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CPLATAM: Las crisis migratorias en cifras Clara Riveros*

Tribuna infomarruecos.ma

Clara Riveros, analista política y directora de CPLATAM -Análisis Político en América Latina-.

En 2015 UNICEF estimó que al menos 4,5 millones de niños habían huido de sus casas y países de origen (Siria, Sudán del Sur, Afganistán o Somalia). Más de 500.000 personas habían emprendido un viaje por el Mediterráneo hacia Europa y una de cada cinco era un niño.

En ese momento más de cuatro millones de sirios habían huido de su país por el conflicto y se encontraban en campos de refugiados y en comunidades de acogida (desbordadas) en Jordania, Irak, Líbano y Turquía. En 2013, se calculaba que unos 760.000 sursudaneses habían huido del conflicto del país y dos tercios eran niños. Afganistán ocupaba el segundo lugar en procedencia de refugiados con más de 2,6 millones de afganos que dejaron su país. Mientras que cerca de un millón de somalíes huyeron del conflicto, la inestabilidad y la hambruna de su país y la mitad eran niños.

Mohamed Bendriss Alami, quien ejerció como Director Regional Adjunto de UNICEF para la Región de Oriente Medio, incluida la República Islámica de Irán y el Norte de África, analizó en días pasados para CPLATAM los diferentes factores que inciden en las crisis migratorias de Siria, Sudán del Sur, Afganistán y Somalia. Jorge Elías, periodista, conductor y columnista argentino, director de El Ínterin, precisó que una de cada 97 personas son desplazadas o refugiadas en el planeta, siguiendo los reportes de Naciones Unidas, se trata de la peor catástrofe humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial.

De otra parte, ACNUR documentó recientemente que durante 2019 dos tercios de las personas que huyen provienen sólo de cinco países, a saber: Siria, Venezuela, Afganistán, Sudán del Sur y Myanmar. La cantidad de sirios que huyó de su país asciende a 6.6 millones; de venezolanos a 3.7 millones —aunque en febrero (2020) informes de otras instituciones dieron cuenta de 4,8 millones de venezolanos que huyeron de la crisis política y económica del país—. Unos 2.7 millones de afganos dejaron su país, mientras que 2.2 millones de sursudaneses abandonaron el suyo. De Myanmar huyó un millón de personas.

No hay que perder de vista que las peores crisis alimentarias del mundo hoy están en Yemen, la República Democrática del Congo, Afganistán, Venezuela, Etiopía, Sudán del Sur, Siria, Sudán, Nigeria y Haití. El hambre, la represión de los gobiernos, las guerras y los conflictos, son algunos de los factores determinantes que inciden para que millones de ciudadanos abandonen sus países de origen y se expongan a todo tipo de riesgos y peligros para tratar de salvar sus vidas y buscar mejores condiciones y perspectivas a nivel individual y familiar. Por lo anterior, al analizar las crisis migratorias, se deben tener en cuenta tanto las causas de la emigración como las consecuencias de la inmigración. Los emigrantes dejan sus países de origen buscando democracia, libertades y prosperidad económica.

La situación en Siria, que completa este año nueve años de conflicto, tiene amplias repercusiones. Son 6.6 millones de refugiados que han huido del país. «Se vio en 2015, cuando miles de refugiados huyeron del país e intentaron buscar cabida en Europa […] Una situación que, si bien nunca desapareció, podría volver a surgir con crudeza tras la decisión de Turquía de abrir sus fronteras, convirtiendo la vida de los civiles sirios en una especie de moneda de cambio […] Turquía, que alberga a 3.585.209 refugiados sirios en su territorio […] enfrenta una crisis económica, ha reiterado que no puede hacer frente a la crisis humanitaria de refugiados sirios que están llegando a su territorio desde el 2011». Turquía constantemente le recuerda a Europa que es un socio imprescindible y que contiene la que podría ser una avalancha migratoria. De otra parte, «La población turca está cada vez más cansada con el tema de los refugiados, el discurso de anti-refugiados y anti-sirios está cada vez más presente en la sociedad y en la política turca. Los enfrentamientos entre Turquía y Europa venden bien políticamente», según se extrae del análisis de France 24.

En lo que atañe a Venezuela, este 2020 se destaca que son 4,8 millones de venezolanos los que han huido de la crisis política y económica de su país. Venezuela hoy es el país más pobre de América Latina. La pobreza de ingreso ascendió al 96%; el 79% de la población no está en condición de costear alimentos; el PIB sufrió una caída del 70% entre 2013 y 2019; el ingreso diario promedio es de 0.72 dólares. La población cayó a 28.4 millones. Casi dos millones de venezolanos emigraron a Colombia en la última década donde el 90% vive de la economía informal.

En Afganistán, «Con el fin del régimen talibán en 2001 se esperaba el regreso de los afganos refugiados en los países vecinos. Cinco millones lo hicieron, pero la falta de oportunidades y la violencia siguen expulsándoles». Desde 2012 más de dos millones de afganos dejaron el país. La mayoría de ellos eligieron países vecinos (63% Irán y 22% Pakistán) y sólo un 12% se dirigió a Europa (incluida Turquía), reconstruye El País. «Aun así en la Unión Europea, los afganos se han convertido este año [2019] en el grupo más numeroso de quienes llegan de forma ilegal, superando a los sirios». En Irán los refugiados afganos sufren una creciente presión para irse. Las condiciones de los afganos que se quedan en su país son dramáticas: víctimas de atentados y operaciones militares, muertos y heridos, familias destruidas y vidas devastadas por mutilaciones que limitan la independencia personal y la posibilidad de trabajar, consigna el diario español. Naciones Unidas calcula que cuatro millones de afganos viven con discapacidades físicas. No hay estadísticas fiables de las personas que sufren problemas mentales por causas relacionadas con la violencia y los conflictos. «Mujeres y niñas son víctimas de una violencia machista muy arraigada. Los matrimonios forzados, la mendicidad y el trabajo infantiles son frecuentes».

Entre tanto, en Sudán del Sur, desde diciembre de 2013, los conflictos han sido brutales y han cobrado miles de vidas. La situación interna del país ha expulsado a casi cuatro millones de personas de sus hogares. Muchos permanecen desplazados dentro del país y más de dos millones han huido a los países vecinos en un intento desesperado por alcanzar seguridad (ACNUR). En 2017 se produjo una hambruna por la combinación del conflicto y de la sequía que agravó la crisis de los refugiados. De hecho, se destaca que la crisis migratoria de Sudán del Sur es la que crece más rápidamente en todo el mundo. El desplazamiento total desde Sudán del Sur a la región circundante es de 1,6 millones de personas. «El ritmo de crecimiento es alarmante, lo que supone una presión imposible de soportar en una región significativamente pobre, cuyos recursos para hacer frente a esta crisis se consumen rápidamente», según reporte de ACNUR. Miles de surdudaneses han huido hacia Sudán, Etiopía, Kenia, la República Democrática del Congo y la República Centroafricana y casi la mitad ha cruzado a Uganda (país con la parte norte en situación crítica), donde se documentaron registros de 2.000 a 2.800 llegadas diarias (2017), y algunas veces con más de 5.000 y 6.000 ingresos en un solo día. Sudán del Sur tiene la circunstancia de que es un país de destino, emisor y de tránsito (refugiados, trabajadores migrantes con y sin familia y también de niños migrantes no acompañados y víctimas de trata que viajan por o a través del país que han contratado servicios de traficantes), en la ruta hacia el norte de África. En 2019, Sudán del Sur, el Estado más nuevo de África, trabajaba para concluir una política migratoria encaminada a mejorar la capacidad del país en el manejo de sus fronteras, el control de los flujos migratorios y la protección de los derechos de los migrantes. En enero de este año ACNUR informó del aumento de suicidios entre los refugiados sursudaneses en Uganda. En 2019 hubo 97 intentos de suicidio, con 19 muertes.

Finalmente, la crisis migratoria de Myanmar involucra a los rohinyás o rohingya, una minoría étnica de mayoría musulmana que ha tenido que huir durante décadas desde Myanmar hacia Bangladesh, víctimas de la persecución del ejército birmano: «El ejército de Myanmar los ha perseguido violentamente tanto en 1970, en 1991, en 2012, y finalmente en 2017, bajo el pretexto de considerarlos inmigrantes ilegales», según información de France 24. El medio citó al Instituto de Estudios Políticos de París para explicar que Myanmar se fundó como un Estado endogámico, es decir, «una nación donde el concepto de ser birmano no implicaba una moral budista, sino una pureza racial». Jorge Elías observó que hay un millón de rohinyás (rohingya) expuestos a la pandemia, debido al confinamiento al que han sido sometidos, en campos prácticamente de concentración.

Las crisis migratorias del Mediterráneo, Siria, Venezuela, Centroamérica, Afganistán, Sudán del Sur y Myanmar fueron analizadas y comentadas recientemente en De ida y vuelta por Jorge Elías, Noor Ammar Lamarty y Mohamed Bendriss Alami.

Clara Riveros, analista política y directora de CPLATAM -Análisis Político en América Latina-.

Julio, 2020

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