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CPLATAM Pandemia, fake news y ética periodística Por Jamal Mechbal y Clara Riveros

Anàlisis

Jamal mechbal, jurista marroquí

La crisis causada por la pandemia del coronavirus o covid-19 la enfrentan hoy la mayoría de países del mundo, la sufre la humanidad e impone privaciones para evitar la propagación. Los gobiernos despliegan medidas de emergencia al interior de sus países y, en muchos casos, trabajan con todas sus capacidades para atender a las personas contagiadas y evitar nuevos contagios.

Decía el comentarista de la Cadena SER, Iñaki Gabilondo, que es un gran fuego en el que cada vecino debe participar con su cubo de agua. Y tiene razón. Esta pandemia nos ha puesto a prueba, reclama grandes esfuerzos de la ciudadanía, nos exige ser responsables, evitar el contacto y asumir el confinamiento con responsabilidad, solidaridad y serenidad.

España es uno de los países que ha sufrido con mayor severidad la propagación del coronavirus. Una pandemia que ha causado miles de muertes y que no distingue clases, ideologías, partidos, ni signos políticos. Gobierno, oposición y sociedad civil enfrentan la crisis generada por la pandemia. La prensa y los medios de comunicación en general se han movilizado, animan a la gente y muestran un sentido de país en momentos en que la cohesión social es fundamental. Destacados periodistas también alertan sobre la proliferación de noticias falsas. Las autoridades judiciales, por su parte, se han movilizado para combatir la desinformación y las noticias falsas que se viralizan y expanden en las redes sociales cuando España está viviendo esta gran tragedia humanitaria, una catástrofe económica y social: A la fecha se habla de un total de 140.510 casos de contagios, 7.069 pacientes han sido ingresados en UCI, 13.798 personas han fallecido y otras 43.208 están curadas y han sido dadas de alta. Las cifras dan cuenta de la gravedad de la situación y de por qué el tema debe tratarse con seriedad y responsabilidad en el sistema de medios de comunicación y en las redes sociales.

Clara Riveros, analista colombiana, directora en CPLATAM

Desde luego, ante esta calamidad, los países han ido tomando medidas análogas para enfrentar y gestionar la crisis. Las medidas aplicadas en España han sido replicadas en otros países, incluido su vecino del sur, que supo tomar decisiones oportunas y medidas necesarias.

En Marruecos, a la fecha, el número de hospitalizados es de 1.113 y han fallecido 71 ciudadanos. La diferencia con España todavía es grande. Ningún país quiere sufrir lo que hoy enfrentan y padecen Italia y España desde hace varias semanas, por eso no pueden bajar la guardia. Ayer el presidente de Colombia, Iván Duque, extendió el confinamiento hasta el 27 de abril y México lo prolongará hasta el 30 de abril. No son fechas definitivas. Las medidas son drásticas, severas, dolorosas y costosas para todos. La gestión de la crisis, por supuesto, no está exenta de fallos en ningún lugar. En el caso de Marruecos las autoridades, las instituciones, los medios de comunicación y los ciudadanos han mostrado cohesión, comprensión, solidaridad y responsabilidad. Por supuesto, allí también muchos han levantado sus voces para criticar las fake news, la desinformación y el tratamiento sensacionalista e irresponsable por parte de algunos corresponsales acreditados en el país.

La libertad de prensa y de expresión son condiciones esenciales para la existencia de la democracia. Desde luego, no son atributos exclusivos y excluyentes para un grupo. Los ciudadanos —como audiencias activas e informadas— están en condición de debatir, cuestionar y promover mejores prácticas periodísticas e informativas[1]. Desde este lugar — el del lector— se propone el análisis al caso más reciente que demostró un tratamiento poco profesional pero que sirve para ilustratar las malas prácticas periodísticas en que incurren algunos corresponsales españoles, en este caso la corresponsal española Sonia Moreno quien publicó una nota titulada: “El reinado marroquí en tiempos de coronavirus: ¿Está infectado Mohamed VI y lo oculta?”. Este artículo fue publicado en El Español el 2 de abril (2020). Como en otras ocasiones, con informaciones falsas difundidas por la corresponsal, se propagó en medios y redes sociales.

La lectura del artículo plantea de entrada algunos interrogantes: ¿Por qué dispensa ese trato a Marruecos? ¿Por qué la mediocridad al informar respecto a un tema que demanda seriedad y responsabilidad? El contenido de la publicación brilla por la desinformación que suministra, viola el Código Deontológico de los periodistas en Marruecos que establece las prácticas profesionales y la responsabilidad con la que debe ejercerse esa profesión. Este Código o Carta fue adoptado en Marruecos, en agosto de 2019, por los mismos profesionales de prensa del Consejo Nacional de Prensa (CNP).

El citado Código Deontológico contiene una serie de reglas que los profesionales de prensa deben cumplir y es el Consejo Nacional de Prensa (CNP), cuyos miembros son electos por los mismos periodistas, la instancia que se encarga de corroborar que el ejercicio periodístico transcurra en consonancia con dicho Código Deontológico. Un corresponsal español, como ha ocurrido en ocasiones anteriores con la periodista referida, argüirá para justificar su forma de ejercer el periodismo que está protegido por la normativa española y por el Código Deontológico de su país, pero tampoco en España los periodistas han sido eximidos de mantener una conducta responsable en lo que respecta a la ética periodística y la deontología de la información[2].

El preámbulo del Código de ética marroquí destaca que esa es una “herramienta legal vinculante para la consagración de las reglas de comportamiento profesional”. Se trata de los fundamentos (independencia, libertad, transparencia, veracidad de la información, etc.), que sostienen esa profesión y que la dotan de sentido y de razón de ser. Uno de los objetivos de este Código es poner fin a las fake news, por ello recuerda las reglas del periodismo, enfatizando que la información publicada debe ser veraz, contrastada, probada y respaldada con evidencia, nunca a partir de conjeturas y fabulaciones tomadas, supuestamente, de fuentes anónimas que bien pueden ser un ejercicio de imaginación de quien escribe o, en este caso relacionado con la publicación de Sonia Moreno, tomar como fuente base las desinformaciones difundidas por pasquines como ECSaharaui, publicación digital del activismo separatista del Sahara que sobresale por su mala calidad y carácter sensacionalista y calumnioso en relación con Marruecos habida cuenta de la “causa” que desde allí se promueve.

Mohamed VI recibe a los jueces designados en el Tribunal Constitucional el miércoles 11 de marzo (2020)

Sonia Moreno afirma en su artículo, refiriéndose al rey de Marruecos y a las medidas que ha tomado para enfrentar la pandemia: “Todo esto desde la sombra. Desde que la pandemia comenzó en Marruecos, no ha salido en los medios ni se le ha visto en el país”. Esa es una afirmación falaz y sin fundamento. De hecho, el monarca salió en los medios de comunicación mientras sostenía reuniones con los miembros del gobierno durante el mes de marzo, incluso recibiendo en audiencia televisada a los jueces nombrados como miembros del Tribunal Constitucional. En las audiencias se observó que, a causa de la pandemia, el protocolo ha cambiado y el saludo al rey se hace guardando más distancia. Como es obvio, las inauguraciones y los actos oficiales han sido cancelados y postergados para cumplir con el confinamiento establecido. La de Sonia Moreno no solo es una información falsa, sino que carece de sentido común y ofende la inteligencia del lector.

El sensacionalismo de la corresponsal hace juego con su interrogante —«¿Tiene el rey coronavirus?»—, sirviéndose de la nota de ECSaharaui, Moreno añade:

 “se preguntan los marroquíes, tras comenzar a rodar por las redes sociales un vídeo de Fox News. El canal televisivo estadounidense difunde en sus noticias que el «líder de Marruecos» podría estar contagiado tras cenar con el príncipe Carlos de Inglaterra (71), que dio positivo en el test del COVID-19. El vídeo fue borrado poco después de su emisión. Sin embargo, algún internauta lo rescató en YouTube y se puede volver a visualizar.
Más tarde también se publicó que en el video [de Fox News] la presentadora confunde Marruecos con Mónaco, y a quien se refería la periodista era al Príncipe Alberto. Lo cierto es que el soberano mantuvo una reunión con el príncipe inglés en Londres antes de su viaje a Agadir el mes pasado, según pudo saber Jaleos”.

Sin profundizar en el alambicado planteamiento que niega lo que afirma, en relación con la información de Fox News respecto al rey de Marruecos, cabe puntualizar que la afirmación carece de fundamento: “Lo cierto es que el soberano mantuvo una reunión con el príncipe inglés en Londres antes de su viaje a Agadir el mes pasado, según pudo saber Jaleos”. El mes al que se refiere correspondería a marzo (2) —considerando que el artículo se publicó en abril (2)—, pero la visita a Agadir, efectuada por Mohamed VI, se produjo en febrero (4), ocasión en la que presidió la ceremonia del lanzamiento del Programa de desarrollo urbano de Agadir (2020-2024). El primer caso de contagio del coronavirus en Europa se habría registrado en Francia el 14 de febrero. “Morocco World News recoge que el rey Mohamed VI no ha cenado recientemente con el príncipe Carlos, que el príncipe Carlos asistió a una reunión el 10 de marzo con el príncipe Alberto II de Mónaco y que han pasado nueve años desde que el príncipe Carlos visitó Marruecos junto a Camilla, duquesa de Cornualles”, documentó CPLATAM.

 Otra de las irregularidades reprochadas por los códigos deontológicos incluido el marroquí, tiene que ver con el uso y abuso de las presuntas fuentes: “personal del palacio ha manifestado a este periódico que podría estar en nuestro país [el rey Mohamed VI], concretamente en las Islas Canarias”. A lo que añade la corresponsal: “como es costumbre en estos asuntos, no hay información sobre su paradero” y, según ella, la Casa Real “se limita a difundir comunicados y órdenes reales por escrito”. Acto seguido pasa a otro tema que no guarda relación con lo que está planteando en líneas anteriores: “Su íntimo amigo, el boxeador alemán de origen marroquí Abu Bakr Azaitar, campeón mundial de artes marciales mixtas, conocido como el ‘gladiador marroquí’, donó equipos médicos, camas y sillas de ruedas”.

Parecería que la corresponsal Sonia Moreno replicó y republicó lo difundido por ECSaharaui que a su vez citó como fuente a Al Sahrawi:

“Los mismos rumores afirman que «la prensa marroquí habló sobre la posible fuga del Rey hacia una isla del archipiélago de las Islas Canarias», mientra[s] el pueblo marroquí vive días muy difíciles de miedo y pánico por la propagación del virus mortal.

La aparición del amigo íntimo del Rey, Abu Azaiter, en el extranjero puede estar relacionada con estos rumores, donde el deportista apareció en un video que se representa a sí mismo deambulando entre varios equipos médicos de ayuda a Marruecos» para paliar la situación sacudida por la Epidemia de la Covid-19, según informa Al Sahrawi.

Lo que se puede fortalecer con la hipótesis de que el Rey de Marruecos está en el extranjero, es que no aparece hasta el momento. Tampoco dirigió un discurso a la nación como lo hicieron todos los países en estos momentos por la propagación del Coronavirus”.

Mohamed VI, rey de Marruecos, presidiendo reunión del 17 de marzo (2020) para la toma de medidas y de decisiones frente al coronavirus

Curiosa coincidencia entre ECSaharaui y El Español. Aquello que ECSaharaui cita como “prensa marroquí”, Sonia Moreno lo convierte en “personal del palacio”. ¿Cuál fue la prensa marroquí que citó esta presunta información? A Sonia Moreno —como corresponsal de medios españoles debidamente acreditados en Marruecos— habrá que recordarle que es inaceptable que fundamente su información en fuentes falsas, inventadas o imprecisas. No la exime de responsabilidad el decir escuetamente “personal del palacio”. Personal del palacio puede hacer referencia tanto a un alto responsable como a un guarda o bedel de la escuela real.

¿Cuál es la pertinencia de la noticia? ¿Qué es lo que pretende ofrecer al lector? La corresponsal se pierde en frases sin sentido que hablan más de su sentir pero que no se corresponden con la realidad. En la primera parte de la nota se refiere de manera insolente al rey de Marruecos para dar, en seguida, información imprecisa y falsa: “no hay información sobre su paradero”. Y luego pasa a hablar de su “íntimo amigo, el boxeador alemán de origen marroquí Abu Bakr Azaitar, campeón mundial de artes marciales mixtas, conocido como el ‘gladiador marroquí’, donó equipos médicos, camas y sillas de ruedas”. ¿Y qué hay con esto? ¿Cuál es la relación entre la presunta información sobre el monarca y la actividad filantrópica del deportista? ¿Cuántas figuras marroquíes de diferentes ámbitos han hecho donaciones y han mostrado generosidad en los últimos días? Lo único que le interesa resaltar a la corresponsal, de un modo sensacionalista, es la relación de amistad que eventualmente puede tener el monarca con un ciudadano. ¿Qué aporta esa referencia a la noticia? ¿Cuál es la noticia?

La periodista Sonia Montero ignora el Código Deontológico que reglamenta el hacer periodístico en Marruecos. La Carta insta a evitar expresiones inadecuadas, irrespectuosas y/o vulgares; prohíbe la injerencia en la vida privada de las personas, salvo en aspectos que están directamente relacionados con un asunto de interés público. La corresponsal no ha sustentado cuál es el interés público de la información que presentó.

Al inicio de la nota sostiene “Como comendador de los creyentes, máximo representante del islam en el país, siguió el hadiz (hecho) del profeta Mahoma, « si os enteráis de que una epidemia está devastando un área, no vayas allí, y si os enteráis de que una región está afectada por una epidemia, no la abandonéis ». Y, más adelante, sobre el final del artículo, destaca: “Mientras tanto, los nacionales residentes en diferentes países de Europa le han escrito una carta para que les permita salir y encontrarse con sus familiares, e incluso cumplir con sus responsabilidades laborales. Además, alrededor de otros dos centenares de marroquíes, trabajadores transfronterizos en las ciudades de Ceuta y Melilla, también le han suplicado en videos que les deje entrar a su país”.

El carácter confesional del Estado marroquí, como ocurre con los otros Estados árabes de confesionalidad islámica, ha sido analizado y comentado en diferentes ocasiones, CPLATAM ha referido, por ejemplo, las dificultades que supone para el ejercicio de las libertades individuales de los ciudadanos. Sin embargo, la mención de la corresponsal española está encaminada a otro propósito, pretende mostrar o demostrar que las medidas y decisiones asumidas por el Estado marroquí para gestionar la crisis generada por la pandemia fueron tomadas siguiendo preceptos religiosos, pero a la vez no se cumplen. ¿Cuál ha sido la finalidad de esta noticia? ¿Cuál ha sido el objetivo de otras informaciones?  

Sonia Moreno tendría que saber, considerando que es una profesional que se informa para informar, que el cierre de las fronteras no tiene que ver con el hadiz del Profeta Mahoma, sino que esta ha sido una medida adoptada casi que a nivel mundial por diferentes Estados, sean confesionales, laicos o aconfesionales. Gobiernos y autoridades de diferentes países han organizado vuelos internacionales en la medida de sus posibilidades para repatriar a sus ciudadanos. Pese a todo, centenares de ciudadanos de diversas nacionalidades no han podido volver a sus países de origen. La periodista podría corroborar, en la prensa española, el caos que esta pandemia ha generado a nivel mundial y la gestión de la crisis por parte de las autoridades de diferentes países. Marruecos, con sus posibilidades y limitados recursos, ha sido uno de los primeros países en actuar.   

 Marruecos al igual que  España  hoy  necesita apoyo y su pueblo sentirse  unido y arropado por una prensa responsables y fiel a su profesión,  respetuosa  con el país, su pueblo y sus instituciones  Contar con  periodistas que cumplan su trabajo  con absoluta libertad, leales a su deber  que consiste  en respetar  escrupulosamente  esa  ética profesional  que  llamamos deontología, porque sin ella se corre el riesgo de convertirse  el periodista en un vulgar mercenario.

El Consejo Nacional de Prensa (CNP) tiene la obligación de intervenir para cumplir con las normas éticas que el mismo ha redactado y salvaguardar la imagen de sus profesionales de conductas impropias y errantes.

[1] Respecto a los imaginarios y a las representaciones que produce y reproduce el sistema de medios español sobre Marruecos: Riveros, C. (2019). Diálogo transatlántico entre Marruecos e Iberoamérica (p.108-122). Granada, España: Colección Ensayos Saharianos (N° 7), Alhulia.

[2] Deontología: Parte de la ética que trata de los deberes, especialmente de los que rigen una actividad profesional. Conjunto de deberes relacionados con el ejercicio de una determinada profesión. (Definición de la Real Academia Española RAE).

Clara Riveros es politóloga, consultora, analista política en temas relacionados con América Latina y Marruecos y directora en CPLATAM.

 Jamal Mechbal es escritor, jurista, ex diplomático, columnista en medios de España y de Marruecos. Colabora en CPLATAM como analista político, jurídico y de medios —en temas relacionados con el Magreb y, particularmente, con Marruecos—.

Abril 7, 2020

CPLATAM -Análisis Político en América Latina- ©

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