CPLATAM Duna Desnuda: El milagro de vivir Por Gabriel Restrepo*

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Gabriel Restrepo y Bachir Edkhil durante la presentación de “Duna desnuda”
Para referirme a la poesía de Bachir Edkhil vertida en su obra primera Duna Desnuda, no puedo prescindir de su aliento vital. Vida y obra se funden como en página impar y par de un libro, el libro cifrado de un destino único como es el de cada cual y con mayor razón el de un poeta, siempre tan presidido por el misterio.
Poiesis es una noción proteica de la matriz griega con el significado genérico de creación. Los biólogos chilenos Varela y Maturana acuñaron en los años setentas el concepto de autopoiesis para referirse a la reproducción de la vida en los organismos. A partir de tal acepción biológica, el sociólogo Niklas Luhman la extendió en los ochentas a la homeostasis o tendencia a la inercia de los sistemas sociales.
Pero ambas aplicaciones dejaron de lado la que a mi ver es la matriz primaria de la poiesis: la simbólica como creación cultural de sentidos de la vida, de la cual la poesía es como la quintaesencia. Pues ella es la encargada de descubrir en lo ordinario lo extraordinario. Por la poesía el mundo se recrea verso a verso.
Es el caso del libro de Bachir Edkhil, cuyo aliento vital y poético fue cifrado por él en dos versos:
Soy un quijote beduino,/un Sancho ciudadano
Sus versos en torno al desierto son tan ondulantes como las dunas y pareciera que fueran animados por el soplo del viento emanado de algún chamán beduino o de un Griot del subsahara sabedor de la escritura secreta de  las arenas en lengua que es abstrusa para quien no ha sido amamantado en esa aparente nada.
Que el libro sea primerizo se explica por el periplo vital de Bachir. Movido por los entonces románticos hálitos de la lucha anticolonial de todos los costados del África, emprendió la aventura de las armas. Pero él, caballero como el “quijote beduino” y animado desde su escuela primaria en castellano por la imagen del buscador de la justicia, a la vuelta del camino comprendió la inutilidad de la violencia. En él primaron las letras sobre las armas, como si hubiera leído entrelíneas y al revés el célebre discurso de Don Quijote cuando sopesaba en la balanza las glorias de unas y otras.
Desde esa conversión en su camino de Damasco, caído del bellaco caballo de la guerra (se excusará el anagrama aproximado), él se consagró en cuerpo y alma a otra modalidad de la poiesis simbólica: es la de una figura que denomino en mi Teoría Dramática y Tramática de la Sociedad como el arquetipo del creador tramáticopoiesis simbólica en la gestación de la vida social. Ante sociedades traumáticas, el creador social entreteje tramas benevolentes, concepto que se asocia a la noción del Dichter alemana: densidad de un entretejido.
De este modo, antes de que amaneciera en él la poesía, como inducida por este tremendo, soberano y desgarrador parto en medio del desierto versado en el mejor poema de Duna DesnudaEl milagro de vivir, ya en su curso vital el humanista que es Bachir se había consagrado a la poiesis simbólica como tejedor de tramas sociales en comunidades traumáticas, rotas por las violencias y por el desamparo.
Así, pues, vida y obra se sellan en el designio creador, uno al que aún aguardan maravillosas dunas de versación poética y de transformación social.
*Gabriel Restrepo es sociólogo, poeta y escritor colombiano.
CPLATAM -Análisis Político en América Latina- ©
Smara, Reino de Marruecos, diciembre, 2018