CPLATAM-Observatorio Análisis Político en América Latina La desconexion de la universidad Clara Riveros

0
Mustapha Ouzir: «La universidad tiene que salir a la calle y hablar con la gente… no podemos quedarnos encerrados en nuestros laboratorios y en nuestras investigaciones teóricas»

Mustapha Ouzir: «La universidad tiene que salir a la calle y hablar con la gente… no podemos quedarnos encerrados en nuestros laboratorios y en nuestras investigaciones teóricas»

Mustapha Ouzir es el jefe del departamento de Lengua y Literatura Española —Facultad de Letras y Ciencias Humanas— en la Universidad Mohamed V de Rabat. El profesor Ouzir estuvo coordinando la II Edición del Foro Internacional “Entre dos orillas” bajo el lema: “La cuestión de las fronteras en la región Sahelosahariana” junto a Bachir Edkhil, presidente de la Asociación Alter Fórum Internacional.
Clara Riveros– En diferentes lugares se acusa la desconexión de la universidad y de los académicos con la realidad… parecería que la Universidad de Rabat va en otra dirección, ¿es así?
Mustapha Ouzir- La Universidad Mohamed V de Rabat es pionera en esta visión de integrar a la sociedad civil en las actividades culturales y académicas. Las asociaciones y las universidades son parte de la sociedad civil y, en esa medida, deben estar en contacto directo con los ciudadanos y con las problemáticas cotidianas. No hay que limitarse exclusivamente a la defensa de una causa como ocurre con diferentes colectivos y movimientos o a un laboratorio como ocurre con los académicos y científicos. La universidad tiene intelectuales e investigadores que deben colaborar con la gente, salir al terreno, al campo social. Esa política ha sido implementada por nuestro decano Jamal Eddine El Hani y la compartimos todos los profesores de la Facultad.
La universidad tiene que salir a la calle y hablar con la gente… no podemos quedarnos encerrados en nuestros laboratorios y en nuestras investigaciones teóricas e incluso en investigaciones de campo limitadas a un tiempo y a un espacio específicos. Hay que abrirle la puerta a la sociedad civil para que venga a la universidad y nosotros debemos ir a la calle a socializar el conocimiento, dar a conocer nuestras investigaciones en un lenguaje que la gente pueda comprender. Hay que lograr que la sociedad civil se interese en lo que hacemos. Nadie quiere una academia desconectada de la realidad.
En ese diálogo de la universidad con las asociaciones y las organizaciones de la sociedad civil coincidimos con Alter Fórum —una asociación que comparte esta visión del trabajo conjunto para la obtención de mejores resultados y un mayor impacto social—, y firmamos un convenio que nos permite trabajar mancomunadamente en algunos proyectos. Este encuentro en su segunda edición empezó con la iniciativa de Alter Fórum de debatir, reflexionar y proponer soluciones frente a diferentes temáticas y problemáticas. Somos un enlace y un transmisor entre las inquietudes de la ciudadanía y de los líderes sociales con los universitarios, académicos e intelectuales. Se trata de compartir el saber y el saber hacer con la sociedad civil. También es un aprendizaje para nosotros porque tenemos la posibilidad de conocer de forma directa las inquietudes de la ciudadanía y sus percepciones e interpretaciones de diferentes realidades.
C.R.- En América Latina no hay familiaridad con las expresiones y/o denominaciones geográficas: Sahara occidental y Sahel. La aproximación de las universidades latinoamericanas al mundo árabe-musulmán y al continente africano es mínima….
M.O.- Hace dos años hicimos nuestro primer seminario internacional aquí en el Sahara y logramos reunir a académicos españoles con académicos marroquíes para abordar la cuestión del Sahara en el Sahara. ¿Por qué en el Sahara? Porque consideramos que el problema del Sahara debe resolverse con la gente del Sahara, con la población saharaui, es decir, con los ciudadanos originarios de la zona. Son ellos quienes están implicados directamente y necesitan que la cuestión se resuelva. Del Sahara se habla mucho afuera sin conocer la realidad del terreno ni la realidad de la gente. ¿Qué hicimos? Permitir que la gente tome la palabra —la academia ejerce de moderadora— para que sus voces y puntos de vista lleguen a donde deben llegar. También somos un canal de comunicación para hacer llegar propuestas a partir de estudios rigurosos y de un trabajo de expertos.
Este año y gracias a la cooperación e intercambio que mantenemos con universidades extranjeras, africanas, españolas y, ahora, latinoamericanas pudimos reunir representantes académicos de tres continentes para abordar desde diferentes áreas las problemáticas de la región Sahelosahariana.
C.R.- ¿Cuál es la pertinencia o necesidad práctica de ocuparse —todavía hoy— de las fronteras Sahelosaharianas?
M.O.-  
Esas fronteras fueron trazadas en mapas, en unos despachos europeos y según los intereses de los colonizadores, en este caso particular hablamos de Francia y de España. Esas fronteras trazadas por los europeos no tenían nada que ver con las realidades de estos territorios. Lo abordamos desde diferentes áreas (derecho, geografía, historia, lingüística, etc.,) durante el seminario. Todos los expositores documentaron desde su área de experticia la existencia de lazos culturales comunes entre los habitantes de esta zona, explicaron la importancia de las rutas del comercio que permitieron el desarrollo económico-comercial de esta región a partir de la cercanía y por una cultura compartida en tanto prácticas, costumbres y hábitos religiosos, especialmente a partir del rol que desempeñaron las sawias[1], entendidas no solo como un espacio para el aprendizaje del Corán y del rezo sino que eran verdaderas instituciones culturales.
El rol que desempeñaron y desempeñan las zawias o escuelas tradicionales ha sido decisivo para la cercanía cultural desde Marruecos hasta Mali y Mauritania. Se enseña lo mismo con los mismos métodos. La unidad cultural es apreciable también en el campo lingüístico. La lengua árabe es un elemento conector en esta zona como antes lo fue el amazigh o bereber de los tuaregs en la zona del Sahel, en el este de Mauritania y en diferentes regiones de Marruecos (el Rif, el Atlas, el Alto Atlas).
La cofradía malekita se extendió desde Fez hacia el sur de Marruecos. Estas zawias se instalaron en casi todos los países del Magreb, antes de la colonización francesa. Las zawias nos demuestran que hay mucho en común entre un nigeriano, un argelino, un marroquí, un mauritano y un maliense por el rol que estas escuelas desempeñaron. Lo que nos une es más que lo que nos separa.
C.R.- Sí, pero… las relaciones entre algunos países del Magreb son conflictivas
M.O.- La separación es superficial, tan superficial como los conflictos existentes. Hay que trabajar para demostrar que nuestros lazos culturales pueden ayudarnos a encontrar salidas comunes a partir de tres elementos: el desarrollo sostenible para toda la región con la participación de la sociedad civil; la formación en la universalidad de los derechos humanos; y la cultura de la paz. Es decir: un proyecto común para esta región entre lo cultural y el aprendizaje de los derechos humanos, el intercambio y la cooperación económica sostenible y la educación para la paz. La cultura también tiene un papel que jugar para trazar el camino de nuestros líderes políticos y lograr la estabilidad de nuestros países respetando la integridad territorial y posibilitando así la estabilidad y la seguridad regional para enfrentar los desafíos comunes
C.R.- Si las audiencias hispanohablantes se guían en estricto sentido por la información de los medios españoles respecto a Marruecos y a la cuestión del Sahara, concluirán, fácilmente, que Marruecos es un país que viola el Derecho Internacional y que el Sahara es una zona de guerra. No obstante, estuvimos en el Sahara, celebrando una actividad académica, sin ningún peligro y, además, los académicos (incluidas académicas saharauis) argumentaron y explicaron que hay una historia en el Sahara —y de las tribus saharianas— anterior a la llegada de los países europeos…
M.O.- En algunas presentaciones se explicó que el Derecho Internacional tal y como se conoce en Occidente no tomó en consideración factores del Derecho Internacional de otras regiones del mundo. En nuestro caso, El Baia[2]. No eran Estados nación de acuerdo al criterio occidental, sino que los lazos tribales eran determinantes. Eran lazos que las tribus establecían con el sultán, una relación religiosa, política y económica (tributación). Ese reconocimiento, dependencia y pacto de lealtad de las tribus hacia el sultán será el que determine la pertenencia de unos territorios y unas regiones a un país. Es algo que Occidente ignoró para imponer sus criterios durante el reparto. Incluso, todavía hoy, en Argelia y en Mauritania, hay tribus que reconocen la autoridad religiosa del sultán/rey de Marruecos.
Hablemos también del Orf[3], un tipo de derecho que no se puede olvidar porque ha sido decisivo en nuestra historia. Hay zonas donde la cultura oral fue la protagonista y se transmitió de generación en generación —por vía oral— no escrita. Esas costumbres fueron un derecho reconocido por las tribus y por el poder central del sultán. Incluso, admiten paralelismo con la cultura precolombina que también tenía una fuerte tradición oral. Piénsese en la Cultura Maya Quiche y en El Popul Vuh, sus referencias mitológicas, cosmogónicas, simbólicas, espirituales. La cultura oral fue decisiva para esas comunidades. Occidente no respetó las costumbres ni el valor de las costumbres o de las leyes que organizaban la vida social, tampoco consideró las formas de organización política. La ley bereber o amazigh en el norte de África es un tipo de código oral y, hasta el día de hoy, se aplica en las regiones bereberes.
Occidente impuso al mundo su Derecho Internacional, el que ellos hicieron y cómo ellos lo entienden. No trataron de comprender los procesos, costumbres y leyes de aquellas regiones y continentes a los que fueron. Pensaron que sus leyes eran aplicables automáticamente a todo el mundo y no tomaron en cuenta lo existente previamente. Ni el mundo árabe-musulmán ni el continente africano empezaron a existir a partir de la llegada de Europa. ¿Por qué ignoran que otros lugares del mundo tienen —tenían— fronteras y códigos propios para su organización política y social? ¿Es Marruecos el que viola el Derecho Internacional? Marruecos recuperó su territorio tras décadas de ocupación francesa y española.
Clara Riveros
Análisis Político en América Latina
Junio, 2018
Clara Riveros
CPLATAM -Análisis Político en América Latina-
Junio, 2018
IMG_6161.JPG
Notas
[1] zaouyya, zaouia, zawiya, zawia [en árabe زاوية]: institución en países del Magreb (Mauritania, Marruecos, Malí, Argelia) en la que ciertas tribus se ocuparon de la enseñanza y de los servicios religiosos —pese al carácter nómada de las tribus del Sahara—, hubo jeques y santones o morabitos que crearon escuelas y, tras su muerte, la zawia adquiere además de centro de formación un significado espiritual y casi sagrado para las tribus. La zawia del Cheikh Maelainine en Smara (Marruecos) es un ejemplo de lo que se describe. Las zawias revistieron especial protagonismo como instituciones para la formación y la educación en la región del Sahel y del Sahara antes de la llegada de las potencias coloniales. Se impartía la alfabetización árabe básica a los niños, la enseñanza del Corán y, posteriormente, los estudios más avanzados en relación con las leyes islámicas, la teología, la gramática árabe, las matemáticas e incluso la astronomía. Algunos de estos centros todavía funcionan en los países del Magreb y continúan teniendo el protagonismo como institución de enseñanza en el Sahel (desde Mauritania hasta Nigeria e incluso en algunos lugares de Marruecos).
[2] Al Baiya, El Baia [en árabe ألبيعة]: es el juramento de acatamiento y obediencia que se hace al sultán/rey según la legislación musulmana o en el derecho político musulmán.
[3] Orf o urf [en árabe عُرْف]: refiere a la “costumbre” como “uso legal oral” validado y consagrado en el tiempo al ser aceptado por la población de un territorio determinado. Esto es, la costumbre como una de las fuentes de la ley en muchos países árabes-musulmanes.
La II Edición del Foro Internacional “Entre dos orillas” bajo el lema: “La cuestión de las fronteras en la región Sahelosahariana” se celebró del 
7 al 9 de abril de 2018 en Laâyoune, Marruecos. El Foro fue organizado por la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Mohamed V de Rabat y Alter Fórum Internacional.

CLARA RIVEROS

Analista, consultora
CPLATAM-Observatorio
Análisis Político en América Latina