CPLATAM Realismo y pragmatismo a nivel político para el desarrollo económico y social del Magreb Por Clara Riveros*

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Mohamed VI, rey de Marruecos, durante su discurso a la nación con motivo del 43° aniversario de la Marcha Verde

El 6 de noviembre, Marruecos celebró el 43° aniversario de la Marcha Verde. El rey Mohamed VI dirigió su discurso a la nación, pero también a Argelia, actor ineludible en la cuestión y en el diferendo del Sahara. El monarca llamó a trabajar por la unidad regional del Magreb, es decir, por la conciliación y reconciliación entre dos países vecinos y hermanos que mantienen lazos a diferentes niveles para que sobre la base de intereses comunes se avance en la recuperación de la relación bilateral y, por añadidura, en las cuestiones que redundan y atañen a los dos países. Asimismo, el rey precisó que el objetivo de Marruecos, tras su retorno a la Unión Africana, no tiene que ver con hacer del foro africano un espacio de defensa de la causa marroquí, toda vez que no lo necesita puesto que Marruecos ya cuenta con el apoyo mayoritario de los países que integran la UA. El interés del Reino en la Unión Africana tiene que ver, más bien, con la ambición de potenciar el desarrollo del continente al que pertenece. Mohamed VI reiteró que la cuestión del Sahara se lleva exclusivamente ante las Naciones Unidas y que Marruecos apoya los esfuerzos por avanzar hacia una solución realista de la cuestión a partir de la propuesta de autonomía presentada en 2007.

Clara Rivero es politóloga. Consultora y analista política en temas relacionados con América Latina y Marruecos y directora en CPLATAM -Análisis Político en América Latina-
Septiembre, 2018

El discurso de Mohamed VI se inscribe en una posición dialogante y de pragmatismo político que, como podrá observarse, demuestra correspondencia y sintonía con las inquietudes de los ciudadanos marroquíes respecto a los temas de interés nacional.

Ciudadanos marroquíes durante la Marcha Verde

La Marcha Verde: una mirada al pasado para entender el presente

La conmemoración de la Marcha Verde no constituye únicamente la celebración de una efeméride histórica, con todo el simbolismo e inamovibles principios patrióticos que comporta, sino más bien materializa la fe del pueblo marroquí en su legítimo derecho de completar la integridad territorial del Reino y el sólido compromiso de sacrificarse en su defensa.
He aquí un camino continuamente consolidado, fundado sobre la unanimidad nacional y la movilización global, a fin de impulsar el desarrollo integrado y salvaguardar la unidad, la seguridad y la estabilidad del país” (Mohamed VI, rey de Marruecos, en el 43° aniversario de la Marcha Verde).
La Marcha Verde es el evento más representativo en la historia política de Marruecos tras lograr la independencia o el final del régimen de protectorado en 1956. Abdelaziz Tribak, ciudadano marroquí, define la “famosa” Marcha Verde como “una marcha pacífica de 350.000 ciudadanos marroquíes voluntarios para recuperar el Sahara a finales de 1975”. Esta marcha constituye un caso exitoso de movilización social que todavía no ha sido debidamente estudiada, documentada o investigada en los países hispanohablantes. En su momento, la idea de la movilización pacífica generó escepticismo en algunos líderes políticos que desconfiaban de la respuesta española. El rey y organizador de la marcha, Hassan II, padre de Mohamed VI, insistió en la vía pacífica consciente de que era ese era un excelente mecanismo de presión que también entrañaba riesgo considerable. Así lo expresó el rey a los líderes de los partidos políticos de Marruecos cuando los convocó a sumarse a la movilización: “evitaré cualquier confrontación, sin embargo hemos de elegir un camino predeterminado ejerciendo una presión muy fuerte”, observó el rey.
Efectivamente, miles de hombres y mujeres de todo el país, 350.000 ciudadanos, atendieron el llamado a movilizarse en torno a la causa nacional para la recuperación de la zona sur de Marruecos que se encontraba bajo ocupación y administración española. Tribak explica que “El Sahara no es occidental sino totalmente marroquí pese a que las potencias colonialistas se lo quitaron a Marruecos en los siglos XIX y XX”. Aunque la Marcha Verde encontró apoyó mayoritario de las fuerzas políticas y sociales, una parte de la extrema izquierda marroquí no respaldó la movilización y no lo hizo por principios tácticos. La recuperación del Sahara ayudaría a consolidar el régimen que esta se proponía derrocar: “Ilal Amam optó por una posición absurda a contracorriente de los intereses de todo el pueblo marroquí. Esto ayudó a aislar más a la organización, raquítica por entonces”, sostiene Tribak, quien es sociólogo y escritor, ex prisionero de conciencia durante 11 años por su pertenencia a la organización marxista-leninista Ilal Amam.
Para la exitosa realización de la Marcha Verde, Hassan II contó con el respaldo tanto de sus leales colaboradores y simpatizantes como con el apoyo de sus adversarios y críticos políticos, M’hamed Boucetta y Abderrahim Bouabid, lideraban los partidos políticos más representativos del país y terminaron apoyando la propuesta del rey. Bouabid, líder del partido de izquierdas Unión de Fuerzas Populares (USFP), no estaba convencido y parecía inclinarse por la lucha armada mediante la creación de un movimiento de liberación nacional. “Quería intervenir mediante el combate, se trataba de un combate patriótico”, destacó la edición N° 786 del semanario marroquí Telquel que reconstruyó los detalles, hechos y personajes que participaron de la epopeya marroquí[1].
Además, el 12 de octubre de 1975, cuatro días antes de que Hassan II anuncie la Marcha Verde, la USFP [partido de izquierda] tenía su origen en un comunicado llamando nuevamente a la necesidad «de crear un órgano popular de defensa armada dirigida por los ex combatientes del ejército de liberación nacional con miras a llevar el combate para recuperar el Sahara». El 16 de octubre, recuerda Mohamed Seddik Maâninou en sus memorias, el periódico oficial del partido Al Mouharir omitirá el discurso real, hasta el punto de llamar a «una guerra popular». Aunque realmente Abderrahim acabará uniéndose a la causa de Hassan II llamando a sus tropas a unirse a la marcha. «En aquel momento, los españoles querían crear un Estado, una idea antes que nada franquista[2]. Franco estaba agonizando, lo cual constituyó una situación provechosa para Hassan II. La idea de la Marcha Verde fue genial. Había que hacer esto u olvidar de una vez el Sahara», nos explica Fathallah Oulalou, que explica en «La izquierda europea y la cuestión del Sahara» la posición tomada por su partido respecto al Sahara (Telquel).

La cita corrobora el genuino interés de las diferentes fuerzas políticas marroquíes para recuperar el Sahara y forzar la salida de España del territorio marroquí. En ese escenario, la opción impulsada por el estratega rey de Marruecos fue la mejor posible. La decisión de Hassan II evitó la confrontación armada y el consecuente derramamiento de sangre y pérdida de vidas, pero también dejó constancia de la multitudinaria reclamación del territorio del Sahara hecha por el pueblo marroquí.

Algunos detalles de la planificación y ejecución de la marcha merecen resaltarse. Nótese que Marruecos desde su independencia venía agotando la vía diplomática en su reclamación de la reintegración del Sahara y de otros territorios que España fue entregando a cuentagotas. Marruecos optó por una salida audaz para recuperar su territorio, declinó el uso de la fuerza que seducía a algunos líderes políticos locales, pero también a los extranjeros. De hecho, Hassan II ignoró la misiva que le hizo llegar Muamar el Gadafi para sumarse a la Marcha Verde con el firme deseo “revolucionario” de participar e intervenir en la movilización marroquí para “enfrentar a nuestros enemigos comunes, los colonizadores”.
La planificación de la marcha se mantuvo en estricto secreto y el rey dio a conocer públicamente su estrategia a unas cuantas semanas de realizarse la movilización. El presidente argelino Houari Boumédiène se enteró del anuncio del monarca marroquí a través de la televisión, mientras observaba al rey de Marruecos “hablar de Argelia con un tono conciliador y amistoso”. Boumédiène, visiblemente irritado, no contuvo sus insultos ante un periodista francés que se disponía a entrevistarlo. “No oculta su cólera, sino que la exterioriza de manera muy brutal”, contó el periodista años más tarde. “Argelia no va a negociar”, lanzó el presidente argelino, según cita Telquel, al enfatizar que más de “cuarenta años después de la Marcha Verde, a juzgar por la rigidez de Argelia en el tema del Sahara, Boumédiène cumplió su promesa”.
Para Abdelaziz Tribak la resolución de la cuestión del Sahara pasa necesariamente por el diálogo (indispensable) con Argelia.
Marruecos es amazigh (bereber), hasani (saharaui) y árabe-musulmán. Es cierto que una parte de los saharauis todavía vive con el Polisario en Tinduf, también es cierto que el Polisario tiene algunos elementos que lo apoyan desde el Sahara marroquí. Pero la mayor parte de los saharauis está en su casa, en las provincias saharianas marroquíes. Un nuevo Estado en el Sahara es impensable, pero alcanzar una solución sin hablar con Argelia es imposible. El Polisario no habría sobrevivido tantos años sin Argelia (Tribak, A. Apuntes sobre la extrema izquierda en Marruecos y el Sahara marroquí, CPLATAM).
Argelia y Marruecos: redefinir las perspectivas e imaginarios mutuos para el desarrollo y la promoción del Magreb
Los marroquíes, ciudadanos y autoridades, son conscientes del papel que ha desempeñado Argelia para la pervivencia del diferendo del Sahara, pero también del nivel de afectación regional a causa de la histórica disputa entre Argelia y Marruecos. Se infiere que el contundente llamado del rey Mohamed VI a Argelia, inscrito en una posición constructiva y en una visión audaz de la política exterior que lidera el monarca marroquí, ha de ser bien recibido por la ciudadanía marroquí. Habrá que ver el efecto y la repercusión que puede adquirir en Argelia en año preelectoral.
Mohamed VI definió el sinsentido de la (des) unión del Magreb como una “flagrante e insensata contradicción con cuanto une a nuestros pueblos como vínculos fraternales, unidad religiosa y lingüística, así como historia y destino común”. El rey hizo un recuento histórico de las realidades que animaban a los dos pueblos para poner fin a la ocupación colonial cuando finalizaba la década de 1950 y el apoyo de Marruecos a la revolución argelina, así como la ambición compartida de crear “la unidad magrebí” y afianzar las relaciones entre el Trono marroquí y la Resistencia argelina, con una perspectiva política de cooperación sobre las necesidades comunes y teniendo como horizonte el fortalecimiento magrebí.
Las pugnas políticas y de poder por la hegemonía regional diluyeron esos ideales de cooperación mutua e imposibilitaron el fortalecimiento de la relación bilateral. Mohamed VI, con el realismo que lo caracteriza, señaló la necesidad de reconocer que la situación que atraviesan las relaciones entre los dos países “no es normal ni tampoco aceptable”. Y reiteró la buena voluntad que ha tenido desde que accedió al trono con el propósito de reabrir las fronteras y normalizar la relación bilateral. Analistas marroquíes estiman que esa situación (frontera cerrada) ha de ser casi excepcional en el mundo. De todas formas, la historia bilateral no solo tiene que ver con las desavenencias y los antagonismos políticos, sino que abarca una dimensión humana. Valga decir, a nivel político, las asperezas han de limarse entre las partes implicadas, con pragmatismo, redefiniendo las percepciones, los imaginarios mutuos y mostrando amplitud de miras y sentido de liderazgo regional.
“Durante largos años, juntos combatimos la colonización hasta lograr la independencia. En este sentido, bien nos conocemos; numerosas son las familias marroquíes y argelinas unidas por vínculos familiares y de sangre. También entendemos que los intereses de nuestros pueblos se hallan en la unidad, complementariedad e integración, sin tener que recurrir a una tercera parte para intervenir o interceder entre nosotros […] En este contexto, queremos reiterar nuestro compromiso de trabajar mano a mano, con nuestros hermanos en Argelia, en el seno del respeto total de sus instituciones nacionales. Dados los sentimientos de amistad y consideración que guardamos a los dirigentes y pueblo argelinos, Marruecos no va a escatimar ningún esfuerzo por asentar nuestras relaciones bilaterales sobre bases sólidas de confianza, solidaridad y buena vecindad” (Mohamed VI, rey de Marruecos).
El llamado del rey ha sido claro y conciso para “emprender un diálogo directo y sincero, con Argelia hermana, a fin de superar las diferencias circunstanciales y objetivas que obstaculizan el desarrollo de las relaciones entre los dos países”. Mohamed VI propuso la creación de un mecanismo común -donde los dos países decidan su forma, función, misión, naturaleza y representatividad-, teniendo como objetivo central avanzar en el diálogo y en la concertación. El diálogo ha de darse con total franqueza, con una agenda abierta, sin condiciones, sin excepciones. “Quiero asegurar que Marruecos permanece abierto a las propuestas e iniciativas que Argelia podría presentar, con el fin de superar el estado de estancamiento que conocen las relaciones entre los dos países vecinos y hermanos” subrayó el rey. La concertación debe contemplar la cooperación mutua sobre cuestiones bilaterales que promuevan y posibiliten el desarrollo del Magreb, pero también en relación con los desafíos y amenazas internacionales (cuestión migratoria y lucha contra el terrorismo, etc.)

Marruecos no regresó a la Unión Africana para hacer un foro de discusión sobre el Sahara  
El retorno de Marruecos a la Unión Africana se inscribe en un marco de certeza, claridad y ambición. Marruecos no precisa del foro africano para defender en su seno la causa del Sahara puesto que la mayoría de integrantes apoyan a Marruecos en su reclamación. Marruecos está en la Unión Africana porque pertenece al continente y esa es su familia institucional.
Por lo anterior, Marruecos mantiene su firme compromiso de contribuir al desarrollo del continente, pero esta posición no debe confundirse con un signo de debilidad o de fragilidad porque Marruecos defenderá, como ya lo ha hecho, sus legítimos intereses. En ese sentido el rey ha saludado las resoluciones recientes de los jefes de Estado de la UA por las posiciones constructivas y sensatas que de allí han emanado y que rompen con diferentes maniobras de corrientes o posiciones adversas a Marruecos que han perdido un tiempo valioso (para canalizar esfuerzos en potenciar el desarrollo e integración del continente) en maniobras de desgaste.
El rey ha sido enfático al señalar que “Marruecos se empleará en invertir en cooperaciones económicas eficientes y generadoras de riquezas, con diferentes Estados y agrupamientos económicos, incluida la Unión Europea. Sin embargo, toda cooperación que atente contra nuestra integridad territorial, será rechazada”. La cooperación de Marruecos con la UA busca generar beneficios directos que redunden positivamente en las condiciones de vida de los habitantes del Sahara marroquí.

El diferendo del Sahara se lleva exclusivamente en las Naciones Unidas
El rey Mohamed VI ha reiterado que el presente del Sahara marroquí es el producto de ese pasado de lucha y de defensa del territorio marroquí donde la Marcha Verde constituyó un momento crucial para completar la integridad territorial del país. “Este proceso fue marcado por la fuerte cohesión entre Trono y pueblo, así como por el carácter pacífico y escalonado que caracterizó la recuperación de nuestras provincias del sur”. Estos acontecimientos que hacen parte de la historia marroquí “permitieron a la totalidad del pueblo marroquí, y sobre todo a las tribus saharauis, manifestar una unanimidad, sin precedentes, en torno a la adhesión a la marroquinidad del Sahara”. De tal modo, la defensa del territorio marroquí se ha mantenido a escala interna y externa sobre la base de los principios inamovibles que cimientan la posición marroquí, sin concesiones de ninguna índole a quienes pretendan desviar el proceso para afectar a Marruecos.
Mohamed VI también destacó el interés en mantener la cooperación con el Secretario General de la ONU y de su Enviado Personal para el asentamiento de un proceso político “serio y digno de credibilidad” que permita hallar una “solución política duradera, realista y consensuada, en el marco de la iniciativa de autonomía”. CPLATAM ha recabado algunas opiniones de intelectuales marroquíes acerca de la propuesta de autonomía para la resolución de la cuestión.
Abdelkader Chaui, escritor marroquí, sugirió en 2007, tras conocer el plan de autonomía, que esta propuesta constituye “una oportunidad histórica […] que establece y expresa oficialmente la negociación, por primera vez en la historia del conflicto, llega en un momento decisivo en que tal vez el Frente Polisario esté políticamente en la obligación de “autodeterminarse” para emprender, sin condición ninguna, la tarea de reconciliar al pueblo saharaui con su verdadero futuro en el marco de un Marruecos democrático”. Transcurridos 10 años, Chaui reiteró su opinión sobre el tema del Sahara con algunos añadidos: “la autonomía en el Sahara es un plan tanto para solucionar el conflicto como para asentar la vocación democrática en todo el país. El Marruecos democrático es el país de las autonomías. La democracia real y efectiva es indispensable para la autonomía. Mi conclusión, en este sentido, es la siguiente: el Frente Polisario tiene la obligación de autodeterminarse al igual que Marruecos tiene la exigencia de autonomizarse. La autonomía no solo es una propuesta también es un proyecto que debe responder a las necesidades políticas, económicas, sociales y culturales del territorio autónomo”.
Para el sociólogo Abdessamad Dialmy el objetivo de una regionalización avanzada y ampliada tiene que ver con la construcción de ciudadanía constitucional y, en este caso, con el nacimiento del ciudadano saharaui como ciudadano marroquí, respecto de su cultura (etnia). Por su parte, el sociólogo Abdelaziz Tribak, destaca que la “propuesta de autonomía para la resolución de la cuestión del Sahara es viable” en la medida que “Marruecos necesita cierta dosis de regionalización”, puesto que “el país crece y sus potencialidades (humanas e incluso de infraestructuras) ya no se encuentran solo en el centro del país”. Además, puntualiza Tribak, “en todos los años transcurridos de gestión comunal, emergieron élites locales capaces de entender mejor las necesidades (locales y regionales) de las poblaciones, a la vez que han ayudado a comprender a las autoridades centrales que el “centralismo” pasó de época. Marruecos se dirige paulatinamente hacia una regionalización en sinergia entre el centro y las regiones”.
Mohamed VI ha reiterado que “la puesta en aplicación de la regionalización avanzada contribuye a la eclosión de una verdadera élite política, que representa de manera democrática y efectiva a los habitantes del Sahara, garantizándoles el derecho a la autogestión de sus asuntos locales y la realización del desarrollo integrado, dentro de un clima de libertad y estabilidad”.

Sede de Gobierno en Dakhla
La actualidad del Sahara no tiene que ver con la mirada inamovible de la irresuelta cuestión en Naciones Unidas
En más de 40 años, la realidad del Sahara ha cambiado, así como se ha transformado la región. Nótese que Mohamed VI no hizo mención alguna durante su discurso al movimiento separatista Frente Polisario y ello se debe a que el Sahara marroquí -en Marruecos- ha ido superando la lógica del conflicto y hoy se centra en su desarrollo. La región del Sahara por su ubicación también denota proyección internacional hacia el África subsahariana. “Tampoco escatimamos esfuerzo alguno en promover nuestras provincias del sur, en el marco del nuevo modelo de desarrollo, para que el Sahara marroquí recupere su papel histórico de precursor y punto de enlace, entre Marruecos y su profundidad africana, tanto geográfica como histórica”, ha señalado el monarca durante su alocución.
La cuestión del Sahara puede estar estancada en las Naciones Unidas pero ello no significa que la región del Sahara esté estancada. La democratización avanza en el marco de procesos electorales competitivos y de elecciones libres. Elección tras elección crece el número de ciudadanos del Sahara que militan en los diferentes partidos políticos del Reino, ciudadanos saharauis que eligen y que son elegidos. De todas formas, los partidos políticos todavía pueden llegar a posicionarse más y mejor como espacios de debate con principios, idearios, valores y proyectos que permitan el fortalecimiento del juego democrático y del debate público y político para ir superando paulatinamente el componente tribal que ha permitido el arraigo del caciquismo político. Considérese que son los mismos saharauis de las tribus quienes hoy integran los partidos políticos. No obstante, la función del partido político no consiste en reproducir la lógica de la tribu. Si los partidos llegan a ocupar el lugar que les corresponde en el sistema político de la región del Sahara la democracia habrá ganado al ampliar la participación en el debate político el espectro político y el sistema de partidos será más plural.
El sur de Marruecos avanza con la acción decidida del Estado marroquí que con ingentes inversiones ha promovido la modernización y el desarrollo económico, social y cultural de las provincias del sur. Todavía está pendiente que la población del Sahara supere la lógica asistencialista y avance a mejor ritmo incorporando lógicas de eficiencia y optimizando el tiempo para una mayor productividad en los múltiples proyectos de economía social que se han apoyado y financiado en el sur. La ciudadanía de las provincias del sur de Marruecos debe hacer un aprovechamiento cabal de los mecanismos que tiene a su disposición para el desarrollo potencial de la región, posibilitando, apoyando o permitiendo el florecimiento de rubros hasta ahora inexplorados o con un desarrollo precario e incipiente como es el sector servicios y el turismo que, en el mediano y en el largo plazo, pueden llegar a ser más sostenibles que la ansiada dependencia de los recursos naturales (extractivismo de fosfatos y pesca). Hoy los expertos en temas de economía internacional enfatizan en la I+D+i (investigación, desarrollo e innovación) y refuerzan la apuesta por el valor agregado, mucho más que por las materias primas o commodities. No hay que perder de vista la reiteración de Mohamed VI respecto a la necesidad de poner término a la “política rentista y de privilegios” a la que ya se había referido extensamente y en detalle durante su discurso de 2015 con motivo del 40° aniversario de la Marcha Verde. Tampoco debería pasar desapercibido el rechazo real a “todo tipo de extorsión o tráfico con la causa de la integridad territorial del Reino”, el rey corrobora el oportunismo y el ánimo extorsivo a nivel interno y externo que muchos nacionales y extranjeros pretenden hacer de la cuestión del Sahara.
*Clara Riveros, politóloga, consultora y analista política en temas relacionados con América Latina y Marruecos y directora en CPLATAM -Análisis Político en América Latina- ©
Noviembre, 2018
Notas
[1] Artículo de Bilal Mousjid y Jassim Ahdani periodistas en el semanario marroquí TELQUEL. Publicado originalmente en francés en la edición impresa de TELQUEL N° 786. Del 10 al 16 de noviembre de 2017. Páginas 44-52. Traducido al español para CPLATAM -Análisis Político en América Latina- por Sara Kassir, enero, 2018.
[2] Jamal Mechbal, jurista marroquí, coincide con esa observación y sostiene que: “La izquierda española y especialmente el Partido Comunista Español (PCE), puso en duda desde el mismo momento de la Declaración de 1956, que anunció el fin del Protectorado y el derecho a la integridad territorial de Marruecos, que el régimen de Franco cumpliera de manera efectiva el compromiso. El PCE emitió un comunicado ese mismo año en el que felicitaba a Marruecos y expresaba sus dudas en lo concerniente al cumplimiento de la integridad territorial de Marruecos, cuestión que reafirmaron en otros comunicados publicados entre 1961 y 1963, en los que reclamaron la devolución de los territorios a Marruecos y citando expresamente al ex Sahara español”.

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