CPLATAM Sadani Moulainine: “a los saharauis se les conculcaron sus derechos y libertades fundamentales. La población fue organizada —por el Frente Polisario— en células políticas siguiendo un modelo comunista…” Clara Rivero

0

Mujer y conflicto

El conflicto del Sahara ya superó la dimensión de confrontación armada y directa gracias a el alto el fuego que se alcanzó, con mediación de Naciones Unidas, en 1991. Sin embargo, el grupo separatista Frente Polisario continúa instrumentalizando a mujeres y a niños con fines políticos. Ese conflicto —relativamente desconocido— también presenta una dimensión iberoamericana y se ha mantenido por afinidades políticas e ideológicas que han implicado a diferentes países, gobiernos y grupos.

Clara Rivero es politóloga. Consultora y analista política en temas relacionados con América Latina y Marruecos y directora en CPLATAM -Análisis Político en América Latina-
Septiembre, 2018
Uno de los aspectos centrales de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing fue la situación, condición y circunstancia de la mujer en los conflictos armados. A este respecto, Sadani Moulainine activista saharaui de derechos humanos, integrante de OCAPROCE INTERNATIONALE para el norte de África (ONG que trabaja temas relacionados con los derechos de la mujer y de la infancia y tiene estatus consultivo ante el  Consejo Económico y Social (ECOSOC) de Naciones Unidas) y miembro del Consejo Real Consultivo para los Asuntos del Sahara (CORCAS), dio cuenta de su experiencia y señaló, durante el ciclo de conferencias Marruecos narrado por sus mujeresdel compromiso y la militancia que mantiene por los derechos humanos de la mujer y de la infancia en favor de quienes, como en su caso, sufrieron la violación de sus derechos en el marco del conflicto del Sahara. 

Conflicto del Sahara: de la confrontación armada al alto el fuego

El conflicto del Sahara se inscribe en la histórica disputa que mantienen Argelia y Marruecos por la hegemonía del Magreb y el control del territorio del Sahara occidental. Sin embargo, el conflicto ya superó la dimensión de confrontación armada y directa (entre Marruecos y el Frente Polisario apoyado por algunas columnas militares argelinas), gracias a el alto el fuego que se alcanzó, con mediación de Naciones Unidas, en 1991.

No obstante, el cese al fuego bilateral no significó el cese de las violaciones a los derechos humanos de la población que se encuentra en los campamentos argelinos regentados por el Polisario. Situación que se evidencia tanto en el testimonio de Sadani (y el de muchos otros saharauis que huyeron de Tinduf), como en las informaciones y plataformas de denuncia de los secuestros de jóvenes saharauis en territorio argelino. Las retenciones y los secuestros de mujeres son algunas de las prácticas que violan los derechos humanos y las libertades individuales de mujeres y niños en Tinduf (Argelia).

La dimensión iberoamericana del conflicto del Sahara

El conflicto del Sahara —no solo ha tenido lugar en el Sahara— tiene una dimensión iberoamericana relativamente desconocida pero esencial para la pervivencia del diferendo. De hecho, han sido los socios iberoamericanos del Frente Polisario quienes le han dado oxígeno al grupo separatista durante décadas. Es decir, el conflicto también se ha mantenido gracias a las afinidades políticas e ideológicas que han implicado a diferentes países (bloque del ALBA tras el ascenso y posicionamiento regional de Hugo Chávez); gobiernos (en primer lugar la dictadura cubana y, décadas más tarde, la Venezuela chavista); pero también a diferentes grupos en España (partidos políticos y activistas españoles, a izquierda y derecha del espectro político que han simpatizado con el separatismo saharaui y que, en cierto modo, guardan algún grado de nostalgia respecto a la época del colonialismo español en Marruecos  y, todavía hoy, no han digerido la entrega del Sahara).

España ha sido fundamental para la causa separatista a través del apoyo de las asociaciones que (con recursos públicos) han contribuido a la instrumentalización de menores procedentes de los campamentos argelinos. Expertos en la cuestión del Sahara han observado que los niños de Tinduf han sido utilizados tanto por el Polisario como por los activistas españoles que, durante décadas, han gestado campañas de propaganda en España en el marco del programa “Vacaciones en Paz”. La denominación misma del programa suscita controversia. ¿Por qué? Nótese que el alto el fuego posibilitó el fin de la confrontación bélica entre Marruecos y el Frente Polisario. Siendo esto de esa manera, ¿es posible que se explote el eslogan de las “Vacaciones en Paz” en oposición a la que sería una cotidianidad en guerra? Es preciso aclarar que quienes decidieron retornar a Marruecos, procedentes de esos campamentos, más de 12 mil saharauis, según cifras suministradas por el Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH) del Reino de Marruecos, finalizando 2017, viven con las garantías constitucionales como corresponde a los ciudadanos marroquíes. Los saharauis que todavía se encuentran en territorio argelino y bajo control del movimiento separatistalo están en unos casos por coacción y en otros por alienación[1].

De otra parte, la cercanía de Cuba con Argelia y, por añadidura, con el Frente Polisario ayuda a comprender por qué uno de los grupos de beneficiarios o de receptores de las becas cubanas ha sido, durante décadas, el de niños, niñas y jóvenes saharauis procedentes de los campamentos argelinos controlados por la guerrilla del Frente Polisario. A Cuba no sólo fueron a formarse cuadros políticos del Polisario (hombres, mujeres y niños), también fue posible que otros integrantes de ese movimiento recibieran la instrucción cubana directamente en los campamentos de Tinduf, gracias a las misiones itinerantes de la Universidad de La Habana. De hecho, una estrategia ampliamente utilizada por la cúpula del Polisario, para obligar a la permanencia de los saharauis en ese territorio, ha sido la confiscación de los títulos y diplomas que obtuvieron los jóvenes saharauis en Cuba, en diferentes periodos

La guerrilla del Frente Polisario y la instrumentalización de mujeres y niños con fines políticos

El padre de Sadani, según su testimonio, se sumó al Frente Polisario y dejó a su familia y a su hija recién nacida —en el Sahara occidental— para unirse al Frente Polisario en Argelia. “Dos años después, mi madre, al verse sola, decidió ir a Tinduf. Dejó a mi hermano y a toda la familia para ir en busca de mi padre. Me llevó con ella. Las dos nos fuimos a los campamentos en 1978. Yo tenía dos años”. En 1982, Sadani debió presenciar —y padecer— el primer juicio público hecho por el Polisario. El juicio se le hizo a su padre acusado de traición.

Mis padres y yo fuimos torturados y lesionados física, psicológica y moralmente por el Frente Polisario. A mi padre lo sometieron a un juicio público, fue torturado y convertido en prisionero […] El Polisario desde su proclamación ha cometido crímenes y ha asesinado a todos aquellos que pueden representar un peligro para sus fines, ha encarcelado, torturado y detenido, ha hecho purgas, tiene cárceles y fosas comunes […] Después del juicio a mi padre, empezó la desgracia de mi vida. Fui llevada a diferentes provincias o wilayas —en los campamentos de Tinduf— donde siempre me acusaron y maltrataron por ser la hija del “traidor”.

Sadani destacó que el Polisario le robó la infancia y una parte de su vida. Ella fue enviada a Cuba, pero afectada por el sufrimiento durante sus primeros años de vida, la experiencia en ese territorio del Caribe no le resultó tan dramática, dentro de lo que cabe: “La gran diferencia para mí, al estudiar en Cuba, es que allá no tuve el rechazo de los otros niños, ni de los maestros como lo sufrí en Tinduf”.

En 1988, todavía no había cumplido 12 años y fui deportada a Cuba. Nos enviaron con un “salvoconducto” del Polisario que fue autorizado por Argelia. Era una nota colectiva para todos los contingentes de niños enviados a Cuba y servía como documento para identificar que éramos saharauis refugiados en Tinduf. Fui en un contingente de 1700 niños de los cuales 300 éramos niñas. Nos enviaron en el marco de un programa de “educación” pero en realidad era “deportación”.

Sadani explicó que, desde 1982, el Polisario envió a Cuba contingentes con centenares de niños y que, en los 15 años que estuvo en Cuba, nunca recibió noticias de su mamá, ni de su familia:

Las cifras oscilaban entre 1.000, 1.300 y 1.700 niños. El récord histórico tuvo lugar en 1985, cuando se enviaron unos 1.900 niños. La mayor cantidad de niñas, enviadas por contingente, estuvo alrededor de las 500. Hay que tener en cuenta que siempre se enviaron menos niñas y más varones. De esos contingentes de más de 1.000 niños, entre 250 y 300 eran niñas y el resto varones. Así fue desde 1982 hasta 1989. Después de esa fecha y hasta 2003, los grupos que se enviaron fueron mucho más pequeños entre 100, 200, 300 y 500. Entre 2003 y 2005, se enviaron grupos de 50 a 100 niños. En 2005, cesó la deportación de niños entre 8 y 12 años. Los que envían ahora son parte de un programa diferente, ya no son niños, envían jóvenes más grandes […] La consulta que se hace a los padres para enviar a los niños a Cuba es superficial pues la potestad de los niños y de todas las personas en los campamentos es controlada, ordenada y decidida por el Polisario […] En 15 años nunca recibí una carta.

Como otros niños enviados a Cuba, Sadani concluyó la primaria y cursó sus estudios de secundaria, bachillerato y preuniversitario, en las Escuelas “Vietnam heroico” y “Vladimir Komarov”, en la Isla de la Juventud en Cuba, además debían cumplir con jornadas de trabajo. En caso de desacatar las órdenes recibidas eran castigados y se les asignaba más trabajo. Los niños-adolescentes trabajaban en las tardes, tenían un sábado laboral y un sábado de descanso.

En Cuba hay una parte formativa pero también hay adoctrinamiento como en Tinduf. El odio es un elemento de lucha y tiene un lugar importante en el adoctrinamiento que recibimos. Esos años estuvimos acompañados por un matutino, un programa de adoctrinamiento político sobre los enemigos de Cuba, del Polisario, en el que se hablaba del imperialismo y de todos los enemigos y amenazas […] Los niños y las niñas estudiábamos, pero también recibíamos preparación y formación militar. Además, teníamos que cumplir con jornadas de trabajo. Utilizábamos un uniforme para asistir a las clases del colegio, otro para la formación militar y otro para realizar los trabajos. Desde el sexto grado éramos vinculados al trabajo en el campo con la intención de que no tuviéramos mucho tiempo libre para pensar ni extrañar a nuestras familias […] Eran campos de cítricos, nos daban machetes y nos asignaban unas plantas […] El domingo era el “Domingo rojo” y estaba destinado a las actividades de formación militar.

El ingreso de Sadani a la Universidad de Pinar del Río (1995-1996), coincidió con el levantamiento de muchos jóvenes saharauis contra el representante del Polisario en Cuba por la confiscación de sus títulos y diplomas universitarios:

Los títulos universitarios eran confiscados por el Polisario. Así que a las primeras generaciones de saharauis formados en Cuba les retuvieron sus diplomas […] Después de que un joven saharaui se fajó a golpes con el representante de la RASD y le exigió que entregara los diplomas de estudios, la situación empezó a cambiar. Yo recibí mis diplomas. Me gradué como Licenciada en Pedagogía de Ciencias Naturales y Geografía. Fui la mejor estudiante y me becaron para realizar una maestría en Didáctica de la Geografía y la Psicología en la Universidad Enrique José Varona de La Habana.

Para los jóvenes saharauis, resignarse y readaptarse a las condiciones de vida en Tinduf, luego de sus largas estancias en Cuba o en España es muy difícil. Sadani volvió a Tinduf (2003), cuando terminó sus estudios de maestría, pero su estancia en los campamentos fue corta, hasta que decidió su retorno a Marruecos:

Choqué con la realidad de los campamentos. Me enteré que mi padre había muerto. Él había recobrado la libertad, pero quedó vigilado y supervisado luego de la prisión y del juicio público […] Años más tarde, enfermó de cólera y murió. Mi madre había dejado Tinduf y retornó a Marruecos en 1998. La gente que encontré en los campamentos estaba harta y desesperada de vivir en esas condiciones, aunque todavía hay muchos que siguen engañados por el adoctrinamiento y el miedo que les infunde el Polisario.

Aunque las ESBEC en Cuba (Escuelas en el Campo), según la información oficial cubana fueron diseñadas cuidadosamente para “preservar la cultura e identidad particular” de los becarios extranjeros, intelectuales y disidentes cubanos han explicado que las ESBEC fueron un experimento de inspiración fascista. Algunos becarios saharauis explicaron que al pasar tanto tiempo incomunicados y alejados de sus familias perdieron su cultura, su religión y su lengua. Sadani dejó Tinduf para volver a Marruecos y recuperar a su familia. La huida de cientos de saharauis desde los campamentos argelinos, da cuenta, por un lado, de su agotamiento con el régimen del Polisario y, por el otro, de la existencia de una frontera porosa entre Argelia y Mauritania, ya que muchos han elegido esa ruta para radicarse en Mauritania o para ir a Marruecos.

Sin embargo, el Frente Polisario no renuncia al control de la población, obligándola a permanecer en Tinduf. Es probable que la retención de los diplomas y títulos profesionales de los saharauis no sea un asunto del pasado. En 2017, se filtró la carta con fecha del 27 de junio (2017), en la que el Frente Polisario le pedía al ministerio de Salud Pública de Cuba no otorgar becas de postgrado a los saharauis graduados en Medicina. La misiva formalizó el pedido de Brahim Ghali (Secretario General del Frente Polisario) a Roberto Morales Ojeda (ministro de Salud Pública) para que “no se le otorguen matrículas de MGI a ninguno de nuestros graduados, debiendo los mismos trabajar en nuestro país”. Ghali también le solicitó al ministro cubano considerar la posibilidad de “enviar algunos médicos profesores en apoyo a la Brigada Médica Cubana, que puedan atraer a los recién graduados para hacer la especialidad de MGI en nuestros Campamentos de Refugiados”.

Sadani Moulainine cuestionó que a los saharauis de Tinduf se les llame refugiados porque “los saharauis son una población cautiva que ha sido instrumentalizada por el Frente Polisario”. La activista reiteró que “a los saharauis se les conculcaron sus derechos y libertades fundamentales. La población fue organizada -por el Frente Polisario- en células políticas siguiendo un modelo comunista”. Y, aunque a la población se le denomine genéricamente “refugiada” y dependa de la asistencia humanitaria externa, no posee ninguna documentación que acredite o corrobore dicho estatus. A este respecto, cabe recordar que, en septiembre de 2009, António Guterres, quien fungía como Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados y es actualmente el Secretario General de las Naciones Unidas, visitó los campamentos de Tinduf y señaló, tras su visita, que Argelia y el Polisario se niegan a que la ONU contabilice a esta población. Censar a la población de Tinduf dejaría en evidencia que no existe la cantidad de personas que afirma el Polisario y, además, que quedan pocos saharauis procedentes del territorio en disputa.

La experiencia que Sadani sufrió en Tinduf y la posterior separación de su familia, siendo una niña, la marcó profundamente y le dejó hondas heridas de difícil cicatrización, pero también la motivó para iniciar su activismo en defensa de los derechos de los niños y de las mujeres que siguen en ese territorio. La activista marroquí argumentó que su trabajo de denuncia y su activismo buscan mostrar la realidad desconocida de aquello que se vive en los campamentos argelinos donde la impunidad del Frente Polisario es total. La activista reiteró la necesidad de avanzar en una solución que permita que otros saharauis no deban sufrir ni padecer experiencias como la suya y la de cientos de niños y jóvenes saharauis. Para Sadani, al día de hoy, la única salida viable y realista para la resolución de la cuestión del Sahara es la propuesta de autonomía que hizo Marruecos y a la que ella contribuyó como saharaui miembro del CORCAS. Y, hablando del empoderamiento femenino, observó también que esta propuesta para la resolución de la cuestión representa una posibilidad para que la mujer saharaui, como ciudadana marroquí, ejerza liderazgo, participe y se implique en los aspectos de paz y de seguridad en la región del Magreb y, específicamente, en el desarrollo del territorio del Sahara.

Sadani destacó que, desde su retorno a Marruecos, ha encontrado posibilidades y garantías para su realización como ciudadana libre e independiente y que hoy goza de derechos y de libertades que nunca tuvo en el territorio argelino bajo el régimen del Polisario. “Marruecos es un país avanzado si se le compara con los otros países árabes”. La activista concluyó que su experiencia en los campamentos argelinos fue determinante para su activismo, porque, aunque son más de 12 mil los saharauis retornados a Marruecos, todavía quedan miles en ese territorio y en muchos casos están cautivos, retenidos y secuestrados por el movimiento separatista que continúa instrumentalizando a la población, especialmente a las mujeres y a los niños.

*Clara Riveros, politóloga, consultora y analista política en temas relacionados con América Latina y Marruecos y directora en CPLATAM -Análisis Político en América Latina- ©

Octubre, 2018

Notas

[1] «Si el programa “Vacaciones en Paz” tuviera un sustento altruista y no solo instrumental, tanto las autoridades que lo financian como los activistas que lo desarrollan podrían mostrar mayor apertura para acoger también a los niños que —realmente— procedan de zonas donde tienen lugar —actualmente— conflictos armados y que sufren esas circunstancias y las consecuencias de la confrontación bélica y del fuego cruzado entre diversos actores, por ejemplo, niños de Siria, de Yemen, de Palestina; incluso, podrían llegar a compadecerse también de aquellos niños de inmigrantes que arriesgan sus vidas en el Mediterráneo para llegar a España y a los demás países de Europa. Pero eso no va a pasar porque los niños saharauis —procedentes de Tinduf— han sido y son utilizados por el Polisario y por el activismo español también para lucrarse del programa “Vacaciones en Paz”. El Polisario y los activistas españoles se lucran de esta operación que es financiada por los diferentes departamentos del Estado español. Es un negocio. Las delegaciones del Frente Polisario en España se llevan un 15 % en gastos de gestión y la aerolínea argelina tiene el monopolio del transporte aéreo de los niños. Los niños saharauis han sido utilizados como instrumento de propaganda con fines políticos, una cuestión que, legalmente, está prohibida en España. Niños saharauis son expuestos en los medios de comunicación durante los meses de julio y agosto, reciben cobertura mediática considerable porque son recibidos por alcaldes, por diputados, por asociaciones… Cada acto se convierte en una oportunidad de falsear los hechos, de presentar una perspectiva maniquea, de manipular el drama de los saharauis y, en últimas, de hacer propaganda para una causa política específica mediante la utilización y exposición de niños saharauis.
Las familias españolas de acogida también han sido y son instrumentalizadas por el Frente Polisario y por el activismo español. Todavía nadie parece ser consciente en España —ni las autoridades, ni los medios de comunicación, ni las asociaciones— de que las verdaderas víctimas son los niños saharauis que son manipulados cada verano. ¿Qué es lo que ha pasado con las niñas saharauis que se quedaron con una familia española y que crecieron como españolas? ¿Qué sucedió con esas niñas cuando se hicieron adultas, cuando se enamoraron de un español y decidieron hacer su vida en España? Fueron secuestradas por sus propias familias en Tinduf, con el consentimiento del Polisario y de Argelia. Allá están las jóvenes mujeres saharauis secuestradas en Tinduf, después de haberlo tenido todo en España. En España tenían la libertad de decidir sus vidas. Ahora están secuestradas en territorio argelino donde fueron sometidas a matrimonios y a maternidades forzadas. ¿Quiénes son las víctimas y quiénes son los victimarios?», cuestionó un residente del sur de España quien prefirió mantener el anonimato debido al sectarismo con el que se maneja el tema.