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 Crisis hispano-marroquí: Luis Planas, la solución

Crisis y solución

 

 Es simple hipótesis, pero la mejor. Vozpopuli barajaba, hace unos días, la posibilidad de que el ministro español de Agricultura y Pesca, Luis Planas, y el actual embajador de España en Francia, José Manuel Albares, sean postulantes a la cartera de Exteriores en España en un eventual relevo de su actual titular, Arancha González Laya en lo que se enmarcaría en una remodelación del Gobierno español encara para mediados del mes próximo.

Con la diaria revelación de los entresijos del Ghaligat queda poca credibilidad a lo de “ por razones humanitarias”. Hay otras « cosas ».

En Madrid como en Rabat no se ignora que, aunque los relevos y las remodelaciones son asuntos exclusivamente hispano-españoles, la solución Planas podría ser la clave de un feliz desenlace en la actual crisis, desde su estallido, en punto muerto.

Luis Planas, como lo calificaban muchos era, junto al difunto Joaquín Ortega Salinas “el mejor embajador de Marruecos en Rabat”. Por sus altas cualidades profesionales y morales, el hombre cuenta con muchos amigos y admiradores en la alta esfera política marroquí que veían en él “un ejemplo del diplomático que defiende con pasión y vehemencia los intereses de su país sin descuidar o menospreciar los del país huésped”.

De donde las relaciones entre España y Marruecos habían conocido, en su época de embajador de España en Rabat, uno de sus mejores ¡momentos.

Hoy, no cabe duda, independientemente de surrealistas sensaciones de que Marruecos pueda lograr la cabeza de la jefa de la diplomacia por la crisis bilateral, Luis Planas, hombre de diàlogo, de deshielos y, sobre todo, que busca siempre solucines a problemas y no problemas a soluciones, lo ha demostrado al frente del ministerio de Agricultura y en todos los cargos que ha desempeñado, es y podría ser el right man in the righ side (El hombre justo en el lugar justo).

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