Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Crónica de un congreso montado Ghali y los suyos en la obra

“Él” o el garrote y la mazmorra

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana en Nouadibu, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a   llegar.

A excepción de los incondicionales extranjeros, particularmente vascos, catalanes y, cada vez menos, canarios, aquí en estos tristes campamentos nadie cree en la seriedad del congreso calificado irónicamente de “Punto y seguido”.

De hecho, la ayuda y el apoyo de los sectores separatistas españoles es a la cúpula del Polisario para sus armas y material de represión contra nosotros la población. Por lo que no sentimos por ellos más que desprecio y odio. Escupimos sobre su ayuda y sus criminales gestos, terroristas envueltos en humanismos de circunstancia. Las mafias se ayudan entre si… su destino es común, su obra siniestra es idéntica.

Para la actual cúpula del Polisario ni el 78’3% de los saharauis marroquíes ni la Iniciativa saharaui para el cambio, ni Jat Achahid ni ningún opositor o quien niega su representatividad y su usurpación, es saharaui.

Así las cosas, en vísperas de la gran farsa, desde hace semanas, circulan “generosamente” bolsas de arroz y otros elementos alimentarios de primera necesidad que solo vemos normalmente en vísperas del congreso de la banda.

La gente comenta con irritación como la dirección del Polisario dilapida los fondos de la ayuda humanitaria comprando conciencias españolas que, ahora lo proclaman en voz alta y con ninguna vergüenza, “de estos moros solo nos interesa su dinero”.

En este lúgubre clima el Polisario arriesga la vida de miles de los “suyos” y de extraños, negando una amenaza terrorista potencial de la que él es coautor.

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