CPLATAM: Ilusiones sobre el Sahara occidental, la RASD y el “pueblo saharaui”

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La marroquinidad del Sahara. Realidades e ilusiones en conflicto
La marroquinidad del Sahara. Realidades e ilusiones en conflicto
 De ilusiones habló recientemente Mustapha El Khalfi, ministro encargado de las Relaciones con el Parlamento y la Sociedad Civil del Reino de Marruecos, al presentar el informe La Marroquinidad del SaharaRealidades e ilusiones en conflicto[1]. Durante la presentación, el ministro desglosó o desmintió 11 ilusiones —o “falsedades”— en relación con el Sahara occidental y el denominado “pueblo saharaui” que, por muy extendidas que sean no se corresponden con la realidad y han llevado a la confusión respecto al Sahara y a la cuestión del Sahara.
Los campamentos de Tinduf están ubicados en Argelia y son administrados por el Frente Polisario [Foto: Cadena SER, 2017]
En lo que respecta a la primera ilusión: “La región del Sahara es la última colonia en África”, el informe presenta las referencias históricas y geográficas, así como los argumentos jurídicos, políticos y económicos que sostienen la marroquinidad del Sahara y sustentan que el Sahara se convirtió en una tierra liberada tras la salida de España del territorio. Una segunda ilusión tiene que ver con la consigna: “La población del Sahara está excluida de la gestión de los asuntos y de los recursos de la región”. El informe demuestra con hechos y cifras que la población del Sahara gestiona sus propios asuntos mediante sus representantes electos en el Parlamento y en los demás órganos e instituciones locales, regionales y nacionales con lo cual el Sahara se encamina en la senda de la Regionalización Avanzada.
La tercera ilusión: “Los recursos del Sahara son expoliados en violación del Derecho Internacional”. Esa afirmación es desmentida cuando se explica con claridad que los recursos naturales han sido invertidos por —y para— la población del Sahara con su participación directa. Y, al referir la cuarta ilusión: “40 años después de la salida de España, la situación en el Sahara todavía es catastrófica”, la argumentación marroquí se hace mucho más sólida y concreta al evidenciar las inversiones públicas; la implementación de políticas públicas contra la pobreza y la desigualdad; el acceso a los servicios básicos; la escolarización; los servicios de salud y de vivienda; las impresiones y percepciones de la población del Sahara respecto a las dimensiones de bienestar y de cohesión social; así como los indicadores y las perspectivas económicas prometedoras para el futuro cercano en las provincias del sur.
El informe también aborda la presunta violación de derechos humanos en el Sahara marroquí y explica que —hoy por hoy— el Sahara es una región que ha experimentado un proceso de apertura donde los derechos humanos avanzan cada vez más en un marco de equidad, reconciliación y responsabilidad del Estado. En cuanto a la ilusión que han sobrevendido los líderes del Polisario y sus simpatizantes sobre Tinduf como un “paraíso para los derechos humanos”, el informe se encarga de desmontar con datos sólidos e informes internacionales [Human Rights Watch (2008, 2014); Amnistía Internacional (2015-2016); y, US Committee for Refugees and Immigrants (2009), entre otros] la inverosimilitud entre el discurso y la práctica. Denuncia los casos persistentes de esclavismo por motivos raciales, así como los casos de tortura y represión de las libertades fundamentales a los que se han visto sometidos los habitantes de los campamentos de Tinduf. Aproxima también los asuntos pendientes del Polisario con la justicia y, principalmente, con la sociedad española; y, la barbarie saharaui de Gdeim Izik (2010) agenciada por el Polisario y Argelia, entre otros hechos que despojan de toda virtud y altruismo a los responsables de la población en esos campamentos.
Una séptima ilusión tiene que ver con “El proyecto del micro-Estado del Polisario [como] preludio del fortalecimiento de la paz y de la democracia en la región”. El informe sostiene que se trata de un proyecto que además de tener una raíz totalitaria, sería un micro-Estado fallido e impotente para enfrentar las amenazas del terrorismo internacional y, sin capacidad de decisión ante Argelia. La octava ilusión cuestiona que “La MINURSO [sea] la única misión de mantenimiento de la paz sin mandato de vigilancia de los derechos humanos”. El documento observa que cinco misiones de la ONU —de las 12 existentes— no tienen ese mandato.
En cuanto a la muy extendida ilusión de que “Marruecos habría impedido la organización del referéndum”, el informe explica que fueron las Naciones Unidas las que anunciaron la imposibilidad de organizar el referéndum. Y, debido a ello, en aras de promover una salida que permita la resolución del conflicto, Marruecos presentó la propuesta de autonomía (2007). En cuanto al muro defensivo presentado por el separatismo como “un muro de separación racial”, Marruecos sostiene que se trata de una afirmación falsa e infundada y que el muro nunca ha sido descrito por Naciones Unidas como ilegal, además, la circulación a través del muro de contención está garantizada y su propósito ha sido exclusivamente la defensa del territorio marroquí ante los ataques del Frente Polisario. La última ilusión o falsedad a la que hace referencia el informe tiene que ver con la supuesta “destrucción” del patrimonio cultural saharaui. Marruecos deja constancia del apoyo, desarrollo y compromiso constitucional asumido por el Reino de Marruecos para la protección de la cultura hasaní.
Los argumentos esbozados por Marruecos para desmentir las falacias del separatismo y de sus simpatizantes están basados en elementos históricos, jurídicos y políticos que responden a la realidad y no a la “ilusión”. Prueba de ello es que la propuesta de autonomía ha sumado gran respaldo internacional como salida realista y solución definitiva al diferendo territorial. Los ingentes esfuerzos e inversiones de Marruecos en beneficio de la población residente en el Sahara, así como la modernización de las provincias del sur son incontestables, de hecho, en algunos aspectos el Sahara presenta logros superiores en comparación con otras regiones del país. El Reino de Marruecos busca que el Sahara se constituya en centro de desarrollo, estabilidad y seguridad de la región del Sahel y del gran Sahara, según se extrae del informe
[1] Ministerio de Relaciones con el Parlamento y la Sociedad Civil. La Marroquinidad del SaharaRealidades e ilusiones en conflicto. Ministerio de Relaciones con el Parlamento y la Sociedad Civil. Rabat, Reino de Marruecos: 2016. ISBN 978-9954-37-931-8 p.55. El informe fue presentado durante la apertura de la II Edición del Foro Internacional “Entre dos orillas” bajo el lema: “La cuestión de las fronteras en la región Sahelosahariana”. Abril 7-9, 2018. Laâyoune, Marruecos. Foro organizado por la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Mohamed V de Rabat y Alter Fórum Internacional

CPLATAM -Análisis Político en América Latina-