Podjarny, quienes analizaron si los organismos de derechos humanos de las Naciones Unidas están perdiendo credibilidad debido a la presencia de algunos de sus miembros, Estados con historiales represivos caracterizados por la violación sistemática de los derechos humanos y que no han llegado solos a esas instancias sino que han tenido el apoyo y el respaldo de países democráticos, con altos estándares en materia de libertades y derechos humanos.

Ayala Lasso es un reconocido diplomático ecuatoriano, presidió el grupo de trabajo que examinaba la posibilidad de crear el cargo de Alto Comisionado para los Derechos Humanos y, posteriormente, se convirtió en el primer Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos con la aprobación unánime de la Asamblea General. Petrella, por su parte, ha sido, entre diferentes cargos diplomáticos, Vicecanciller y Representante Permanente de la República Argentina ante la Organización de las Naciones Unidas. La perspectiva y participación de Podjarny tuvo lugar en representación para América Latina de la organización no gubernamental UN Watch que tiene su sede central en Ginebra y cuya función es monitorear el desempeño de las Naciones Unidas en lo que respecta a la aplicación de los principios de la Carta de las Naciones Unidas. UN Watch defiende la misión de las Naciones Unidas en nombre de la comunidad internacional y plantea que la ONU es una herramienta indispensable para la reunión de diversas naciones y culturas, pero no por ello ignora las debilidades de la Organización de las Naciones Unidas. Más bien, insta de forma recurrente a un mejor funcionamiento y gestión de la ONU.

Los dos diplomáticos y el representante de UN Watch coincidieron al señalar que aportaría transparencia —a la elección de los miembros de estos organismos de la ONU dedicados a la promoción y protección de los derechos humanos—, la eliminación del voto secreto para saber cómo y por quién votan los Estados cuando deben elegir a los miembros de estas instituciones. La propuesta para eliminar el carácter secreto del voto en el CDH es impulsada por el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL). Esta no es una cuestión menor: Los gobiernos democráticos tendrían que rendir cuentas a sus ciudadanos por sus eventuales apoyos a gobiernos represivos. Otro de los puntos de encuentro entre los participantes tuvo lugar cuando coincidieron con el embajador Petrella al relativizar el principio de no intervención o no injerencia en los casos de Estados que violan sistemáticamente los derechos humanos, algo que en su tiempo plantearon Javier Pérez de Cuéllar o Kofi Annan, antiguos secretarios de las Naciones Unidas.

Podjarny analizó que no es necesario reformar los criterios de selección para alcanzar la membresía del CDH, sino que bastaría con cumplir los parámetros existentes, cosa que en la práctica no ocurre. Resulta insostenible que regímenes autocráticos y dictatoriales sean electos en organismos de derechos humanos de la ONU y, en particular, en el CDH. Lo anterior contradice la propia resolución y normativas del CDH. El embajador Ayala Lasso recordó que los organismos de Derechos Humanos de la ONU no llegarán más allá de donde los Estados miembros lo permitan. De igual manera ocurre con la Organización de las Naciones Unidas y con el Consejo de Seguridad.

«Creemos firmemente que las Naciones Unidas de hoy deben ser para los derechos humanos, no para los autócratas», han reclamado, en las últimas semanas y con toda la razón, activistas cubanos que se oponen a la nueva candidatura del régimen cubano para convertirse, otra vez, en miembro del Consejo de Derechos Humanos.

 Clara Riveros, analista política y directora de CPLATAM -Análisis Político en América Latina-.

Julio, 2020

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